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Opinión 22 de agosto de 2026

¿A quién debería ganarle Milei para conseguir la reelección?

Panorama político nacional de los últimos siete días.

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Javier Milei.

Por Jorge Raventos

El oficialismo ha establecido como objetivo prioritario conseguir la reelección de Javier Milei en las presidenciales del año próximo. Por ahora; las encuestas, pese a registrar sucesivos retrocesos en las opiniones favorables al gobierno y al Presidente, auguran todavía que Milei ganará la primera vuelta pero insinúan que, con los números actuales, no conseguiría evitar la necesidad de un riesgoso balotaje.

Se trata, obviamente, de cálculos marcadamente especulativos, ya que no se sabe aún quiénes serán, cuando llegue el momento, los desafiantes electorales del Presidente. Algunos posibles interesados prefieren urdir discretamente y aguardar antes de saltar sin disimulos al ruedo.

Un buen número de estudios presume, entonces, que el rival más destacado será alguna expresión del kirchnerismo, eventualmente el gobernador bonaerense Axel Kicilof, y sugieren así un escenario de polarización que, más allá de los detalles, repetiría el del balotaje de 2023 que decretó el triunfo de Milei.

Aunque no cabe descartar sin más esa alternativa, lo cierto es que quedan aún muchos pormenores que definir. Por ahora, Milei compite contra sí mismo.

PASO O NO PASO

Uno, muy principal, es el referido a las reglas del juego que regirán el comicio del año próximo. El gobierno se ha propuesto evitar que en ellos se aplique la selección de candidatos vigente, que requiere la realización de primarias abiertas,simultáneas y obligatorias (PASO). Intuye que ese sistema facilitaría la convergencia y ordenamiento de fuerzas opositoras (en principio, a un peronismo que luce disperso, sin un liderazgo legitimado por el consenso).

Para eludir las PASO el gobierno necesita una decisión del Congreso que se adopte durante el presente año (ya que la ley impide introducir cambios en el régimen electoral el mismo año en que se producen los comicios). Y no cuenta con votos propios para conseguirlo. Necesita el respaldo de otros y está buscándolo ardorosamente, pero le resulta difícil (y eventualmente caro) conseguirlo. Comprobó sus límites cuando en el Senado tuvo que resignar los capítulos que más le interesaban de la Ley de defensa de la propiedad privada para que el esfuerzo legislativo no se contabilizara como una derrota completa.

El recuperado diálogo con el Pro de Mauricio Macries una de las consecuencias de ese traspié y tiene el objetivo de armar equipo para apuntalar el camino a la reelección, aunque la contraprestación que insinúa la fuerza amarilla es de gran envergadura: Macri pretende que la Ciudad de Buenos Aires siga bajo la conducción del Pro (en su momento se vería con qué rostro). Por el momento ambas partes ganan tiempo con las conversaciones: aún es temprano para las decisiones. Pero los tiempos de la iniciativa PASO dictan un plazo y el problema de fondo es que el macrismo no tiene suficiente confianza como para cerrar un acuerdo basado en compromisos electorales sobre la ciudad autónoma a meses de distancia de ese comicio que les exija antes satisfacer las necesidades legislativas de la Casa Rosada..

ALIADOS Y CONDICIONES

El gobierno trabaja también sobre otros aliados potenciales: varios gobernadores que en más de una oportunidad le dieron una mano en el Congreso a través de los diputados y senadores que les responden. Allí hay varias materias que rendir. Una tiene que ver con los recursos: las provincias (no sólo las de esos gobernadores) reciben menos fondos coparticipables, sea porque el gobierno central se desprende de tributos que en parte deben repartirse con las provincias, sea porque otros tributos (como el IVA) disminuyen por el parate sufre el comercio doméstico. A eso se agrega el incumplimiento del Estado central en el desarrollo de obra pública y hasta la desviación o demora en la aplicación de fondos destinados específicamente al mantenimiento de rutas,

Los gobernadores también tienen tela política para cortar: pretenden que el gobierno central no los hostigue localmente a través de candidaturas libertarias sostenidas desde la Casa Rosada.

