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La Ciudad 17 de mayo de 2026

En Juan B. Justo y el Puerto se derrumban las ventas y cada vez hay más locales cerrados

Un informe de la UCIP reveló que son de las zonas de la ciudad más golpeadas por la situación económica. LA CAPITAL las recorrió y habló con los comerciantes.

Los carteles de “se alquila” o “vende” se suceden a lo largo del centro comercial Juan B. Justo, a los que se suman los de “liquidación por cierre definitivo”. La arteria comercial, donde prevalece el rubro textil, languidece de la mano de una economía que no repunta.

“Algunos locales cierran, otros se reagrupan, fijate que cerró el grande de Juan B. Justo y Güemes. Y afecta a todos los rubros, no solo es tejido”, analizó una de las vendedoras de uno de los varios locales de una tradicional firma de sweaters.

“El problema -añadió- es que para mantener un local partís de un piso de costos fijos muy alto y no hay ventas. Notamos la diferencia cuando viene un poco más de gente, los fines de semana largos o por congresos y convenciones. Eso ayuda pero no te salva”.

En la conocida como “avenida del pulóver” se registró el mayor porcentaje de cierre de los comerciales, con casi el 15 por ciento, de acuerdo a un trabajo presentado por la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP).

De acuerdo a ese informe realizado sobre 2442 comercios en distintos ejes comerciales, se estableció que “la tasa de cierre global es del 7,8 por ciento, aunque con diferencias marcadas según la zona”.

Alarma

Algunos corredores mostraron “señales de alerta” en Juan B. Justo y 12 de Octubre, ya que registran “los valores más elevados” en el orden del 15 por ciento.

Así, al 800 de Juan B. Justo, sobre la mano par, la mayoría de las persianas se mantienen bajas: el local más grande, perteneciente a una fábrica de camperas, cerró después del verano, en otro funciona una pizzería que hace horario cortado y el tercero corresponde a un centro de estética que no abre todos los días.

Juan B Justo 4

Si bien se podría suponer que, en consonancia con la época de clima frío, se podrían registrar mayores ventas, la realidad es bien diferente.

Los comerciantes de la tradicional avenida, a lo largo de casi dos kilómetros en los que se extiende el centro comercial desde Buenos Aires hasta Alem, coincidieron en “la baja de ventas” incluso durante la pasada temporada veraniega, en comparación con “la pasada, que ya fue mala”.

Al frente de un comercio de una firma local con más de 50 años de experiencia, Germán describió: “En promedio, en enero vendimos un 16 por ciento menos en cantidad de prendas que en ese mes de 2025”.

Si bien aclaró que el descenso de las ventas “viene desde hace tiempo”, el sector textil se muestra vapuleado por varios factores, como “la apertura indiscriminada de importaciones, el dólar planchado y los altos costos”.

Puerto

Un poco más al sur, tanto en los centros comerciales de Talcahuano como en 12 de Octubre, resuena como un mantra el “no hay plata”.

“Ya no solo no hay gente, porque esto después de las 6 cuando ya es de noche es un desierto, sino que nadie tiene un mango. Y para colmo tenemos afanos todos los días”, resumió Andrés, al frente de un almacén sobre Talcahuano.

La crisis de la pesca, marcada por los barcos parados, la baja rentabilidad y los conflictos laborales, impacta de lleno en los locales comerciales del Puerto marplatense, donde las ventas están a la baja y hay una fuerte preocupación de cara al futuro.

“No vendemos nada, no hay plata. Incluso el último fin de semana largo tampoco repuntó demasiado”, aseguró Marcela, encargada de un local de ropa ubicado en 12 de Octubre y Bermejo.

La vendedora reveló que muchos de sus clientes son trabajadores o familias que dependen de la pesca, y que se percibe menos movimiento en las principales arterias comerciales de la zona. “Ya no vienen a comprar como antes”, confirmó y detalló que “en el último año, las ventas bajaron casi un 60 por ciento”.

Carla, encargada de otro local de ropa, y con 45 años de experiencia en el rubro coincidió al asegurar que “las ventas bajaron aproximadamente un 50 por ciento en el último año. Tenemos muy buenos precios, casi al costo, y aun así no termina de repuntar”.