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Policiales 16 de abril de 2026

Condenan a banda familiar que coordinaba la venta de drogas mediante cuentas digitales

Un padre, su hijo y otro h ombre recibieron penas de prisión tras acreditarse que utilizaban viviendas de la zona oeste como centros de acopio y puntos de venta. La organización desarticulada por la justicia empleaba "satélites" para vigilancia y cobraba los estupefacientes a través de transferencias bancarias.

El Tribunal en lo Criminal N° 2 condenó a un hombre, su hijo y otro cómplices por organizar una estructura dedicada a la comercialización de estupefacientes que operaba mediante el fraccionamiento, acopio y venta minorista en distintos inmuebles de la zona oeste de la ciudad.

En la sentencia de juicio abreviado, Héctor Pablo Araujo fue condenado a la pena de cuatro años y seis meses de prisión. Por su parte, su hijo Brian Mauro Nahuel Araujo recibió una sanción de cuatro años de prisión. Ambos fueron hallados responsables del delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravado por la participación de tres o más personas. En cuanto al tercer involucrado, Ariel David Beker, el magistrado Roberto Falcone le impuso una pena de cuatro años de prisión por su participación en la estructura criminal que operaba en la zona oeste de la ciudad.

En la investigación se determinó que la organización criminal utilizaba un esquema de división de tareas diseñado para intentar evadir los controles policiales y garantizar la continuidad de la actividad ilícita. El centro logístico y operativo principal se situaba en el barrio José Hernández, en 12 de octubre 11400, un inmueble que era utilizado exclusivamente para el estiramiento, pesaje y fraccionamiento de las sustancias prohibidas. Una vez que el material estaba preparado para su distribución, era trasladado hacia una vivienda secundaria ubicada en 12 de octubre 11600, sitio que funcionaba bajo la modalidad de boca de expendio para la entrega directa de las dosis a los consumidores que se acercaban al lugar.

Héctor Pablo Araujo y Brian Mauro Nahuel Araujo coordinaban el flujo constante de la mercadería entre ambos domicilios, asegurando el reabastecimiento del punto de venta, mientras que Ariel David Beker gestionaba la recaudación económica derivada de la actividad. Para las transacciones financieras y la canalización del dinero, el grupo utilizaba una cuenta de la plataforma digital Mercado Pago, lo que permitía el cobro mediante transferencias de las ventas de cocaína y marihuana. Además de la atención permanente en los puntos fijos mencionados, la banda criminal contaba con un servicio de logística externa para realizar entregas bajo la modalidad de delivery para clientes específicos.

El operativo policial que desarticuló la organización permitió el secuestro de 458 gramos de clorhidrato de cocaína con un 75,38 por ciento de pureza, junto con plantas de marihuana, balanzas de precisión y una suma que superaba el millón de pesos en efectivo. Los registros fílmicos obtenidos durante las tareas de inteligencia previa confirmaron que los condenados contaban con el apoyo de sujetos conocidos en la jerga como “satélites”, quienes se apostaban en las esquinas para alertar de forma inmediata sobre la presencia de patrulleros o personas ajenas al barrio.

En la misma sentencia, se acreditó que la organización extendía su área de influencia a otro sector identificado como “el point del Gauchito Gil”, situado en Brandsen 9600. Allí, la modalidad de venta se mantenía bajo el mismo esquema de vigilancia externa y transacciones rápidas en la vía pública, con roles de custodia definidos para proteger el material estupefaciente. Tras la validación del acuerdo de juicio abreviado entre la fiscalía y la defensa, la justicia ordenó el decomiso de todos los teléfonos celulares y el dinero, además de disponer la destrucción del material incautado una vez que la sentencia adquiera firmeza. El fallo resalta que la concentración de la droga secuestrada habría permitido la elaboración de miles de dosis individuales destinadas al mercado local.