La Ciudad

Adrenalina entre los árboles: un parque para fanáticos del vértigo

Tirolesas, muros de escaladas y caída libre son algunos de los entretenimientos que se pueden encontrar en el único parque de entretenimiento aéreo de la ciudad.

Tirolesas, muros de escalada, caída libre, caminatas a la altura de las copas de añejos árboles forman parte del menú de atracciones propuesto por “Aerópolis”, el primer parque de diversiones aéreas ubicado a 10 minutos del centro, al sur de Mar del Plata.

En el medio de un antiguo bosque, convertido de manera sustentable en locación de distintas estaciones que combinan audacia y diversión, el parque ofrece diferentes juegos que pueden ser elegidos de acuerdo a los niveles de adrenalina y altura física de los visitantes.

Puentes de distintas alturas dan forma a la aventura que integra desde muros de escalada hasta caída libre para los más audaces, en un marco de seguridad extrema debido al monitoreo continuo.

Sobre un predio de 12 hectáreas, el parque de entretenimientos aéreos totaliza una construcción de 60 mil metros cuadrados. Los distintos circuitos están armados de acuerdo a diversas dificultades, constituidos por “40 puentes de 5, 10 y 15 metros de altura, que marcan un recorrido que permite que el participante termine siempre en el punto de partida”, describió Cali Pilaftsidis, uno de los propietarios.

Entre puente y puente funciona “una ‘saferoller’, que permite deslizarse por el aire a través de un recorrido de 700 metros”. Para tal aventura, los visitantes portan todo el equipo de seguridad de origen suizo, consistente en “casco, arnés, guantes y calzado cómodo, tipo zapatillas, ya que no se permiten ni alpargatas, ojotas, botines o crocs”, describió el emprendedor.

Adrenalina

“Aerópolis” cuenta con cuatro tirolesas que ponen a prueba la tolerancia a la velocidad de los visitantes, en tanto que los amantes del vértigo pueden demostrar su resistencia en la plataforma de 12 metros de altura que, a través del sistema “quickflight”, permite experimentar la caída libre.

Así, se puede experimentar la caída al vacío con un sistema de seguridad que “a través de imanes te deja suspendido en el aire a pocos metros del suelo. Te va frenando y después te baja despacito a nivel del piso”, señaló.

Por su parte, los muros de escalada cuentan con el sistema “Trublue”, de última tecnología, con frenos magnéticos, que aseguran “una bajada segura”. Los mismos se integran a los tres circuitos existentes que se adaptan a los gustos de cada uno de los visitantes con diversos niveles de tolerancia al vértigo.

Si bien no hay limitación de edad para participar, la altura mínima para poder jugar es de 1,20/1,30 metros para el primer nivel y a partir del 1,50 para los dos siguientes. Y, si se los permite la altura y las fuerzas físicas, se pueden conocer los tres circuitos.

Antes de ingresar a la aventura, los visitantes “reciben una capacitación sobre cómo es el sistema y se les dan todas las recomendaciones, al igual que los equipos de seguridad”. Cada grupo es monitoreado de forma constante por un guía que, en caso de ser necesario, interviene en su ayuda. También, ambientada de manera temática, funciona una cafetería con un variado menú.

Pilaftsidis destacó que la construcción del parque se realizó “con los materiales más modernos e innovadores del mercado, certificado debidamente para que la aventura sea muy segura y los visitantes sólo tengan que ocuparse de desafiarse a sí mismos y disfrutar” y resaltó que “todos los juegos se desarrollan en altura, enmarcados en un bosque de 40 años, del que no se taló ninguno de los eucaliptos”.

El valor de las entradas parte de los $2.500, con estacionamiento, o traslados desde las plazas Colón y España.

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