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Arte y Espectáculos 16 de febrero de 2026

Agustín “Rada” Aristarán y su exitosa actualidad: “No quiero llegar a ningún lado; quiero seguir empezando”

Ganador del Estrella de Mar por Chanta, atraviesa una temporada consagratoria en Mar del Plata y habló del humor en tiempos de crisis, del teatro frente al celular, de su regreso a la TV con Mario Pergolini, de su particular fórmula de pareja y de un año que lo tendrá como Willy Wonka en el Gran Rex.

Mar del Plata lo encuentra pleno. Se lo ve relajado, sonriente, disfrutando la ciudad más allá del escenario. Camina sus calles, se deja tentar por la gastronomía y celebra una temporada que define como “inolvidable”. El premio Estrella de Mar por Chanta es, dice, una de esas figuritas difíciles que se llevará para siempre.

“Es la ciudad más linda del país, mirá lo que te digo. Estoy profundamente enamorado de Mar del Plata. Me encanta su costa, su energía, su gente. Tengo muchos amigos acá y eso también hace que todo sea más especial”, aseguró Agustín “Rada” Aristarán durante una extensa charla con Agenda Real, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8.

El verano no fue sencillo para el sector. La caída del consumo impactó fuerte en el turismo y en el teatro. Sin embargo, la obra logró sostener funciones llenas, incluso con doble función de miércoles a domingo.
“Fue una temporada dura. Cuando hay menos plata, la gente elige. No va a varias obras, va a una. Y tuve la suerte de que nos eligieran a nosotros. Eso lo valoro muchísimo”, dijo.

Ante la pregunta inevitable -si atraviesa el mejor momento de su carrera- respondió con una sonrisa que mezcla convicción y filosofía personal. “Si me lo preguntabas el año pasado, te decía lo mismo. Y el anterior también. Y cuando hacía fiestas infantiles, igual. Siempre siento que estoy en un gran momento”, confesó.

Aristarán empezó a trabajar siendo muy chico. La sensación de movimiento constante lo acompaña desde entonces.
“Cuando me dicen ‘llegaste’, yo digo: ‘No quiero llegar a ningún lado’. Quiero seguir andando, investigando, probando cosas. Cuando un proyecto me da miedo, cuando no sé si voy a poder hacerlo, ahí es cuando más vivo me siento. Ese vértigo es lo más divertido de esta actividad”, reflexionó.

En Chanta , “Rada” interpreta a Julio Ballesteros en ocho edades distintas, en una narración que comienza con el final de la vida y retrocede hasta la infancia. El recurso no es solo narrativo: implica una exigencia física enorme. Al respecto, expresó que se trata de una obra “muy física, muy demandante. Los cambios de vestuario son rapidísimos, como una escudería en boxes. Transpiro muchísimo, gasto una energía impresionante”.

Y añadió que “es un drama contado con humor. El personaje habla de la muerte, de la decrepitud, de la juventud, de los hijos. No es un tipo agradable, pero es muy gracioso. La gente se ríe de esa incomodidad”.

En otro tramo de la charla con “Agenda Real”, sostuvo que “en un contexto social complejo”, el humor actúa como “un analgésico”. “No hace olvidar lo que pasa, pero acomoda los melones. Relaja. Y cuando una verdad entra con risa, entra mucho más profundo”.

El cuerpo como herramienta

Para sostener el ritmo de la obra, Rada incorporó una rutina física estricta. Hace más de un año practica calistenia y recientemente sumó pilates en Mar del Plata, algo que incluso recomendó su médico. “Me dijeron: ‘El ejercicio del futuro para tu futuro es pilates’. Y la verdad es que me encantó. Si no entreno todos los días, no llego con las funciones. El cuerpo es mi herramienta”, reconoció, para añadir que el entrenamiento no es solo físico, sino también mental.

“Te ordena la cabeza. Te obliga a concentrarte, a respirar, a estar presente. En una obra como Chanta, donde hay tanta energía en juego, eso es fundamental”, dijo.

“El humor es un analgésico: no hace olvidar, pero acomoda los melones”, expresó Agustín “Rada” Aristarán, durante la charla con Agenda Real.

En la entrevista Aristarán reflexionó sobre la experiencia teatral en una era dominada por los celulares. Señalando su teléfono alegó que “estos aparatos son imbatibles. Están diseñados para que no los podamos soltar. Yo soy un loco de las pantallas”. Sin embargo, expresó, el teatro conserva algo que ninguna tecnología puede replicar. “Es un hecho poético revolucionario. El público entra sabiendo que va a ver una mentira, el actor sabe que está contando una mentira y, durante una hora y media, decidimos creer que es verdad. Esa traición compartida es hermosa”.

También habló del reconocimiento del público noche tras noche, y en tal sentido indicó que “el aplauso es hermoso, claro. Es muy potente que alguien te diga que la pasó bien con lo que hiciste. Pero es cortito. El problema lo tiene el que se queda viviendo ahí. Agradezco y vuelvo a mi vida normal. Si te quedás pensando ‘qué maravilloso que soy’, te perdés”.

El celular: aliado y enemigo

rada hoy

Las redes sociales fueron clave en su crecimiento artístico. Pero también lo enfrentaron a momentos de saturación y desgaste. “Es mi canal de televisión. Desde ahí subo contenidos, me conecto con la gente. Pero también es el zapping infinito: te quedás viendo cómo le cambian el cárter a un Renault 12 y después un gato jugando con un panda. Y no podés parar”, manifestó. Hoy lo mira con una mezcla de respeto y distancia. “Es aliado y enemigo al mismo tiempo”, dijo.

Su regreso al mainstream llegó de la mano de Mario Pergolini en “Otro día perdido”. “A Mario -apuntó-
siempre lo admiré muchísimo. Vino a ver Chanta, me invitó a almorzar y me propuso ser coconductor. Fue inesperado y espectacular”. La magia, disciplina que lo acompaña desde la infancia, se convirtió en una sección fija del programa. “Tener un truco distinto todos los días es un desafío enorme. Pero tengo un equipo de magos que me ayuda. Volver a ese asombro primitivo, casi infantil, es algo hermoso”, reconoció.

En cuanto al año, consideró que será intenso. Protagonizará Charlie y la fábrica de chocolate en el Gran Rex, con más de cien funciones previstas. También participará en la nueva película de Juan José Campanella, filmará dos películas más, una serie y continuará con el programa televisivo. Además, celebró el rendimiento de su especial “Tarán” en Disney+, que se posicionó entre los contenidos más vistos.

“Estoy más enfocado en mi parte de actor. Desde ahí puedo hacer magia, música o lo que sea. Es el lugar donde más cómodo estoy”, explicó.

No obstante el exigente calendario, su brújula es otra. “No quiero llegar. Quiero seguir empezando. Cuando algo me da vértigo, sé que voy por buen camino”, concluyó diciendo.