¿Está el oficialismo en condiciones de darles satisfacción postergando o maniatando a sus propias fuerzas provinciales, esas que Karina Milei organizó y motorizó con notable resultado en 2023? Es un dilema para el vértice libertario.

Los gobernadores dialoguista de origen peronista tienen su propio dilema: temen que si acuerdan ayudar a la candidatura de Milei, el justicialismo nacional sea el que lance candidaturas hostiles a ellos en sus provincias y les erosione y desarticule sus sistemas de poder. Las líneas internas del peronismo que sorpresivamente depusieron divergencias para encarar una defensa común de las PASO advirtieron con esa amenaza a aquellos de la gran familia justicialista que saquen los pies del plato y acuerden con la Caasa Rosada.

No solo el peronismo y el Pro son renuentes a dejar caer las PASO: la mayor´parte de los dirigentes radicales comparten esa reticencia.

¿PASO OPTATIVAS?

El gobierno podría conformarse con una medida transitoria: en lugar de la eliminación de las primarias obligatorias, su suspensión en el comicio venidero. Pero es justamente esa elección la que cuenta principalmente para quienes rechazan la reforma.

Algunos dirigentes de esas fuerzas analizan la posibilidad de una negociación con el mileísmo que satisfaga algunas de las objeciones del oficialismo.Se menciona, por caso, una transformación de primarias obligatorias a primarias optativas, aunque sin resignar la organización y financiamiento por parte del Estado.

Más allá de que ese expediente podría ahorrarle a los libertarios la ceremonia de una innecesaria compulsa interna (ya que el candidato de la fuerza está cantado), no está claro qué podría ganar el gobierno con esta alternativa, que de todos modos permitiría a la oposición encontrar un mecanismo para procesar ordenadamente sus diferencias y no representaría ningún ahorro significativo al Estrado central (que es otro de los argumentos que esgrime el gobierno para eliminar las primarias).

Jurídicamente: cambiar la obligatoriedad exigiría reconfigurar normativa completa para evitar desigualdades, vacíos y litigios.

Si se considera el valor institucional, la optatividad tiende a generar menos competencia, más selección cerrada, asimetrías entre actores y menos legitimidad e información para el elector.

Se agregaría, además, un riesgo extra: la simultaneidad obligatoria incentiva que cada fuerza se ocupe de su propia interna y establece una competencia interesante entre ellas por la participación en el comicio. Los resultados de las primarias suelen medirse como una primera compulsa electoral, una primera vuelta ficta. Si alguna fuerza, en virtud del carácter opcional, se abstiene de su competencia interna privaría al electorado de esa valiosa señal política. También podría movilizar sus activos militantes para que intervengan en una interna ajena ayudando al candidato rival más conveniente para conseguir sus propios fines.

Estos razonamientos y aquellas condiciones son lo que vuelve difícil el objetivo de cambiar las PASO y obliga al oficialismo a reclutar aliados y a postergar una y otra vez su tratamiento legislativo.

El factor PASO es un dato relevante para analizar con seriedad las posibilidades de la reelección de Milei el año próximo. Pero no el único: el contexto global incidirá fuertemente; la atracción del oficialismo decaerá o crecerá de acuerdo a cómo concluyan la elección presidencial brasilera de octubre y las elecciones primarias de Estados Unidos a principios de noviembre. También de la atmósfera y consecuencias de la visita al país del Papa León XIV (mediados de noviembre).

MACRO Y MICRO

Por cierto, un factor de significación mayor –quizás el más importante- es la situación económica, en particular lo que los analistas titulan microeconomía, es decir, el balance doméstico de recursos y gastos de los hogares, el alcance de sus ingresos, la capacidad de satisfacer necesidades, pagar servicios y hasta la posibilidad de ahorrar.

El gobierno tiene títulos para reclamar éxitos en la “macro”. Diez días atrás, la Cara Rosada celebró con alivio la cifra de inflación de julio informada por el INDEC. Fue de 2,1 por ciento, superior al índice del mes anterior pero más moderada que el 2,9 por ciento que había registrado la inflación porteña. En cualquier caso, el modesto alegró no velaba el hecho de que ese índice interrumía rápidamente la insinuación de caída que se había celebrado en junio y, además, insinuaba la imposibilidad de que en agosto pueda cumplirse el augurio presidencial de una inflación “que empiece con cero”.

