Agustín Salvia: “En Mar del Plata hay un proceso de marginación que abre las puertas a la delincuencia”
El sociólogo y director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA expuso en el rectorado de la UNMdP sobre el contexto socieconómico del país y su impacto en las condiciones de vida. A su vez, destacó que una parte de los problemas de inseguridad se deben al aumento del empobrecimiento.
El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, Agustín Salvia, brindó una conferencia en el rectorado de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), en la que analizó el contexto socieconómico del país y su incidencia en la ciudad.
Bajo el nombre “Deudas sociales, fragmentación y subjetividad cotidiana”, la charla abordó las transformaciones de las condiciones de vida, en el marco de la jornada “Debates urgentes: Pobreza, endeudamiento y feminización de la crisis” que se llevó adelante en el Aula Silvia Filler.
En este sentido, el sociólogo hizo especial énfasis en analizar la pobreza de forma “multidimesional” tomando como indicadores el derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, a la vivienda, al hábitat y al trabajo, para poder realizar un estudio más preciso y objetivo.
A partir de esta investigación, y luego de notar un aumento en la desigualdad social y psicoafectiva en el país, observó que se conformó una “cristalización de tres argentinas”.
Según Salvia, existe en primer lugar un tercio “globalizado e integrado que experimenta un proceso de movilidad social ascendente y una mejora de sus condiciones de vida”.
Luego, en el centro de la pirámide social, se halla una clase media que a su vez se divide en dos. Por un lado un segmento “aspiracional” que no desciende pero que sufre una mayor carga laboral y sacrifica todas sus energías en tratar de salir adelante, y una segunda mitad “altamente vulnerabilizada” imposibilitada de invertir o producir.
Mientras que en el tercio inferior, hay un grupo que es asistido por programas sociales para tener una base mínima de consumo pero que no tiene “horizontes para proyectarse”.
“Esta fragmentación social se refiere a argentinas que hablan distinto idioma. Solo la acción colectiva política puede crear un proyecto de futuro más integral“, explicó en diálogo con LA CAPITAL.

Agustín Salvia.
Desde esta óptica, consideró necesario que haya inversión en las pequeñas y medianas empresas, y obra pública que fomente el trabajo.
“La liberalización de los mercados, junto a un tipo de cambio alto, produce un efecto muy crítico sobre los segmentos industriales más tradicionales, no favorece su reconversión, sino su crisis y su desaparición”, resaltó.
“El gobierno todavía maneja su programa de emergencia de estabilización y no le está dando resultado. Hay estancamiento económico para en el mercado interno. Se necesitan políticas más redistributivas”, sostuvo.
Para transformar este esquema, destacó el rol que debe cumplir el arco opositor quien debe encargarse de demandarle estas cuestiones al gobierno, aunque actualmente se encuentra “vacío de propuestas”. “La política sigue estando muy polarizada en términos ideológicos. El modelo libertario aparece más dominante, pero no se están creando condiciones para producir una síntesis superadora“, detalló.
En función de esto, señaló como esencial que se fomenten este tipo de encuentros “donde los actores sociales toman conocimiento y debaten sobre los problemas, entendiendo no es que no es bueno atarse a la polarización ideológica”.

El panorama en Mar del Plata
Sobre la situación en la ciudad, el sociólogo considera que Mar de Plata tiene un componente de clase media mayor que al presente a nivel nacional.
“Hay una fragmentación fuerte. Hay segmentos de clases medias que ascienden, que desarrollan inversiones inmobiliarias y pesqueras, mientras que otros se debilitan”, resaltó.
“El consumo corriente baja porque los trabajadores tienen menos ingresos; no hay crédito para la pequeña y mediana empresa; el comercio reduce sus ventas; la pequeña hotelería se ve resentida por la recesión nacional, y ese contexto hace que muchos trabajadores pierdan su negocio o su trabajo y con ello se deterioren sus condiciones de vida”, precisó.
Siguiendo esta línea, Salvia relacionó el creciente aumento de la inseguridad con la suba del empobrecimiento. “Los problemas de seguridad no solo se deben a esa pobreza extrema pero sí tienen que ver. Hay un proceso de marginación en muchos barrios periféricos de la ciudad que abre las puertas a la delincuencia, incluso al narcomenudeo o a la venta de productos robados”, describió.
Desde la sociología, uno de los causales de este panorama se debe a la “contradicción de estatus“. “Los sectores medios bajos que fueron desplazados de su trabajo y de sus oportunidades de ascender socialmente, encuentran en la actividad ilegal o en el delito una forma de romper con esa contradicción, de decir ‘soy clase media, pero efectivamente no estoy progresando'”, desarrolló, al mismo tiempo que advirtió que se trata de una hipótesis de trabajo que deberían tener en cuenta los encargados de “diagnosticar los problemas de seguridad”.
“Una sociedad que crece, que progresa y que brinda oportunidades en todos los niveles, es más equitativa y hace que las normas tengan sentido. Cuando se empieza a romper el esquema, domina la supervivencia o la anomia ante la falta de un proceso de movilidad social“, puntualizó.
