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La Ciudad 8 de enero de 2026

Abad: “El equilibrio fiscal no puede ser el único norte”

El senador nacional de la UCR destacó algunas iniciativas del gobierno pero reclamó mayor diálogo. "No creo en una oposición testimonial ni en una oposición obstruccionista", consideró.

Maximiliano Abad,. senador de la UCR.

 

El senador nacional de la UCR, Maximiliano Abad, destacó la aprobación del Presupuesto 2026 aunque remarcó que
“el equilibrio fiscal no puede ser el único norte”.

El dirigente radical de Mar del Plata hizo un balance positivo de su año legislativo, valoró algunas iniciativa del gobierno de Milei aunque reclamó mayor diálogo. “Las reformas son necesarias, pero no pueden imponerse”, sostuvo en una larga entrevista en la que habló de diferentes temas como la situación de Venezuela y la temporada de verano.
– ¿Qué balance hace de su tarea legislativa durante este año tan intenso en el Congreso?

Fue un año muy exigente, atravesado por debates profundos. Desde el Senado trabajé con una agenda clara: defender la educación pública, la ciencia y la tecnología; fortalecer el federalismo y a los municipios; promover el desarrollo productivo y cuidar a los sectores más vulnerables. Acompañamos lo que creímos positivo de la agenda parlamentaria y marcamos límites cuando se pusieron en riesgo derechos, recursos estratégicos o la calidad institucional. No creo en una oposición testimonial ni en una oposición obstruccionista. Creo en una oposición democrática, firme y propositiva. El gobierno nacional logró aprobar el Presupuesto 2026.

-¿Cuál es su mirada sobre ese proceso y su contenido?

Siempre es saludable que un país tenga Presupuesto aprobado por ley, tal como lo indica la Constitución Nacional. Es una herramienta básica de orden y previsibilidad. Ahora bien, el equilibrio fiscal no puede ser el único norte. Argentina necesita ordenar sus cuentas, pero también invertir en lo que genera desarrollo. Para ser directo: sin inversión sostenida en educación, ciencia y tecnología no hay crecimiento posible. Por eso, insisto desde hace años en que la Argentina necesita delinear y llevar adelante una verdadera revolución educativa. Es la llave para construir un país con una igualdad real de oportunidades y un desarrollo sustentable.

– El Poder Ejecutivo avanzó con leyes polémicas y plantea reformas estructurales. ¿Cómo analiza esa agenda?

La Argentina necesita normalizar su economía y recuperar confianza. Pero la confianza no se decreta por ley: se construye con estabilidad, reglas claras e instituciones sólidas. Nuestra posición fue clara: acompañar las iniciativas que apunten a ordenar, pero sin debilitar controles ni afectar derechos. Las reformas profundas requieren diálogo, consensos amplios y una mirada de largo plazo. Sin eso, no perduran. El año 2026 debería ser el año del diálogo si es que se quiere avanzar en un desarrollo genuino del país.

-En ese contexto, ¿cómo ve el clima político para avanzar con reformas laborales, tributarias o institucionales?

Las reformas son necesarias, pero no pueden imponerse. Requieren – como señalé – de diálogo social y político, participación de las provincias, de los trabajadores, de las empresas y de las universidades. El Congreso no puede ser una escribanía, pero tampoco un espacio de confrontación permanente. Argentina necesita reglas que perduren en el tiempo que nos trasciendan y eso solo se logra con acuerdos.
-Usted insiste en poner a la educación, la ciencia y la tecnología en el centro del debate. ¿Por qué?

Porque son la base del desarrollo. No hay país en el mundo que haya crecido de manera sostenida sin invertir en conocimiento. Cada vez que se relativiza la inversión educativa o científica, se hipoteca el futuro. No es un gasto: es una inversión estratégica que genera productividad, empleo de calidad y movilidad social. Esa es una causa que siempre voy a defender.

-¿Cómo ve hoy Mar del Plata?

Si nos remitimos a los datos iniciales de la temporada veraniega, Mar del Plata vive una temporada mejor que la de años anteriores y es el destino preferido de los argentinos. Comparados con el verano 2025, ya se aprecia un 5 % más de turistas que el año pasado en un contexto económico complejo. Ahora, Mar del Plata es mucho más que un destino turístico. Es una ciudad con una densidad social, educativa y productiva única en la Argentina. Tiene universidades, centros de investigación, empresas, pymes, un entramado científico-tecnológico muy potente y una identidad y diversidad cultural muy fuertes.

Por eso creo que Mar del Plata tiene todo el potencial para convertirse en la mejor ciudad para vivir del país. No lo digo solo desde el afecto, sino desde una mirada objetiva: tenemos capital humano, capacidades instaladas e instituciones para lograrlo.

– ¿En qué pilares debería apoyarse ese salto de calidad?

En pilares que ya existen y que tomamos como punto de partida . Hay una gestión en la ciudad de Mar del Plata que logró avances importantes en varias dimensiones. Demostró que puede crecer por sí misma y esta “Mar del Plata del sí” es la que genera expectativas. Creo que a partir del entramado educativo, científico y tecnológico, de la economía del conocimiento, de la innovación aplicada a la producción y los servicios, Mar del Plata puede construir un salto cualitativo que la referencie como la mejor ciudad para vivir en la Argentina.

-Volviendo a la coyuntura: ¿cómo evalúa la situación de Venezuela?

Me identifico desde siempre con el principio de autodeterminación de los pueblos. Pero hay que ser realistas: no hay autodeterminación posible cuando un pueblo vive bajo una dictadura. En Venezuela no existen elecciones libres ni garantías democráticas: hay persecución política, presos y violaciones sistemáticas de los derechos humanos, tal como se documentó en el informe que elaboró Michelle Bachelet para la ONU. Por lo tanto, afirmar que el pueblo venezolano puede decidir su destino en estas condiciones es desconocer la realidad. La inacción de los organismos internacionales en los últimos años, también es una forma de responsabilidad. Pienso que defender la autodeterminación y el rechazo a las intromisiones, solo es posible si Venezuela recupera la democracia y el Estado de derecho.”

Premio

Abad recibió por primera vez el Premio Parlamentario como senador nacional. “Lo vivo con mucha emoción y, sobre todo, con una enorme responsabilidad. Los premios siempre son un aliciente. En este caso, creo que se reconoce el trabajo legislativo con estudio, con diálogo y con respeto por las instituciones, algo que pienso que deberíamos recuperar en todos los niveles”, afirmó.