CERRAR

La Capital - Logo

× El País El Mundo La Zona Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
Arte y Espectáculos 11 de abril de 2021

Tinto Tango captura el espíritu de Piazzolla

por Sergio Arboleya

El conjunto Tinto Tango, que tres argentinos sostienen en California, acaba de publicar un álbum íntegramente dedicado a la obra de Astor Piazzolla, algo que para el bandoneonista, arreglador y director del quinteto, Mariano Dugatkin, “tiene que ver con una conexión visceral de un inmigrante que, a través de esta música, se transporta a Buenos Aires”.

“Como inmigrante 100% argentino, esa música llega a la fibra más íntima de mi ser. Para mí, interpretar Piazzolla es tomarme el bondi, el subte, patear Corrientes, un asado en familia, amigos… Es reencontrarme con una identidad que florece en cada acorde, en cada melodía”, confiesa Dugatkin durante una entrevista con Télam.

Además del bandoneonista, radicado en Estados Unidos desde 2012, Tinto Tango reúne en su formación a otros dos argentinos: Dino Durand (guitarra) y Matías Piegari (piano). El conjunto se completa con los estadounidenses Alan Busteed (violín) y Stewart Rosen (contrabajo).

Para este “Play Piazzolla”, la agrupación sumó a Alfredo Cáceres (guitarra), Oscar Giunta (batería) y Martín de León, quien canta “Balada para un loco”, “Chiquilín de Bachín” y “Balada para mi muerte” (las tres piezas con poéticas de Horacio Ferrer).

El resto del repertorio del álbum, que suma los apoyos Daniel Piazzolla y del Consulado Argentino en Los Ángeles, incluye a “Libertango”, “Escualo”, “Oblivion”, “Adiós Nonino”, “Milonga del ángel”, “La muerte del ángel”, ”Otoño porteño” e “Invierno porteño”.

La potencia expresiva del registro contó como ingeniero y productor al español Rafa Sardina (quien trabajó con artistas como Lady Gaga, Céline Dion, Stevie Wonder, Eric Clapton y Luis Miguel) y también compartió con Dugatkin la producción artística de la placa y con Eric Boulanger la masterización del sonido.

– ¿Qué relación tiene Tinto Tango con la música de Piazzolla?

– Todos los músicos que integramos Tinto Tango disfrutamos mucho de interpretar su música, que propone un desafío al intérprete en cuanto al desarrollo expresivo, sus gestos románticos, la cercanía con el jazz en relación al libre juego de la improvisación, junto con la puerta a la relectura personal. Y en cierta forma este disco representa para nosotros un punto de llegada ya que venimos tocando la música de Piazzolla desde hace nueve años. Por eso, con un sonido consolidado, decidimos encarar la grabación del disco con el objetivo de dejar plasmada nuestra propia impronta interpretativa.

– ¿Qué creés que llamó la atención de Daniel Piazzolla para ponderar el modo en que Tinto Tango asume el repertorio de su padre?

– Para nosotros es un honor contar con el apoyo y bendición de Daniel Piazzolla. No puedo decir con exactitud qué fue lo que le llamó la atención pero imagino que Daniel sabe de la disciplina y rigurosidad de estudio que implica la buena interpretación de la obra de su padre. Entonces, que cinco músicos en California decidan brindarse con tanta entrega, dedicación, y amor a esta obra, quizás fue lo que lo haya conmovido. Es un honor que los herederos de Piazzolla valoren y ponderen el resultado de tanto trabajo.

– En el álbum se atreven a proponer relecturas sobre cada pieza, algo que muchos músicos consideran complejo en torno a lo acabado del estilo Piazzolla. ¿De qué manera fueron perfilando esas innovaciones sin que se pierda el sabor original del autor?

– Como intérpretes de su obra, incluyendo mis arreglos, siempre decidimos hacer Piazzolla desde nuestra gestualidad, con nuestro trazo, cuidando la expresión de su música, pero al mismo tiempo haciéndola nuestra. La inclusión de la batería, por ejemplo, si bien fue utilizada por Astor en diferentes formaciones no fue un elemento que prevaleció en su formación de quinteto. En nuestras versiones, con el tremendo Oscar Giunta, logramos que la percusión no invada y que al mismo tiempo cumpla un rol que va más allá de remarcar, de subrayar el ‘groove’, logrando así que ésta se integre como una voz más del conjunto.

– ¿Tocar Piazzolla es casi una “obligación” al hacer tango fuera de la Argentina?

– Lamentablemente, entre las películas y el “ballroom dance”, el norteamericano medio sigue viendo al tango de una forma un tanto caricaturizada: el tipo que lleva a la mina de una forma un tanto abrupta y exagerada de lado a lado de la pista con una rosa roja en la boca… Sin embargo, están los que gustan de bailar lo que aquí denominan “Argentine Tango”, que se lo toman como una actividad más seria aunque recreativa, y es muy lindo ver a los gringos disfrutando de (Juan) D’Arienzo y la vieja guardia. Piazzolla no entra en las milongas, pero sí en salas de conciertos y en el mundo del jazz porque él logró expandir los estándares tradicionales del tango uniéndolo con la música clásica, la contemporánea, y también con el jazz. Entonces, para el reducto más cultural que gusta de ir a conciertos y festivales la obra de Astor cada vez logra más adeptos. En cuanto a mí, como músico bandoneonista argentino, en cierta forma sí es una obligación el tocar tango. Después de todo, el bandoneón es el instrumento icónico representante del género y mi canal de expresión.

– ¿Cómo es sostener un grupo de tango en Los Ángeles?

– Hoy por hoy sostener un grupo en cualquier lugar del mundo pienso que es difícil. Formar vínculos es una tarea ardua: requiere de mucho diálogo, paciencia, flexibilidad, predisposición, gratitud.

– ¿Qué proyectos tiene Tinto Tango para 2021?

– Tenemos la expectativa de que luego de que los índices de vacunación suban podamos volver a tocar con público. De ser así confirmaríamos fechas que tenemos previstas a partir de septiembre en algunos festivales al aire libre, poder viajar a tocar este disco en la Argentina y terminar de “cocinar” el segundo álbum con repertorio de Piazzolla que ya está casi listo.

Télam.