El senador nacional Agustín Monteverde (LLA) visitó Mar del Plata, analizó la situación económica, el consumo, el rumbo del Gobierno y anticipó el tratamiento de la reforma laboral, que volverá al Senado en febrero. Aseguró que "Argentina tiene todo para ser el país que más crezca en el mundo en los próximos años".
En el arranque de la segunda quincena de enero, el senador nacional Agustín Monteverde visitó Mar del Plata y tomó contacto con la realidad turística y económica en medio del verano. El economista electo en 2025 a través de la Alianza La Libertad Avanza recorrió la ciudad y dialogó con LA CAPITAL sobre la temporada, el consumo y las perspectivas económicas para el país.
La visita se dio, además, en un contexto sensible para la agenda parlamentaria. En la cuenta regresiva para retomar el tratamiento de la reforma laboral en el Senado, Monteverde defendió el proyecto de modernización impulsado por el gobierno de Javier Milei y aseguró que el objetivo es “devolverle fortaleza” al empleo formal, bajar costos y “darle previsibilidad” a los trabajadores y las empresas.
—¿Cómo encontró Mar del Plata y cómo ve la temporada?
—En Mar del Plata siempre me reciben muy bien. Realmente se ve que es una muy buena temporada. Es un enero un tanto raro, con días buenos y otros malos, pero la ciudad está siempre linda. La temporada veraniega está estallada, no solo acá sino en todo el país. Los números hablan por sí solos y son muy buenos. A eso hay que sumarle el turismo emisivo, que también ha ido a países vecinos.
—Como economista, ¿cómo ve que se llegó a este verano después del año electoral?
—Creo que, después de un segundo semestre en el que fuimos objeto de un ataque frenético en el marco legislativo, con iniciativas descabelladas dirigidas a quebrar la solvencia fiscal -que es precisamente el pilar sobre el que se apoyó el combate a la inflación y la recuperación del orden económico-, tras un resultado contundente en las urnas la demanda de dinero se ha ido recomponiendo rápidamente. Hay una caída de la inflación y una recomposición de la actividad económica. Y eso se va a notar semana tras semana en lo que viene.
—El 2026 recién empieza, pero ¿cuál es el panorama para el bolsillo de los argentinos este año?
—No hay que tener la menor duda de que la inflación va a ser llevada a niveles internacionales este mismo año. Hacia la segunda mitad del 2026, con seguridad vamos a estar ya con marcas mensuales de inflación similares a las que se ven en el mundo. La actividad económica va a arrancar con buena fuerza, porque ya se está viendo.
-Varios sectores advierten con preocupación un nivel de consumo de moderado a bajo.
-Habitualmente, cuando nos hablaban de que el consumo no funcionaba, yo miraba las estadísticas de los supermercados. En realidad, el consumo ha cambiado, ha mutado, y hoy hay más consumo de cercanía, por lo tanto la medición en supermercados no siempre es la más adecuada. Sin embargo, la última medición de ventas en supermercados ya fue positiva.
El cambio en los patrones de consumo no se limita solo a que haya más compras en comercios de cercanía, sino que hoy la estrella son las compras digitales, y eso ha sido floreciente a lo largo de todos estos meses. Yo veo hacia adelante una muy buena perspectiva. Esto ya se viene dando: la economía venía creciendo a un ritmo del 7,8% en abril o mayo. Son estadísticas, no es una encuestita ni sensaciones.
Y ahora, con un fortalecimiento institucional claro, con mayor presencia en el Congreso y con los proyectos que se están impulsando -algunos ya aprobados, como el de Inocencia Fiscal- y con un presupuesto equilibrado, el primero que se recuerda en muchísimo tiempo en la Argentina, esto va a cambiar. Son reformas que no sorprenden a nadie, porque fueron propuestas de campaña. Sería bueno que todos oyeran la voz de las urnas.
El economista asumió en diciembre su banca como senador por la Ciudad de Buenos Aires.
—¿En febrero vuelve a tratarse la reforma laboral en el Congreso?
—Tenemos fecha para el 11 de febrero para llevar al recinto la modernización laboral. Luego quedan otras reformas importantes, como la del Código Penal y aspectos procesales, así que hay una agenda de trabajo muy importante para este año.
—La reforma laboral genera rechazo, preocupación e incertidumbre en muchos sectores de la población. ¿Cómo imagina el debate y la Argentina que viene con esta reforma en caso de que se apruebe?
