La Ciudad

Denuncian abandono, robos y venta de droga en la Diagonal de los Artesanos: “Es tierra de nadie”

Sostienen que creció el número de personas que pernocta en la feria, pero fundamentalmente el consumo y la venta de drogas y artículos robados. "Parece zona liberada", afirman. Basura, puestos rotos y elementos quemados reflejan la desidia del lugar, a cien metros de la Municipalidad.

Las ferias de artesanos constituyen en el país y el mundo uno de los principales atractivos de toda ciudad turística. Su encanto cultural y la combinación de creatividad y originalidad de quienes exhiben en ellas sus productos elaborados a mano, las vuelven un paseo obligado y diferente. En Mar del Plata, sin embargo, la histórica Feria de Artesanos de la Diagonal Pueyrredon, la más antigua de la ciudad (1985), el abandono es explícito y el único esfuerzo para mantenerla sale de la voluntad y el bolsillo de los feriantes.

Desde hace años, los puestos de la feria ubicada en pleno centro marplatense, a apenas cien metros de la Municipalidad, se transformaron en un refugio urbano donde pernoctan personas en situación de calle. “Ese no sería el problema”, dicen, comprendiendo la realidad de quienes están en esa condición. No obstante, los episodios de violencia se repiten a toda hora, entre el consumo y la venta de estupefacientes y también de artículos robados, según denuncian los artesanos a partir de lo que observan cotidianamente.

La molestia de los feriantes es evidente: en medio de una crisis económica que se siente en la calle, buscan subsistir vendiendo lo que producen entre desmanes constantes, violentas peleas callejeras, falta de seguridad e iluminación y un abandono total en el mantenimiento del espacio público. El escenario no es nuevo, pero se agravó en el último tiempo, dicen.

La ausencia de contención social en esta plazoleta se suma al incumplimiento de la obra prometida por el gobierno municipal: la polémica “puesta en valor del microcentro”, que de una transformación integral del ejido urbano del centro de Mar del Plata se avanzó apenas en la reestructuración de cien metros de la calle San Martín -entre La Rioja e Hipólito Yrigoyen-, obra que demoró seis meses en ejecutarse y generó el cierre de comercios y el malestar de artesanos y comerciantes de la zona. Pero la mayor parte de la puesta en valor se volvió una incumplida promesa de 40 millones de pesos.

“Luego de los desaires y el ninguneo que sufrimos por parte de los funcionarios que en aquel momento estaban al frente de la Secretaría de Cultura y particularmente de la Dirección de Ferias y Espectáculos en la Vía Pública y toda la batalla que tuvimos que dar para no perder nuestro espacio de trabajo e impedir que nos desplazaran de nuestra plazoleta en aras de una obra que finalmente nunca se concretó, vemos que ninguno de los pedidos que hemos realizado se han llevado a cabo, convirtiendo a la Diagonal de los Artesanos en tierra de nadie“, expresaron los feriantes.

“Después de todo el esfuerzo que debimos hacer para seguir conservando nuestra querida feria, única fuente de ingresos de muchos de nosotros, lamentamos y sufrimos el abandono explícito de la Diagonal”, enfatizaron.

Abandono total

Los puestos de la histórica feria exhiben las artesanías entre farolas oxidadas que en cualquier momento podrían caerse. “Vemos un abandono total por parte de los responsables de Espacios Públicos”, indicaron.

Al recorrer la zona se encuentra una gran cantidad de árboles muertos y caídos en medio de lo que debería ser un atractivo paseo turístico. A su vez, mobiliario de la plazoleta que fue retirado no se repuso y hay tachos de basura que “nadie vuelca ni recoge si no lo hacemos nosotros”, expusieron.

De hecho, en cuanto a la limpieza del lugar, hace tiempo que es un trabajador de la Feria quien se encarga de barrer y recoger la basura tres veces por semana.

Sumado a esto, no se poda el arbolado y pese a que se colocaron algunas luces led, un sector de las luminarias del alumbrado público fue desconectado, entonces, una vez que cae el sol se vuelve “una boca de lobo”.

“Zona liberada”: droga y violencia

Los artesanos advierten también la presencia constante de “dealers”, personas que “a cualquier hora del día a la vista de quien quiera verlo, venden distintos tipos de drogas”, denunciaron.

Entre los puestos de artesanos, el consumo y la venta de distintos estupefacientes se repite a toda hora. “Imaginate que si hay un grupito consumiendo y otros que vienen a vender, la gente ve eso ni se acerca a la feria”, comentó una de las artesanas, preocupada por el deterioro del lugar en el que trabaja hace 30 años.

También, a diario conviven con “reducidores de mercadería robada que vienen a ofrecerla sin ambages a feriantes y clientes”. Según comentaron, regularmente se acercan jóvenes con artículos sustraídos de distintos comercios, para ofrecerlos en la feria de artesanos.

Asimismo, “menores y adultos en estado de abandono y desprotección, y ausencia de personal policial a toda hora” se suman al “escenario cotidiano” de la feria en la que los artesanos intentan trabajar.

El fin de semana pasado, por ejemplo, los artesanos fueron testigos de cómo dos personas se peleaban con cuchillos. “Se generó una pelea por la droga, se amenazaron con cuchillos y uno terminó revoléandole un pedazo de baldosa a otro”, indicaron, todavía sorprendidos. Uno de los jóvenes fue aprehendido y “dos horas después ya andaba merodeando de nuevo” la zona, apuntaron.

Según los artesanos que hace años trabajan en el lugar, en los últimos meses “la presencia de personas vinculadas al delito se ha convertido en algo recurrente” y en esas condiciones “realmente es muy difícil trabajar: hay gritos, corridas y presencias indeseables que hacen que el escaso público esquive la zona, haciendo aún más difícil nuestra situación”, añadieron.

Recientemente, los artesanos encontraron puestos rotos, tablas de madera quemadas, cables cortados, basura y hasta materia fecal en los puestos. Es que, según comentaron, entidades de bien público llevan alimento a quienes están en situación de calle. La feria se volvió un punto de encuentro en ese sentido. “Pero la gente nos deja las bandejas y restos de comida y encima después defecan en el lugar”, señalaron.

Indignados por verse obligados a trabajar en estas condiciones, los artesanos sostienen que el lugar se volvió una “zona liberada” y respaldan esa opinión al ver que “la policía no pasa en ningún momento por la plazoleta, todos saben que se vende y se consume droga, pero las autoridades eligen ignorar esta realidad”, explicaron a la espera de que el Municipio intervenga para atender la desidia y el abandono sin precedentes que hoy exhibe la Feria de Artesanos de la Diagonal Pueyrredon.

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