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Agustín Galli, un jinete que ahora busca triunfar entre los profesionales

Tras un largo parate de 15 años, el marplatense volvió a la equitación, fue bicampeón nacional entre los amateurs y éste año debutó entre los profesionales. A los 40 años se plantea ambiciosos objetivos dentro de una disciplina en la que el último campeón olímpico llegó a la cima con 58 abriles.

El marplatense Agustín Galli ya se dio el gusto de salir campeón dentro de la equitación amateur. De hecho, este apasionado de los caballos desde que montó el primero a los cinco años, es bicampeón nacional. Pero lejos de conformarse con ello, desde su cancha de entrenamiento en el Haras Santa María del Mar, Agustín comenzó prepararse para incursionar este año en el profesionalismo. Y el arranque no pudo haber sido mejor.

En su debut, en el Club Hípico local, terminó cuarto entre los cuarenta jinetes profesionales que tomaron parte del Gran Premio, tradicional cita veraniega.

En diálogo con LA CAPITAL, Galli contó cómo fueron sus primeros vínculos con un caballo en sus primeros años de vida y de la mano de su abuelo.

“A los cinco años, siempre que podía, acompañaba a mi abuelo al campo los fines de semana. Un día me encontré con un petizo, Tobi. Lo monté y recuerdo ese día como si hubiese sido hoy” recordó.

“A la semana ya montaba los caballos grandes y salía a “trabajar” con el puestero, a enlazar vacas, meterme en el arroyo y a hacer todo tipo de actividad que se pueda practicar sobre un caballo en un campo. Durante la semana, mi madre me empezó a llevaba a montar a una escuela que había en el Bosque Peralta Ramos, en la que alquilábamos los caballos. A los ocho años me regalaron mi primer caballo de salto y me iba después del colegio a montarlo a Sierra de los Padres. Luego llevé el caballo al Club Hípico Mar del Plata, donde empecé a tomarme el deporte con idea de competir regularmente”, agregó.

Agustín tuvo que esperar para empezar a competir. Lo hizo a los 14 años, en 1991.

CARILAND – 7Y0 BY CARDENTO from Santa Maria del Mar on Vimeo.

“El 97 fue un gran año. Logré el tercer puesto en el nacional de segunda categoría. En el 98 hice algunas pruebas en primera y luego hice una pausa para terminar mi carrera universitaria”, explicó quien, tras un parate para enfocarse en estudio y trabajo, retomó las competencias hípicas en 2013.

“Fueron quince años fuera de las pistas. Cuando volví me costó mucho al principio; pensé que no iba a volver a ser el mismo. Fue una adaptación bastante dura y con lesiones de por medio. Había dejado en mi mejor momento y cuando volví no coordinaba las ayudas. Sentía que me había olvidado como se hacía el deporte”, aseguró.

“Poco a poco fui ganando seguridad para volver a competir. Tuve actuaciones muy dispares al inicio y después fuí logrando regularidad. Hoy siento que estoy en mi mejor momento deportivo y muy motivado para las próximas metas”, se entusiasmó.

Galli fue campeón Nacional Amateur en 2015 y repitió el año pasado, donde también se quedó con un subcampeonato. A la hora de hablar de su futuro inmediato, Agustín confió que busca ser competitivo entre los profesionales.

“El objetivo es seguir mejorando mis habilidades y las de mis caballos para empezar a ser competitivo entre los mejores profesionales del país. Es un gran desafío”, remarcó.

En 2017 ya hizo su primera incursión entre los mejores del país. Y mal no le fue.

“Tuve una primera experiencia muy positiva en enero, durante un campeonato que se realizó en el Centro Hípico General Pueyrredón, en Mar del Plata. Es una fecha fija del calendario anual a la que asisten gran parte de los mejores jinetes del país. En el Gran Premio final clasifiqué cuarto, a menos de un segundo del primero, sobre cuarenta participantes”, relató.

A diferencia de lo que sucede en otras disciplinas deportivas, a sus 40 años Agustín Galli está en plenitud para buscar seguir progresando dentro del hipismo.

“Puede sonar raro que un deportista de 40 años tenga el objetivo de estar dentro de los mejores cinco del país, de participar en un Panamericano o de ser parte de un equipo olímpico. Pero en el caso de la equitación la edad no es un impedimento. El último campeón olímpico en equitación, logró el título a sus 58 años. Si bien podría tratarse de una excepción a la regla, no deja de ser una realidad. En este sentido, y haciendo una “analogía” sobre el deporte más popular de la Argentina, un jinete de 40 años de edad, tendría la misma perspectiva deportiva de un jugador de fútbol de 15 años, en términos de vida útil en la alta competencia”, explicó.

Sobre el nivel de los jinetes argentinos en el contexto internacional, el marplatense aseguró que el problema en el país pasa por las dificultades para acceder a caballos de alto nivel.

“Argentina tiene muy buenos jinetes. El mayor problema está en la complejidad de acceder a caballos de calidad suficiente para ser competitivo en las máximas exigencias. A pesar de ellos Argentina obtuvo la medalla de plata en los panamericanos de Toronto”, valoró.

“Hay países que tienen presupuesto para poder comprar un caballo listo para competir en una olimpíada. Para mi esa posibilidad era inviable, por eso opté por criarlos desde chicos”, confesó.

“Cada caballo es un proyecto, un conjunto de ilusiones y desafíos. Criarlos, formarlos y educarlos en el deporte es una ciencia y un arte. Después de siete años de trabajo creo que estamos listos para lo mejor”, finalizó.

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