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Opinión 7 de junio de 2018

Europa se asoma al precipicio

por Raquel Pozzi

Resentimientos, corrupción, ideales en el abismo y el desencanto de una población que envejece sin remedar errores están conduciendo hacia el cataclismo a la Unión Europea. No son sólo los casos específicos de España e Italia sino las decisiones que va llevando adelante de manera agónica el motor de Europa, Alemania secundada por Francia.

Huyendo de las confrontaciones directas a sabiendas de la endeblez de las alianzas políticas, los remiendos económicos dejan entrever que la necesidad de un salvataje urgente a través de la creación de un Fondo Monetario Europeo es el “as” debajo de la manga, que Ángela Merkel apoyada por Emmanuel Macron, tiene reservada para estas ocasiones donde el tumbadero en la arena política aplastó la estabilidad de España con la caída de Mariano Rajoy como también resurgió los fantasmas neo-fascistas de una Italia que teje su propia red.

Quizás cabe preguntarse si los mismos europeos han dejado de creer en el euro-grupo y han comenzado a utilizar de manera solapada sus propias recetas, ensayando fórmulas políticas que nada hacen prever amalgamas agradables. Sin embargo las declamaciones más importantes surgen desde Bruselas denunciando a EEUU como el estado que ostenta el título del gran desestabilizador para la Unión Europea, no sólo por las políticas arancelarias sino por los efectos colaterales que ha generado el alejamiento del pacto nuclear con Irán.

La guerra de aranceles indefectiblemente se transforma en la muerte anunciada del Atlantismo, aquellos momentos de romance político, militar y comercial denotan hastío ante un Donald Trump que cierra sus fronteras con más proteccionismo generando tormentas económicas que sólo dejarán en pie aquellos estados que puedan capear la misma, la idea es esa, visibilizar quien puede sostenerse ante los vientos huracanados de un dólar apreciado y con un euro que sólo invita a comercializar dentro de un club selecto.

Féminas al poder

En la propia España, la promoción de Pedro Sanchez (diputado y secretario general del Partido Socialista Obrero Español) a través de la moción de censura que hizo caer a M. Rajoy demostró que el socialismo democrático estaba tan cerca y tan lejos a la vez, de erigir una lápida política en el cementerio de la Almudena, así como los 84 escasos escaños habían catapultado al PSOE al ostracismo político, la trama de corrupción Gürtel y la prisión del ex tesorero del PP Luis Bárcenas, inspiró la creatividad de Sánchez hospedando las esperanzas del resurgimiento del socialismo romántico, en el hálito precario de sus socios arribistas tanto del nacionalismo vasco como los partidos separatistas catalanes: Ezquerra republicano y el PDCat.

Sin temer, Pedro Sánchez ya tendió su primera emboscada al nombrar a Josep Borrell como nuevo ministro de asuntos exteriores, el mismo que presidió el Parlamento europeo y abominó el independentismo catalán. Borrell, es la única línea directa que tiene el flamante presidente con Bruselas y deberá monitorear las decisiones más sensibles parapetándose en líneas moderadas cuando deba alinearse a los pseudo- socialismos que pululan en la aldea global, claro está que deberá timonear la decisión de apoyar o no el proyecto de Maduro en Venezuela como también las negociaciones del Brexit.

Un ministerio con mayoría de féminas otorga claras señales de cambios progresistas y modernizadoras en materia económica, dónde no sólo la ministra de economía Nadia Calviño sino también, otras tres mujeres conforman el plantel con mayores responsabilidades en el área económica. Desde otro estrado y con competencias más vastas, la firmeza de Angela Merkel y la contundencia en la retórica de la comisaria europea Cecilia Malmströn alegan bravíamente contra los que pretenden el naufragio europeo.

Tanto la República Popular de China como los EEUU han sido blanco de las denuncias de la UE por arremeter contra las reglas comerciales, sea por políticas proteccionistas de los estadounidenses o bien por la transferencia de tecnología que los europeos generan al instalar empresas en China dónde son obligadas a conceder el derecho de propiedad a entidades nacionales chinas, las denuncias realizadas por los estados europeos en la OMC manifiestan por un lado hartazgo en la ruptura de las reglas dentro de un sistema y por otro lado señales de serias averías que está atravesando la comunidad europea dónde el déficit en las fuerzas comerciales con profundas asimetrías entre los 28 países que la componen se puede observar a simple vista.

La preocupación excede las provocaciones contributivas sobre el acero y el aluminio que EEUU impuso a la UE, lo que dejan entrever las declaraciones desde Bruselas es el efecto político que pueda generar esta guerra comercial con implicancias sociales importantes por la pérdida de puestos de trabajo. Las medidas de salvaguardia que anunció Malmströn es un listado de productos que sólo enmiendan alguno de los boquetes por dónde supura la alicaída y desequilibrada economía europea.

Juntos pero revueltos

Alemania detenta el mayor PIB anual de la UE con aproximadamente 3.263.350 M euros seguida por Francia 2.291.705 M euros y en orden decreciente Italia, España, el resto de los estados caen abruptamente por debajo de los 400.000 M euros anuales y los estados más comprometidos son algunos de Europa del Este como Hungría 123.000 M euros; Eslovaquia 84.000 M; Bulgaria con 50.000 M; y Estonia 23.000 M euros (datosmacro) entre otros. Las cifras citadas clarifican la preocupación que existe en Bruselas por la desproporción en las economías de algunos estados de Europa del Este. Esta asimetría engendra la crisis política que le ha otorgado espacio a las fórmulas de extrema derecha como los casos de: Bulgaria con el partido Ataka cuyo líder Volen Siderov aclama “Bulgaria para los búlgaros”, Hungría con el partido ultra nacionalista Jobbik; Eslovaquia y el partido nacional eslovaco, y otros.

Sin recaer en simples reduccionismos la frase de James Carville ¡es la economía estúpido! (campaña electoral Bill Clinton 1992) articula de alguna manera el presente proceso económico, social y político muy delicado que atraviesa la UE. Aun cuando el arribo del PSOE en la Moncloa proporciona la tibia ilusión del desencanto de las políticas ortodoxas y el encanto romántico de los socialistas democráticos pretendiendo gestionar desde el consenso y la pulcra diplomacia, del otro lado del Atlántico se erige lo macarrónico, lo incorrecto, grotesco y pernicioso que perturba y confunde aunque no todo es lo que parece -EEUU como único responsable- también la desunión europea ha diligenciado su propia obituario y por varias razones requiere la forzosa necesidad de señalar a los culpables bramando ante la OMC.

Ante tanto bullicio es imperioso para UE acaparar el interés del gran ausente con aviso, pero para ello deberá esperar que finalice el mundial de futbol.

(*): Analista en Política Internacional | Profesora en Historia. Twitter: @raquelpozzitang