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Salud 12 de abril de 2026

Cáncer de próstata: autorizan una terapia para usar antes de la quimioterapia

La ANMAT habilitó una nueva indicación de la terapia con radioligandos, que ahora podrá aplicarse en etapas previas en pacientes con enfermedad avanzada y un marcador específico.

El cáncer de próstata es el tumor más prevalente diagnosticado en el hombre y el tercero en mortalidad luego del cáncer de pulmón y colorrectal en Argentina y, aunque la incidencia disminuyó en un 40% entre 2007 y 2014, aumentó un 3% anual desde entonces.

En este tipo de estadio avanzado es común que, con el tiempo, el tumor deje de responder al tratamiento hormonal que busca bloquear la acción de la testosterona, una hormona que estimula el crecimiento de ese tumor y, cuando esto ocurre, los pacientes progresan a lo que se conoce como cáncer de próstata resistente a la castración (CPRC) y esto ocurre cuando el tumor sigue creciendo a pesar del bloqueo de la testosterona.

Ahora, la aprobación en el país de la primera terapia con radioligandos (177 Lutecio-PSMA-617), para el tratamiento de pacientes con cáncer de próstata avanzado, permitió contar con una nueva opción de tratamiento para aquellos pacientes con cáncer de próstata resistente a la castración metastásico, positivo para PSMA, que ya habían recibido hormonoterapia y quimioterapia.

Recientemente, durante el Congreso POST GIGU (Gastrointestinal y Genitourinario) realizado en San Carlos de Bariloche por la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), se presentaron los resultados del estudio llamado PSMAfore que dio origen a una nueva indicación de la terapia con radioligandos para su uso previo a la quimioterapia. En paralelo, esta terapia se sigue estudiando para su uso en estadios más tempranos.

¿Cómo es la nueva opción terapéutica?

Esta nueva opción terapéutica, es la primera terapia de radioligandos dirigida que demostró un beneficio clínico en pacientes con este tipo de cáncer y la misma se convierte en una opción de tratamiento adicional con un nuevo mecanismo de acción que retrasa aún más la progresión, prolonga la supervivencia global y mejora el control de la enfermedad en comparación con el esquema de tratamiento actual, a la vez que muestra un perfil favorable de seguridad y tolerabilidad.

Tomografía por emisión de positrones (TEP) del antígeno prostático específico de membrana (PSMA) de un hombre con cáncer de próstata (a) al inicio del tratamiento con Lu177-PSMA-617 y (d) después de 6 ciclos de la terapia. Fuente: Tijdschrift voor Urologie.

Tomografía por emisión de positrones (TEP) del antígeno prostático específico de membrana (PSMA) de un hombre con cáncer de próstata (a) al inicio del tratamiento con Lu177-PSMA-617 y (d) después de 6 ciclos de la terapia. Fuente: Tijdschrift voor Urologie.

En tal sentido, la terapia con radioligandos representa un cambio de paradigma en oncología: integra diagnóstico molecular, tratamiento dirigido y una infraestructura industrial de alta precisión para producir, liberar y administrar radiación terapéutica de manera segura, reproducible y coordinada con la práctica clínica. En este modelo, la excelencia no es solo científica; también es operacional: cada dosis debe producirse, liberarse y entregarse en una ventana de tiempo acotada, coordinada con el centro tratante.

¿Cómo funciona la terapia?

La palabra radioligando combina dos ideas: radio (elemento radiactivo) y ligando (molécula que se une a un blanco específico como un receptor celular), mientras que un radioligando es una molécula que viaja por el cuerpo, se adhiere a las células tumorales y lleva una partícula radiactiva que las destruye.

La terapia con radioligandos (RLT) es medicina de precisión que se inscribe dentro del concepto de teragnosis, esto es, la posibilidad de combinar diagnóstico y tratamiento en una misma estrategia terapéutica. La misma se administra exclusivamente en centros especializados, habilitados y regulados, y requiere equipos multidisciplinarios integrados por oncólogos, urólogos y médicos nucleares, entre otros.

El tratamiento se rige por estrictos protocolos de seguridad radiológica y procesos controlados desde la selección del paciente hasta la administración y el seguimiento, mientras que estas son sus etapas y diferenciales:

Diagnóstico: mediante la administración de radiación dirigida se identifica, a través de estudios por imágenes (PET-PSMA) la presencia de un marcador tumoral específico (PSMA), sobreexpresado en la mayoría de los cánceres de próstata avanzados, un blanco ideal para terapias dirigidas. Solo los pacientes con este marcador tumoral son candidatos para esta terapia.

Tratamiento: cuando se inyecta el radiofármaco actúa como un “misil guiado” que reconoce y se une al marcador tumoral (PSMA). Ingresa a la célula, emite radiación beta de forma interna dañando al ADN de la célula tumoral, alterando su capacidad de replicación o desencadenando la muerte celular. Permite una acción terapéutica precisa y localizada, limitando el impacto sobre los tejidos sanos circundantes (como sucede con la quimioterapia). Su radiación alcanza un área limitada, lo que reduce el daño a las células sanas cercanas, su vida media es adecuada para actuar sin exceder en toxicidad.

Seguimiento: se puede monitorear la respuesta al tratamiento en tiempo real gracias a la emisión de pequeñas cantidades de radiación gamma. Esto permite ser detectado mediante imágenes y seguir el comportamiento del fármaco en el cuerpo. Así pueden evaluar si el tratamiento llegó al tumor y hacer ajustes si es necesario.

Personalización: como en toda medicina personalizada, cada paciente recibe un tratamiento adaptado a la biología de su tumor.