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Deportes 24 de septiembre de 2017

Boca marca el camino

por Vito Amalfitano

El empate de Argentinos en el Monumental ante River cortó una pronunciada hegemonía de los dos grandes en el inicio de la Superliga del fútbol argentino.

River venía de Copas, embriagado de goles, y al no poder con el conjunto de La Paternal le dejó servida la punta a Boca que, dedicado a una sola cosa, no hay dudas de que es el mejor y más contundente equipo del campeonato, afianzado como nunca en su juego desde la llegada como entrenadores de los mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto a la conducción técnica.

La Superliga, por ahora, es solo un nombre ampuloso. Es el mismo torneo, con las carencias de siempre, con cantidad de equipos de mediano o bajo nivel, que insolitamente juegan a una sola rueda, con estadios con tribunas visitantes vacías (pese a las promesas del gobierno de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo) e igualmente episodios de violencia entre las propias “barras”.

Solo hay dos diferencias con lo que venía de antes. Primero: todo eso ahora habrá que pagarlo para verlo por TV después de las elecciones y, por ahora, hasta es difícil encontrar el canal en el que juega tu equipo. Lo otro: el peligro de la hegemonía. Que se pronuncien las distancias económicas entre los más grandes y los más pequeños y se termine heredando, de algunas de las verdaderas grandes ligas, eso de dos equipos que se cortan solos por sobre los demás.

Ese peligro está latente. Aunque Argentinos ayer paró a River y quedó Boca cortado solo en la punta.
No deja de ser lógico, más allá de que River juega a dos puntas. Es el mejor Boca de los últimos tiempos. Asentado por fín con los mellizos, la paciencia y la calidad de Edwin Cardona y Pablo Pérez, más la ubicuidad, el “timming” y los pases justos de Barrios canalizaron todo el vértigo que podía tener el equipo, incluso para liberar y hacer gravitar más el peso del talento de Gago. Con lo que además genera también en función ofensiva y como alternativa de pase el mejor lateral izquierdo de Argentina, que es colombiano, Frank Fabra, el camino queda allanado para la contundencia de arriba. Pavón ahora alterna más buenas que malas y Benedetto está encendido, además de que nunca deja de sumarse al circuíto de juego.

Lo cierto es que por ahora solo parece el propio River un rival de cierto peso para Boca. El Superclásico se jugará el 5 de noviembre en el Monumental, después que el equipo de Gallardo se haya desgastado en el doble gran enfrentamiento semifinal de Copa Libertadores ante Lanús. De salir airoso, llegará entonado. Pero si quedara afuera de la competencia internacional justamente debería central su dedicación exclusiva en tratar de bajar a Boca. Más allá de los partidos que hay en el medio y que queda más de un mes por delante, pero con la doble fecha decisiva de eliminatorias en el medio.

Todo es muy prematuro. Racing e Independiente pueden terciar, San Lorenzo ahora que se quedó afuera de la Copa. Pero hoy por hoy cuesta vislumbrar otra sombra para Boca que no sea el propio River que, paradojicamente, y a diferencia de otros tiempos, con Marcelo Gallardo encuentra su mejor tono en partidos de Copa.
Boca marca el camino. Con fútbol y goles lidera el “fútbol hegemónico”. Por ahora no hay Superliga, pero Boca sí arrancó como un “Súper-equipo”…