—La modernización laboral es un megaproyecto en el que se tocan aspectos puramente laborales, otros de índole sindical, otros de promoción de inversiones y un capítulo tributario. En lo estrictamente laboral, ante todo, no hay cambios. No tiene sentido tratar de asustar a la gente con aquello que no existe.
La indemnización sigue siendo como fue siempre: un mes por año trabajado, sin ningún tipo de límite. Nada ha cambiado en ese sentido. Lo que sí se hace es dejar en claro cuál es la remuneración mensual del trabajador, para que no haya ningún tipo de confusión.
Por otro lado, se elimina una gran cantidad de trámites administrativos y se ultra simplifica el registro de personal, no solo para facilitar el trabajo a los empleadores, sino también para evitar las multas exorbitantes que se fueron sumando a las indemnizaciones. Se baja enormemente el costo de emplear y de manejar empleados, y además se tocan las cargas, que están en el último capítulo.
Se crea un fondo de cese laboral que permite darle previsibilidad y seguridad a la gente de que van a estar los fondos para atender las indemnizaciones en caso de despido, y a su vez se le facilita a las empresas generar una red de seguridad para ese evento.
—¿Y en cuanto a las vacaciones, las horas extra y el rol de los sindicatos?
—Se crea el banco de horas para que empleadores y empleados puedan acordar el régimen horario con el cual trabajar. Lo mismo ocurre con las vacaciones: hay una mayor flexibilización para poder acordarlas en distintos momentos del año.
En materia sindical, ante todo, se termina con la ultraactividad. Deja de ocurrir que convenios vencidos, en algunos casos desde hace muchos años, sigan vigentes. También se establece la prelación de los acuerdos de ámbito menor sobre los de ámbito mayor. Es decir, un acuerdo a nivel nacional deja de imponerse sobre uno provincial o de empresa, para reconocer las distintas realidades geográficas o productivas.
Luego está el capítulo tributario, con cambios en el impuesto a las ganancias, mecanismos para el IVA y la eliminación de una gama importante de impuestos internos. En el caso de los vehículos automotores, esto representaría una caída de entre el 18% y el 19% en su valor.
Monteverde acompañó en 2025 a Patricia Bullrich en el segundo lugar de la lista de la Alianza La Libertad Avanza.
—¿Confía en que la reforma se aprobará en febrero?
—Sí, consideramos que vamos a poder llevarla adelante. Creemos que cuando algunos gobernadores se muestran molestos porque se rebaja el impuesto a las ganancias y sus provincias participan de ese impuesto, en realidad hay mezquindad y miradas cortas.
Si las provincias están coparticipadas, también lo está la Nación. En todo caso, el principal perjudicado a priori sería la Nación. Esto es un esfuerzo que hacemos todos en beneficio del conjunto de los argentinos. Además, bajando costos impositivos es como se genera más actividad económica y, finalmente, mayor recaudación.
Tampoco es comprensible que gobernadores de provincias grandes se enfoquen solo en cómo les impacta la baja del impuesto a las ganancias, cuando en la coparticipación los mayores beneficiarios suelen ser las provincias más chicas. Esto va a beneficiar al conjunto de los argentinos y va a terminar generando una mayor recaudación, como ya ocurrió hasta mediados del año pasado: la recaudación tributaria crecía en términos reales pese a la baja de impuestos y a la eliminación de tributos.
¿Y por qué pasaba eso? Porque había más actividad económica. Porque en este país la carga fiscal estaba absolutamente desquiciada. Sigue siendo muy alta, y bajar impuestos, lejos de generar una caída de la recaudación, termina generando un aumento, porque hay menos evasión y más actividad económica.
Por eso creemos que está todo dado para tener una reforma laboral que le devuelva fortaleza al empleo. No podemos seguir con un país que tiene a la mitad de sus trabajadores en la informalidad.
—¿Cómo se imagina a la Argentina de los próximos años con todas estas medidas?
—Argentina tiene todo para ser el país que más crezca en el mundo en los próximos años. Están dadas todas las condiciones. Solo necesitamos que no seamos los propios argentinos los que frustremos ese camino. Hoy Argentina es un lugar que el mundo mira como una gran esperanza. Como dije alguna vez, el futuro de Argentina se define en Ezeiza. Bueno, ya hemos logrado que Ezeiza deje de ser el aeropuerto donde se despide a los hijos para volver a ser el lugar donde se los reencuentra.