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La Ciudad 15 de mayo de 2023

Preocupa en los textiles la caída en las ventas y las trabas para producir

La Cámara Textil advirtió un retroceso en la actividad comercial. Se suman las dificultades para acceder a las materias primas y conseguir mano de obra calificada.

El rubro indumentaria y textil fue el que mayor retracción registro.

Tras dos meses de caída en las ventas y con un panorama de incertidumbre respecto a la producción, la Cámara Textil de Mar del Plata expresó preocupación de cara a lo que resta del año.

Más allá de la inestabilidad cambiaria y las dificultades para acceder a materias primas (situaciones que afectan a muchos rubros), los textiles también cuentan con otros inconvenientes como la estacionalidad, los problemas para conseguir mano de obra calificada y el cierre de muchos talleres de confección.

Una de las principales preocupaciones que aparecen en el horizonte del sector es la producción para las prendas del invierno 2024. La fabricación comenzará en agosto, y las dificultades para importar materia prima y los saltos en los precios hacen prever un escenario aún más complicado que el del año pasado.

Por estos días, la industria textil confecciona las prendas que saldrán a la venta en el próximo verano. Como principalmente se utiliza el algodón, que es nacional, más allá de alguna demora, se puede acceder a la materia prima. Sin embargo, cuesta comprar otros componentes como hilados, tinturas o avíos (cierres, botones, hebillas, etcétera). Desde la Cámara Textil señalaron que los importadores se están manejando con dólares “mix”.

“Hay casos de proveedores que trabajan con un dólar de $300, cuando el oficial es de $235. Sostienen que muchas partidas las compran con dólares liqui, etcétera. Pero además no hay, por lo tanto no podemos buscar opciones”, explicó el presidente Guillermo Fasano.

Ventas

La caída en las ventas de los últimos meses, al igual que en otros rubros, empieza a impactar en el sector. Si bien la temporada de verano fue positiva, los empresarios textiles señalaron que hubo “una pequeña baja” en relación con el verano anterior mientras que remarcaron que también influyó el perfil de un turismo más joven.

“Los que venden y fabrican prendas de personas mayores reportaron una mayor caída en las ventas”, sostuvo Fasano. Pero a partir de marzo, la caída en la actividad fue “notoria” al punto que la UCIP relevó retroceso de 8% en abril.

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“La restricción de las importaciones de insumos encarecieron nuestra producción de tal forma que nos insertó en una caída de ventas”, indicó el presidente de la Cámara. También agregó que “los meses de marzo y abril no fueron buenos: hay caída en todos los sectores”.

En el ámbito de la venta por mayor o la fabricación a grandes marcas, el panorama es distinto. Hay casi tantas situaciones como fabricantes, desde los que mantuvieron las ventas hasta los que vendieron un 40 % menos.

Los argumentos son diversos en el marco de la inestable situación económica. “Algunos argumentan que hay comercios que no quieren comprar porque tienen miedo mientras que otros sostienen que se vende todo porque los comerciantes quieren ‘stockearse’ para proteger su patrimonio”, resumió Fasano.

Mano de obra

Conseguir mano de obra calificada es un problema que se agudiza en el sector. Muchos talleres cerraron en la pandemia y esos trabajadores se dedicaron a otras actividades.

“La mano de obra siempre tuvo salarios bajos. En la pandemia cerraron las fábricas y los talleres y muchos se fueron a otro rubro. Nos quedamos sin talleres”, señaló el empresario.

La falta de mano de obra también repercute en el precio final del producto ya que la falta de talleres de confección “hizo que aumentaran los precios de mano de obra”.

Por otra parte, Fasano admitió que “casi ninguna empresa toma empleados nuevos y dijo que “todos buscan talleres externos para la confección, armado y lavado de prendas”.

“Para capacitar a una persona se necesitan seis meses. Muchas veces, al tiempo se van y también está el temor a los juicios, por lo que las empresas no queremos tomar empleados”, se sinceró.

El presidente de la Cámara explicó que si bien las expectativas de la economía argentina pasan hoy por saber cómo se puede transitar el año actual, para los textiles “ese período es mayor”. “Trabajamos con seis a ocho meses de anticipación. Cualquier cambio en la economía, en los planes, en las expectativas, puede hacer efecto muchos meses después”, resaltó. Y pese al contexto adverso, aseguró que “somos empresarios argentinos y pymes, y tenemos un sello de resiliencia y pasión que nos hemos ganado en el pasado”. Por último, consideró: “La calidad del suéter marplatense no la vamos a perder en una más de las tantas crisis que hemos pasado”.