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La Ciudad 31 de octubre de 2019

Angustia y desesperación por el corte de servicios de diálisis: “No me quiero morir”

Decenas de pacientes con insuficiencia renal se quedaron sin tratamiento. Incluir Salud y la Provincia adeudan casi 700 millones de pesos a centros que ahora dejaron de brindar el servicio. El dolor y el miedo de una de las marplatenses afectadas: "Tengo miedo de morirme"

A raíz de una millonaria deuda que mantiene hace nueve meses el programa federal Incluir Salud (ex Profe) y la Provincia de Buenos Aires con varios centros de salud, la vida de varios pacientes de Mar del Plata se encuentra en un riesgo inminente. La angustia, la bronca y la impotencia de mujeres y hombres que temen morirse por la interrupción del servicio de diálisis los llevó a unirse y a organizarse detrás de un reclamo justo y desesperado: salvar su vida.

“No me quiero morir. Sin diálisis me muero. Y no me quiero morir”. Verónica Cuco tiene 33 años, padece insuficiencia renal, se realiza diálisis hace siete años y no puede trabajar debido a su condición. Es madre de dos hijos y subsiste gracias a una pensión, algunas changas y al tratamiento.

Esta semana le informaron que por falta de pago le cortarán su tratamiento. No solo a ella, sino también a otros 30 pacientes que asisten al mismo centro de salud. Y no solo a éste, sino varios más en la misma situación.

Según pudo saber LA CAPITAL, se calcula que la deuda que el Estado provincial e Incluir Salud mantienen con los centros de salud supera los 700 millones de pesos. “No les pagan hace nueve meses”, indicaron. A partir de esta situación, los prestadores “se cansaron” y se volvió “insostenible” continuar brindando el tratamiento sin cobrar.

Cada sesión de diálisis cuesta alrededor de 7.000 pesos. Verónica, quien recurrió desesperada a los medios de comunicación en representación de los demás pacientes del centro Nefrología Lamadrid, que le avisó que dejará de atenderla por falta de pago, se realiza tres sesiones por semana. “No lo podría pagar. Por eso dependemos de Incluir Salud. Pero nos están dejando morir al no pagar”, sostuvo.

“Nos dejan a todos los pacientes de diálisis en la calle. Esto es abandono de persona. Estamos desesperados y no somos alarmistas. Esto es de vida o muerte. Si no me hago diálisis, me muero; tengo miedo”, relató angustiada y con la voz entrecortada a LA CAPITAL.

El corte de las prestaciones por falta de pago también sacudió a los pacientes hace dos años, en 2017, cuando muchos se vieron envueltos en una situación similar. Por aquel entonces, la única solución fue trasladarlos a otros centros que sí aceptaran Incluir Salud, pero la situación deficitaria de este programa federal que hace años expone gruesas falencias en su funcionamiento y su cobertura, derivó ahora en una nueva interrupción de los servicios de diálisis.

Verónica reconoce sentir bronca, angustia e impotencia por ella y por los otros 30 pacientes del mismo centro de salud en el que se atendía hasta hace poco; hasta que le dieron “no te podemos atender más porque no pagan”, sin mayores explicaciones ni soluciones.

“Juegan con nuestra vida. Tenemos que solucionar esto porque nos morimos”, dijo la mujer y contó que no tiene empleo, porque además “no puede” trabajar debido a su condición: “Tres veces por semanas me hago tratamientoNo nos toman en ningún lado por el problema que tenemos. Y después de cada sesión pasamos días descompuestos”.

Tras ser notificados de que por falta de pago no podrán seguir haciéndose diálisis, la desesperación se apropió de los pacientes. A diferencia de algunos estudios médicos o de ciertos medicamentos, el no acceso a la diálisis pone en riesgo directo la vida de las personas y dicho tratamiento es el único que permite sobrellevar la insuficiencia renal.

Frente a esta angustia generalizada, los pacientes damnificados se organizaron para expresarse. Hoy a las 11.30 se concentraron frente al edificio de Zona Sanitaria VIII, en avenida Independencia 1200, para exigir respuestas a las autoridades. De dicha institución dependen la aplicación de Incuir Salud en Mar del Plata y la zona.