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Arte y Espectáculos 22 de febrero de 2018

“Tener hijos porque sí, con la cantidad de seres humanos que somos, no aporta al mundo”

Crítica y apasionada, analiza el tema de fondo de la obra que interpreta junto a Sebastián Presta: la maternidad. A punto de despedirse de Mar del Plata, subirá a escena este viernes y sábado a las 23 en el Atlas.

Parece conectarse con valores como la mutación, la pasión, la curiosidad. Ni el estado del mundo actual, ni las preguntas existenciales, ni la voracidad de una actriz en crecimiento le son temas ajenos a Soledad García. Este viernes y el sábado desde el escenario del Teatro Atlas (Luro y Corrientes), volverá a prestarle el cuerpo a la Valeria de la ficción, una mujer que durante los cinco minutos que dura su test de embarazo pasa por todos los estados anímicos y las situaciones posibles, un trabajo que no le resulta sencillo pero que disfruta como quien sabe que, al terminar la función, logró estar a la altura de las circunstancias.

“El personaje es siempre Valeria solo que, al atravesar sus fantasías, va pasando por diferentes estados y es el estado el que la transforma -cuenta-. La obra podría no haberse hecho así, para mi es un desafío porque no me es fácil. Sin embargo, sentía que le podía imprimir esa carga emocional, no me resulta nada sencillo, es algo que estoy construyendo y con lo cual me siento crecida como actriz”.

En el escenario la acompaña el actor Sebastián Presta, el mismo que interpretó a Préstico, personaje por el que se hizo muy conocido en Duro de domar y luego en redes sociales. Juntos vienen trabajando desde hace tiempo. En esta obra interpretan a una pareja que vive ese momento crucial de indefinición: si el test da positivo serán padres.

Además de actriz, Soledad es periodista deportiva. Ingresó a la productora en la que Presta confeccionaba sus esqueches. “En un momento necesitó una productora para sus ficciones y me recomendaron, porque sabían que era actriz. Así empecé a hacer pequeñas apariciones, personajes que podíamos resolver con mi participación y se fue construyendo este vínculo ficcional (con Sebastián), que terminó funcionando”, analiza para LA CAPITAL.

Formada con Julio Chávez, de quien es hoy su asistente en la escuela que lidera el prestigioso actor, Soledad entiende que “Entre ella y yo” es una obra “redonda”. Y expande el concepto: “Me pareció redonda por la temática que trataba y por los lugares que entendía yo que tenía que pasar ese material y lo que exigía, por los estados que pasaban los actores me pareció fabulosa, me conmovió el final”. Solo propuso algunos cambios en el monólogo que realiza Valeria, a partir de sentir que el texto estaba escrito por un hombre. “Me pareció que había cositas que podía aportar”.

-¿Qué postura tenés en torno al tema de la maternidad y al aborto? Son debates que se dan en estos días.

-Me parece que es un buen momento para que se debate, no solo la maternidad sino el tema del aborto. Me parece que está bueno que nos escuchen. Mi postura es principalmente que nos hagamos la pregunta: si querés tener un hijo o no, si querés ser madre o no.

-¿Desde lo individual?

-Exacto. Deberíamos preguntarnos porque tengo la sensación de que una es madre o que alguien es padre por una cuestión casi de inercia, por una cuestión cultural o mandato. Aunque no me pasó y me dicen que es posible que me pase, hormonalmente la mujer tiene esa necesidad. Pero a mi no me pasó, ni les pasó a mis amigas madres. En general, muchas me dicen que la pareja necesita pasar a otra etapa y entonces no saben qué hacer y son padres.

Terrible, ¿no?

-Es valedero. Yo no tomaría la decisión desde ese lugar, a mi me gustaría tener un hijo porque quisiera que mi hijo cambie el mundo, si no es eso entonces nada, porque verdaderamente no es un mundo que yo elegiría para criar una vida. Primero deberíamos cambiar este mundo que tenemos, me parece muy terrible seguir avalando cómo vivimos y que no estemos haciendo nada. Que la humanidad sea cada vez menos humana… éso es terrible. Me parece más terrible traer un hijo a este mundo que no tenerlo. Sin duda la primera pregunta sería por qué o para qué un hijo, si te contestás esa pregunta desde cualquier lugar que te la contestes y si es de verdad, esa respuesta me parece perfecta, genial. Pero tener hijos porque sí, con la cantidad de seres humanos que somos, me parece realmente que no aporta al mundo ni a la humanidad. Soy bastante idealista y utópica.

-¿Es ese nivel de apasionamiento el que te conectó con Julio Chávez, de quien conocemos su pasión al actuar?

-Cuando empecé a estudiar con Julio me abrió un mundo que no tiene vuelta atrás. No solamente por lo teatral y los asuntos de la actuación y por el contacto de lo humano. Tiene que ver con la pasión. Hay algo de él, como sucede con los maestros, hay algo de esa pasión por lo que hace que verdaderamente entrás o te quedas afuera, no hay un término medio. En un punto es la mirada artística que tiene de la vida. Es un privilegio para mi, estoy desde 2004 con él, y estar en contacto con ese mundo y con cómo mira, me es inevitable conmoverme y contagiarme. Por eso digo, quiero vivir así.

-¿Volverías al periodismo deportivo?

-Amo el periodismo, es una profesión preciosa, bastardeada en los últimos tiempos. Me apena lo que veo del ejercicio del periodismo. Cuando le puse más energía al desarrollo de mi actriz y empezó a funcionar, en ningún otro momento me volví a preguntar donde quedó el periodismo.
Hace poco me propusieron escribir una columna de opinión en Caras y Caretas y al escribir me enamoré de nuevo. Me salían vómitos de escritura. Me acuerdo cuando me iba al archivo o a la biblioteca a investigar, era lo que me encantaba hacer y veo que se perdieron esas ganas. En las nuevas generaciones no veo que se alimente eso, es más cortar y pegar, se va más a lo que vende.



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