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Policiales 8 de abril de 2024

Empezó el juicio por el crimen de la portera y declaró su hija: “Ella le tenía miedo a Juárez”

En la primera audiencia, se formó el jurado y las partes escucharon a Florencia Campusano, hija de Mirta Zabalegui (68), a quien delincuentes mataron en 2019 para robarle el dinero que había ahorrado para llevar a sus nietos a Disney.

Tras la conformación del jurado popular y con la declaración de la hija de la víctima, comenzó este lunes el juicio por el crimen de la portera Mirta Zabalegui (68), ocurrido en 2019 en un edificio céntrico.

Los imputados, sus defensores oficiales y el resto de las partes escucharon en la primera audiencia del debate las palabras de Florencia Campusano, quien incriminó directamente a uno de los presentes: “Mi mamá le tenía miedo a Juárez”, dijo.

Campusano se refería a uno de los acusados, Carlos Juárez (51), quien para el fiscal Leandro Arévalo fue el ideólogo del plan que, junto a sus cómplices Marcelo “El Tucumano” Santillán (51), Carlos Oña (52) y Eduardo Lantes (ya fallecido), acabó con el asesinato y el robo de los ahorros de la mujer, que se hallaban destinados a llevar a sus nietos a Disney.

“Él vivía en un departamento unos pisos más arriba y yo me enteré de que se había ofrecido a venderle dólares”, agregó la testigo. Además, relató cómo fue el momento en que se enteró del crimen de su madre y se dirigió al edificio donde había sucedido el hecho.

Posteriormente, declaró una vecina de Zabalegui y también se presentaron otras personas. Cerca de las 18, el juez del Tribunal Oral Nº 3, Fabián Riquert, decidió llamar a un cuarto intermedio hasta este martes, cuando se retomará el juicio, que tendrá actividad, de mínima, hasta el viernes.

Además del fiscal Arévalo, participan en el debate las defensoras Carla Auad en representación de Oña -único acusado que se encuentra en libertad-, Carla Ostachi (por Juárez) y Mauro Giacomaso (por Santillán). El abogado Osvaldo Verdi, en tanto, fue contratado por la familia de la víctima en el rol de “particular damnificado”.

El juicio debió realizarse en diciembre pasado pero se suspendió apenas cinco días antes de la fecha inicial, cuando Santillán revocó a su letrado y no pudo acceder, por los cortos plazos, a una defensa oficial.

El caso

El 6 de noviembre de 2019 el cadáver de Zabalegui fue hallado por un amigo a las 14, aproximadamente, cuando se presentó en su departamento de Bolívar 2306 al no recibir respuestas a sus llamadas.

Zabalegui murió a raíz de la golpiza recibida: sufrió fractura de costillas del lado izquierdo y lesión craneal con hundimiento.

Lo que se pudo reconstruir fue que al menos dos hombres, uno de ellos Santillán, entraron al departamento con fines de robo y se apoderaron de una cantidad nunca definida de dólares, una computadora portátil, un teléfono celular y un anillo de oro.

Para perpetrar ese asalto hubo un trabajo de inteligencia previo que el fiscal Arévalo no tiene dudas llevó a cabo Juárez. Es que se comprobó que Juárez había

había ganado la confianza de la mujer por alquilar un departamento del sexto piso. Ese hombre, al que Zabalegui luego definiría como mentiroso y que le había empezado a caer mal, le había ofrecido vender dólares.

Juárez había alquilado el departamento del sexto piso por cuatro días, pero luego extendió el contrato por unos días más. Lo que hizo, en realidad, fue subalquilar el departamento a cuatro hombres oriundos de Perú que al principio de la investigación fueron detenidos. Uno de los propósitos de ese alquiler, según Arévalo, fue investigar a los vecinos a través de la encargada. En ese vínculo, pudo saber que que la portera Zabalegui guardaba una importante cantidad de dólares como ahorro, dinero que tenía reservado para un viaje a Disney.

El vínculo de Oña con el hecho es que Juárez usó su camioneta y que estaba al tanto de la “operación”, además de que fue señalado por Juárez como que estuvo en la zona del crimen.

Santillán, alias “El Tucumano”, habría sido el hombre violento del asalto y que había actuado de esa manera porque “la plata que dijo Juárez que había, no había”.

Durante la investigación la Justicia de Garantías rechazó la acusación contra Oña y los sobreseyó, pero la Cámara de Apelaciones, ante la insistencia de Arévalo, ordenó que siguiera imputado y que llegara a juicio.

Santillán estuvo prófugo casi dos años y el 4 de julio de 2021 fue capturado.

Otras de las circunstancias inauditas que tuvo el proceso fue que las partes habían llegado a un acuerdo para el juicio abreviado, pero el juez Néstor Conti lo rechazó por entender que se trató de un caso de homicidio criminis causa y no de homicidio en ocasión de robo como se había aceptado. La diferencia, nada menos, es que en el “criminis causa” la condena es la prisión perpetua.



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