A 35 años de la primera cirugía laparoscópica en Mar del Plata
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La incorporación del equipo de cirugía laparoscópica en nuestra institución, significó, por sobre todas las cosas, el comienzo de una nueva y vertiginosa era de cambios en las especialidades quirúrgicas.
Supimos, íntimamente, que nada volvería a ser igual, y los años pasados, nos dan la razón de aquel primer sentir; las aguas turbulentas del saber y las muchas novedades cotidianas, reemplazaron el viejo esquema que nos acompañaba en la cirugía convencional.
Los desafíos a los que fuimos expuestos, templaron nuestros espíritus y ampliaron, rápidamente y sin pausa, los horizontes de este nuevo proceder quirúrgico.
Éramos vivaces testigos de la técnica laparoscópica en los procedimientos realizados por nuestros colegas ginecólogos y gastroenterólogos.
Sin embargo, la entrada en escena de la cirugía laparoscópica de la vesícula biliar, nos expuso un panorama, a primeras luces muy prometedor aunque pronto vislumbramos que el mismo era mucho más amplio: la colecistectomía fue la gran revelación, pero rápido nos percatamos que, en realidad, el vasto campo de esta cirugía venía de la mano del proceder “laparoscópico”; discretamente nos atrevimos a otros tipos de gestos quirúrgicos y pudimos ver la factibilidad de los mismos, como así tembién los excelentes resultados.
De esta manera, pronto comprendimos que el espectro de acción era mucho más amplio: comenzamos con la realización de la colangiografía intraoperatoria (Mirizzigrafía), con el entrenamiento en la confección de suturas intracorpóreas, luego la exploración de la vía biliar y más adelante la confección de anastómosis bilio-digestivas; vimos la enorme utilidad en el amplio campo del abdomen agudo, la cirugía de las paredes abdominales, del colon, en el abordaje del hiatus esofágico y del estómago; luego, con el acceso al retroperitoneo, se incorporó a nuestro arsenal, procedimientos sobre el riñon y las vías urinarias, como así también de las glándulas suprarenales, entre otros.
Pronto, también, apreciamos la utilidad en el manejo de casos seleccionados de trauma abdominal y torácico y en cirugía programada de tórax, donde actualmente goza de innumerables indicaciones. Baste recordar como máximas: “tanto el hiatus esofágico como la glándula suprarenal, “fueron” inventadas para ser operados por laparoscopia”, en alusión al abordaje mínimo que este metodo brindaba y antes requería de importantes incisiones.
Otro dato, no menor, de esta nueva y revolucionaria etapa, fue la inmediata aceptación del proceder por parte de los pacientes y la comunidad, tanto general como médica; como nunca en la historia de la cirugía, la difusión del método fue acompañada por una industria pujante e innovadora que día tras día nos sorprendía con instrumental y materiales adecuados para cada proceder.
El tiempo fue puliendo detalles del método como así también de nuestras fallas y, la globalización del mismo, nos permitió comparar series de altos volúmenes de casos y sacar importantes conclusiones de la fiabilidad del mismo.
Ante esta realidad general, no lejos de nuestra realidad cotidiana, la incorporación de fellows a la especialidad (todos médicos que habían cumplido con su formación en residencias de cirugía general) amplió los desafíos mucho más allá de lo habitual; las insistentes propuestas e inquietudes por parte de los integrantes del equipo quirúrgico y de estos exigentes y ansiosos nóveles cirujanos, nos llevo a explorar y realizar nuevas técnicas como variante de las hechas habitualmente por nuestro equipo; de esta manera, por ejemplo, comenzamos con el abordaje preperitoneal de las hernia, transitamos la cirugía de las eventraciones y la diástasis de rectos abdominales, el acceso amplio del espacio subcutáneo abdominal, la cirugía del duodeno páncreas y resecciones oncológicas ampliadas, entre otras.
El contacto de los cirujanos jóvenes con el equipo quirúrgico motivó el planteo de atractivas inquietudes que, sumados al ida y vuelta entre “Docentes y Educandos” junto a la realización de reuniones y ateneos multidisciplinarios para la toma de desiciones en conjunto, ayudó a la cirugía de forma continua y brindó al cirujano actuante, el respaldo del consenso de otros colegas.
Los cursos que nuestra sociedad de Cirujanos realizó y realiza bianualmente, además de reuniones que abordan distintas ramas de las especialidades quirúrgicas, como así también demostraciones de una amplia gama de cirugías en vivo, hizo de nuestra ciudad un reconocido faro de conocimiento.
Fue en junio de 1991, un junio muy frío y lluvioso, previo a la épica nevada, que empezó esta aventura, hace 35 años. Hoy la recordamos con mucho afecto y cierta nostalgia, nadando, nuevamente, en las aguas turbulentas de una nueva etapa que se inició hace poco tiempo con la cirugía robótica, de la mano del robot DaVinci y las enormes y múltiples nuevas posibilidades que el mismo brinda y que apuntan simple y únicamente a llevar bienestar a nuestros enfermos.
Dr. Juan Carlos Andreatta, Clínica Colón S.A.A.
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