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La Ciudad 17 de mayo de 2026

Un diálogo desestimado hace tiempo y una interna que siempre aparece

La convocatoria de la Provincia al municipio por Mogotes derivó en una cita con sillas vacías. La desconfianza es mutua. Enojo del kirchnerismo por la mención a Pulti. Y una notoria diferencia de reacción de las autoridades locales.

Augusto Costa, Soledad Martínez y Fernando Maraude, en la reunión del viernes por Mogotes a la que no asistió el municipio.

Por Ramiro Melucci

“Antes de que termine el mandato de Axel”. Esa fue la fecha tentativa que el viernes al mediodía, en la sede del Ministerio de Producción bonaerense, sobrevoló para el traspaso de Punta Mogotes al municipio. Antes, el ministro Augusto Costa; la subsecretaria de Turismo, Soledad Martínez, y el administrador general del complejo, Fernando Maraude, anotaron otros días en el calendario: previo al 27 de junio deberían presentarse los pliegos de licitación porque termina la mayoría de las concesiones de balnearios, por esa misma fecha se presentaría una resolución de la Administración Punta Mogotes para renovar las actuales concesiones por la próxima temporada, y tras el verano vendría la adjudicación, con un plazo para las obras medulares entre el 1 de abril y el 30 de noviembre de 2027. Inmediatamente después sería el traspaso.

El municipio no cree ni un poco en esos tiempos. Sabe que un proceso licitatorio nunca es tan lineal y que la concreción de las obras siempre demora más de lo previsto. Piensa que podrían pasar años, si no décadas, hasta que se produzca la tan anhelada devolución.

Hace tiempo desestimó el camino del diálogo. Guillermo Montenegro lo sepultó en agosto de 2024, cuando anunció junto al radicalismo la decisión de cancelar la deuda que él había calculado, de intimar a la Provincia para que aceptara el pago y de anticipar acciones legales, judiciales y administrativas.

El hoy senador provincial y su principal socio político, Maximiliano Abad, han sostenido mediante sus interlocutores en los debates legislativos que a ese punto se llegó porque, durante años, el camino del diálogo había demostrado no dar resultados. Es verdad: nunca un gobernador había anunciado el traspaso de Punta Mogotes como lo hizo la semana pasada Axel Kicillof mediante su ministro de Producción. Ni siquiera sucedió cuando la gobernadora era María Eugenia Vidal y el reclamo de municipalización más insistente lo enarbolaba Fernanda Raverta.

La hoja de ruta para Mogotes estaba definida desde antes de la convocatoria al municipio que formuló Costa en la conferencia de prensa del lunes en la Gobernación bonaerense: concurso de ideas arquitectónicas, presentación de pliegos, prórroga de los contratos y traspaso al municipio. Fue elaborada por las autoridades provinciales con la sospecha de que el juicio favorecerá el reclamo municipalizador, pero que la sentencia definitiva demorará.

El camino no se alteró, solo incorporó un nuevo actor: Gustavo Pulti. El concejal y referente de Kicillof en Mar del Plata recomendó que, antes de seguir avanzando, se convocara al municipio a dialogar. El gobernador tomó la sugerencia.

 

Montenegro y Abad, que tienen el mismo presentimiento con la causa judicial, rechazaron la propuesta tardía de diálogo. Ven que el proceso está en marcha y que llaman al municipio cuando buena parte del trabajo ya está hecho: el concurso arquitectónico fue convocado a espaldas de la comuna y ya tiene ganadores; la redacción de los pliegos licitatorios está avanzada. Seguirán por la vía judicial, que es la que les dio resultados. Puede tardar, pero no se someterían a los condicionamientos de Kicillof.

En la conversación pública, el Gobierno provincial logró por primera vez ubicar al municipio del lado del no. Los reyes de “la ciudad del sí” impulsan una cautelar para frenar las licitaciones que generarían la reconversión del complejo que tanto reclaman. La taba se dio vuelta. Pero no hay diálogo genuino porque ninguno confía en el otro, porque los dos quieren liderar el proceso de renovación. Lo blanqueó Montenegro: está en disputa una caja millonaria. Un negocio por los próximos 20 años.

 


La invitación al diálogo y el anuncio del traspaso “una vez que concluyan las obras” tuvo también una fuerte repercusión en la interna peronista. La presencia de Pulti entre los invitados (a quien la cámara oficial se ocupó de ponchar) y no de Maraude, que responde a Raverta, alteró los ánimos en el kirchnerismo local. Lo que más molestó ocurrió cuando el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, destacó el trabajo “político y técnico” de Pulti y ni mencionó a la Administración de Punta Mogotes. Hubo enojos, mensajes de furia en WhatsApp y pases de factura.

Al gobierno municipal, que batalla política y judicialmente por el control de Mogotes, no lo ayudan los antecedentes. De la principal licitación que hizo (la del estadio José María Minella) no informa lo que le preguntan ni señala con claridad lo que está ocurriendo. El pedido de la Comisión de Deportes para que envíe el contrato con Minella Stadium al Concejo Deliberante cumplió dos meses. Se suma al interrogante del plan ejecutivo de obras.

Como reveló LA CAPITAL, la socia principal de la concesionaria, Revee, sufre complicaciones financieras y administrativas derivadas de la caída de su empresa “madre”, REAG, investigada por el “mayor fraude bancario en la historia de Brasil”: el caso del Banco Master.

La velocidad de reacción que demostraron las autoridades municipales por Mogotes por momentos no la evidencian en otros asuntos. No hicieron a tiempo para evitar el paro de colectivos del fin de semana pasado, que dejó a los usuarios a pie en medio de un temporal. Petrificadas, ni siquiera levantaron la voz.

Las decisiones firmes se encadenaron una vez concluida la medida de fuerza: infracciones a las empresas, presentación del estudio técnico del boleto, repudio a la medida de fuerza por intermedio del bloque de concejales, cesión de facultades al intendente y finalmente el aumento tarifario.


La velocidad de reacción que demostraron las autoridades municipales por Mogotes por momentos no la evidencian en otros asuntos. No llegaron a evitar el paro de colectivos del fin de semana pasado.


El oficialismo paseó su mayoría por el Concejo. Logró avanzar cuando se lo propuso con el boleto y aprobó las rendiciones de cuentas deficitarias del año pasado. El debate dejó en claro que la Nación no le dio un peso a Mar del Plata el año en que el intendente se vistió de violeta, que la Provincia le giró menos de lo previsto y que, por la situación económica, la cobrabilidad del municipio sigue cayendo aun cuando se contratan empresas para impedirlo.

El oficialismo puso a la brecha entre la inflación proyectada y la acumulada en 2025 (de 13 puntos) como una de las principales causas del déficit en las cuentas municipales. La oposición postuló que a la inflación y la disminución de las transferencias de Nación y Provincia debe agregarse la forma de gestionar. Se empieza a preguntar de qué sirve la buena relación del gobierno local con la Casa Rosada si a Mar del Plata no llegan fondos ni obras.