No obstante, esta semana el Presidente advirtió que ofrecerá un show musical para celebrar que alguna inflación de agosto empezó con cero: la mayorista. Milei asegura que él siempre habló de la inflación mayorista cuando hizo aquella promesa sobre agosto.

Más allá de que muchos oyeron otra cosa, en materia de inflación el Presidente mantiene el mérito y también en el control del gasto,por más que los datos que suele emplear estén algo maquillados por la contabilidad creativa.

Lo que en cualquier caso está faltando es reactivación. En tono bajo lo reconoció el presidente del Banco Central y hasta el ministro de Economía, Luis Caputo.

Caputo había advirtido ante la Cámara de Agentes de Bolsa, que “nosotros nunca dijimos que esto se solucionaba en dos años”, y apuntó a mejorar visiblemente los resultados antes del momento de la elección presidencial. Es decir, en algín momento del año próximo. “La situación de acá a un año va a ser diferente a la que dicen consultores y economistas –vaticina el ministro-. Obviamente va a ganar el Presidente porque la situación no va a ser en nada parecida a la que esperan esos análisis”.

REGISTRAR LAS SEÑALES

Pero el oficialismo tiene que remar ante una opinión pública que se muestra cada vez más escéptica sobre el futuro y disconforme sobre su vida cotidiana presente. Los sectores que más mano de obra emplean (industria, construcción y comercio) son los que están más parados; allí se pierden puestos de trabajo, son los que ven restringida su capacidad de consumo, son los que alimentan el ejército de morosos que acuden al endeudamiento que esté a su alcance para llegar a fin de mes y pagar el alquiler.

Estas asignaturas pendientes pesarán en la perspectiva de la reelección que busca el oficialismo y ya perturban al Presidente: Milei recae en los insultos a quienes las señalan, particularmente contra colegas economistas y periodistas. Y argumenta contra la realidad. Por ejemplo: rechaza la idea de que el Estado tenga que hacer algo ante el fenómeno de la morosidad, que, como señaló en San Ceyetano monseñor Jorge García Cuerva, afecta particularmente a sectores vulnerables, que “caen en la trampa de los créditos que endeudan a miles de familias”. En Rosario, en un auditorio congregado por la Bolsa de Comercio de esa ciudad, Milei se refirió esta semana al tema: “‘Ahora el problema es la morosidad’. Me niego a creer que seamos tan pelotudos”.

El tono irritado del Presidente preocupa a muchos que no cuestionan el rumbo del gobierno. Un periodista de La Nación que registró sus últimas intervenciones (en la Bolsa de Rosario y en la reciente Cumbre de las Américas, en Buenos Aires) escribió: “A diferencia de lo que ocurrió el año pasado, cuando los participantes del aniversario de la Bolsa de Comercio celebraban con aplausos afirmaciones fuertes y ofensivas del presidente, ahora había un clima de mayor frialdad, similar al que se vivió en la Cumbre de las Américas en el Alvear Palace Hotel, que se llevó adelante el jueves”.

Esa frialdad en un público amigable es una señal para los estrategas de su reelección. Hay una asignatura que el gobierno debería corregir si aspira a reelegir. Es también la asignatura que alimenta la incertidumbre política, que a su vez motoriza la tasa de riesgo país, que volvió a subir. .

Por esa brecha empiezan a filtrarse tejidos políticos que son menos funcionales para el oficialismo que el escenario que dibujan muchas encuestas: propuestas moderadas, tendientes a continuar el rumbo que se inició en 2023pero cubriendo parte de los costos generados y evitando desbordes y maltratos. Propuestas que miran al frente y dejan de lado recetas que no funcionaron.

El escenario oficialismo versos restauración K , que aseguraría réditos al gobierno es un retrato del pasado, que difícilmente se repita el año próximo. El país busca seguir adelante, perfeccionar la marcha y no abandonar pasajeros en el camino.