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La Zona 16 de febrero de 2020

El hombre golpeado por dos patovicas rompe el silencio: “Me quisieron matar”

José Coronel se recupera lentamente de las heridas sufridas por la golpiza de dos patovicas en un boliche de Balcarce. Y mencionó que en el HIGA lo reanimaron y le salvaron la vida: "Cuando llegué estaba muerto".

José Calderón habló con LA CAPITAL.

Por Sebastián Plaza

BALCARCE (Corresponsal)- José Félix Coronel (39) todavía se siente atribulado y sin fuerzas. Los dolores de cabeza y los mareos al moverse le marcan la brutal agresión que sufrió en la madrugada del domingo 2 de febrero, dentro y fuera del boliche Proyecto Disco.

Un hematoma subdural, dos costillas fracturadas, el tímpano izquierdo roto, 17 puntos en la cabeza y una lesión en la mandíbula fueron las secuelas que le quedaron luego de que lo agrediera el personal de seguridad del local bailable.

José le contó a LA CAPITAL todo lo sucedido esa maldita noche mientras se recupera en la casa de su hermana, quien le brinda cuidados y contención. Nunca perdió el conocimiento pese a los golpes. La rudeza de las tareas rurales que desempeña y su buena contextura física hicieron que pudiera hacer frente a la paliza y resistiera hasta recibir atención médica aquella madrugada.

Sin embargo, el médico que lo atendió en el HIGA de Mar del Plata, una vez que lo derivaron del Hospital de Balcarce, le dijo que tuvo “un Dios aparte” porque respondió bien a las tareas de reanimación que le debieron practicar cuando llegó casi sin síntomas vitales a la guardia. “El cirujano me dijo que tuve un Dios aparte porque cuando me metieron para operarme ya estaba muerto. Fue todo muy rápido como actuaron y por eso hoy estoy vivo”, señaló.

José está convencido de que no fue una pelea simple sino que fue un intento de homicidio. “Con la primera trompada que me aplicaron de atrás me reventaron el tímpano y ya empecé a sangrar. Después no pararon de pegarme”, contó sobre el inicio de la agresión.

En tanto, el segundo golpe le fracturó dos costillas. Más tarde, cuando era arriado hacia afuera le provocaron una fuerte contusión en la cara cuando golpearon su cabeza contra una mesa ubicada casi en el acceso al local. Una vez en el exterior llegaría la trompada de nockout que lo dejaría tendido en la vereda. Es la escena que se viralizó, gracias a las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del boliche.

Sin motivos

José jura que nunca hizo nada como para que los patovicas tuvieran una reacción salvaje sobre él. “Yo iba caminando y me rocé con un chico. El pibe se dio vuelta y me empezó a insultar pero yo no quería pelear. Enseguida un patovica me agarró de frente y después ya vino otro de atrás y me empezó a pegar trompadas”, contó sobre el inicio de los hechos.

El trabajador rural aseguró: “Nunca intenté nada porque no tenían intenciones de pelear con nadie. Nunca levanté las manos para hacer nada pero sin embargo me pegaron igual”. Y agregó: “Empezó uno a pegarme y después vinieron otros dos más. Es como que pega uno y después se prenden todos”.

Asimismo, resaltó que no sólo hizo algún movimiento con sus manos o brazos para resistirse y que además tampoco los insultó y de esa manera se desligó de cualquier tipo de provocación que incitara a los hombres de seguridad a actuar así.

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Fatalidad

José también contó que su patrón lo había llevado a la ciudad en la tarde noche del sábado y quiso salir a distraerse un poco después de haber pasado varios días en el campo.
Esas cosas del destino hicieron que José se decidiera por conocer el boliche. “Como estaba la Fiesta del Automovilismo y había mucha gente pensé que iba a ser más tranquilo si me quedaba en el boliche. Nunca pensé que iba a terminar así”, comentó a la vez que dijo que iba a estar arrepentido toda su vida de haber concurrido.

Sin disculpas

Luis Herrera, el patovica que lo golpea en la vereda se mostró arrepentido y le pidió disculpas a usted y su familia.
José no aceptó las disculpas porque entendió que nunca le hablaron y que solo se dedicaron a golpearlo brutalmente. “De que me sirven las disculpas a mí. Tuve un Dios aparte que me permite seguir viviendo”, advirtió.

Lo único que espera es que se haga justicia para que “lo que me pasó a mi no le pase a nadie más”. Y destacó: “Mirá si lo que me hicieron a mí se lo hacían a un chico flaquito, seguro lo mataban. Yo me salvé de casualidad”.

Por último, hizo hincapié en que “los patovicas están para poner orden y sacar a alguien que no se esté portando bien pero no para matar a golpes a alguien. Esa no es una función de seguridad”.

José espera con ansias el próximo jueves en el que concurrirá al médico para que le practiquen una nueva resonancia y se conozca cómo ha sido su evolución. En la nota con LA CAPITAL, no quiso dejar de mostrarse agradecido con la gente y los medios por el apoyo recibido, y también con los dueños de la estancia a la cual no puede concurrir a trabajar.