En noviembre de 1969, "El Rey" Pelé visitó Mar del Plata por segunda vez. Lo hizo junto al Santos, para disputar en el Estadio San Martín la Supercopa de Campeones. En pleno vuelo fue entrevistado por un joven redactor de LA CAPITAL: Juan Carlos Morales. El artículo, que transcribimos, fue publicado el 30 de noviembre.
Cumplimos todo nuestro itinerario en procura de reunirnos con la delegación del Santos en Aeroparque, con una idea fija: conversar con Pelé. Dudábamos de ello. Sabíamos del cansancio que invade a “O Rey”. No desconocemos que a cada minuto se le pide una firma. Una pose o acaso una opinión.
El “ballet blanco” era esperado para las 18.40 en Ezeiza, mas el vuelo de Cruzeiro do Bul partió con retraso. Recién a las 21.05 la delegación brasileña pisaba tierra argentina.
Tras la cena, efectuada en un concurrido carrito de la Costanera -para ser más exactos, en el N° 52, denominado “Jacarandá”, con la presencia de Nicolás Mancera tomando notas para Canal 13- la delegación partió hacia Aeroparque. El postre no llegó a la mesa. La urgencia de viajar obligó a su anulación, El “Rey” y su corte solo saborearon un bife con papas fritas y parrillada.
“Pasajeros con destino a Mar del Plata, vuelo 630, por favor dirigirse a la plataforma de Partida”. La voz de la interlocutora llegaba con retraso. El vuelo programado para las 22, se iniciaría a las 23.50. Al Santos y fundamentalmente a Pelé, todo se le perdona. Es natural que así sea.
Compartió el asiento con el médico de la delegación. Nos pidió que lo entrevistáramos luego de la salida, en pleno vuelo.
Nuestros interrogantes se disiparon. La simpatía de Pelé fue la causa fundamental.
“En realidad, la culpa del retraso es mía. Hoy me llamaron de Porto Alegre para que presenciara la salida a la venta de la estampilla del gol número 1.000. Así que tuvimos que partir con gran retraso, llegando a las 21 a Ezeiza. Para colmo nosotros desconocíamos que el partido iba a jugarse en Mar del Plata. Igual fuimos a la costanera, cenamos y, llegamos a la l para ir directamente a dormir”. El gol 1.000 es el tema, “Para mí, en Brasil y en el mundo entero, tuvo más repercusión el hecho de que yo convirtiera 1.000 goles de que integrara el equipo campeón del 58”.
(N.d.R: Once días antes de la publicación de la entrevista, Pelé, de penal, había convertido su gol número 1.000 ante el Vasco da Gama en el Maracaná. La celebración tuvo alcance nacional y hasta motivó la impresión de un sello postal conmemorativo).
“Para mí, en Brasil y en el mundo entero, tuvo más repercusión el hecho de que yo convirtiera 1.000 goles de que integrara el equipo campeón del 58”.
Pelé piensa en su futuro, en el más popular de los deportes. Con una sonrisa, habitual nos dice: “A lo sumo tres o cuatro años más y después dejo el fútbol”.
El Ingeniero Francisco Benito García Martínez, hermano del secretario del Tribunal de Penas de AFA, le entregó a Pelé, antes de partir y con la presencia de LA CAPITAL, un pedido para que la perla morena intercediera en las sanciones disciplinarias de que fueron objeto jugadores de Estudiantes, pidiendo un mayor recato en las determinaciones. El “Rey” al respecto nos comentó: “Conozco la decisión adoptada con los jugadores de Estudiantes. Pienso que si bien aquí hay una ley, igualmente no debe ser tan severa”.
(N.d.R: El 22 de octubre, en el partido de vuelta en la Bombonera, Milan le ganó la Copa Intercontinental a
Estudiantes. Las incalificables agresiones que los jugadores locales le propinaron a los visitantes motivaron que tres de ellos -Alberto Poletti, Ramón Rodriguez Suárez y Eduardo Luján Manera- fueran encarcelados durante 30 días en Villa Devoto, en cumplimiento de un edicto impuesto por el dictador Juan Carlos Onganía. Luego la AFA les impuso duras sanciones que fueron levantadas ocho meses después).
Yendo a otros temas y en este caso ajenos al futbol, Pelé se confesó amante del “zamba”. Su hobby es la pesca, aunque aclaró que “momentáneamente el fútbol me lleva todo el tiempo”.
Con relación a su hija y un posible regalo argentino, exclamó feliz: “Mejor que mi presencia y un beso no habrá para ella”.
La azafata de Aerolíneas. El copiloto. Todos querían posar con Pelé. Hasta el turista uruguayo que recordaba su fama, y el cordialísimo muchacho de Santos no solo conversaba, sino que también que se paró y mantuvo un prolongado diálogo con los empleados de Aerolíneas.
Al arribar, un apretón de manos. La despedida. Su sonrisa. Su eterna sonrisa, la que estuvo en Ezeiza, a las 21, la que le vimos en el carrito de la costanera cuando cenaba. La que lo acompañó en el momento de subir al avión, entonando una canción moderna de su país. La infaltable mueca de alegría que esboza el fabuloso Pelé. Solo conociéndolo, conviviendo aunque más no sea 4 horas con él, se puede advertir la dimensión real del “Rey”. Una figura que por sobre todas las cosas no deja de ser sencillo. Quizá la virtud más maravillosa de Edson Arantes do Nascimento. El inigualable moreno del Brasil.
Aquel día
– El domingo 30 de noviembre de 1969, LA CAPITAL daba cuenta de la liberación de Raymundo Ongaro, líder de la “CGT de los Argentinos”, quien había pasado varios meses preso en Caseros por apoyar el “Cordobazo”, producido en el mes de mayo. Al salir de prisión, dijo: “Vivimos momentos parecidos a los de un barco que se va a pique”.
– También se informaba que “en las misas de hoy empiezan a regir las reformas litúrgicas decretadas por el último Concilio celebrado en Roma, que impuso numerosos cambios en los textos y el rito del más importante oficio religioso que, en recuerdo de la última cena, celebra la Iglesia Católica. Entre las canciones que han sufrido modificaciones, se hallan el Padre Nuestro, el Credo y el Yo Pecador, que tendrán párrafos diferentes. Otra de las innovaciones más notables es la restauración del beso de la paz.