Alejandro Horowicz: “Milei está en retroceso, pero su espacio no”
En una extensa entrevista, sostuvo que Patricia Bullrich aparece como una alternativa del poder ante el desgaste presidencial. Cuestionó duramente al peronismo y aseguró que atraviesa el agotamiento de una etapa histórica. También analizó las elecciones brasileñas y el creciente rechazo de las sociedades latinoamericanas a sus gobiernos.
Alejandro Horowicz.
El historiador y analista político Alejandro Horowicz trazó un diagnóstico crítico sobre el presente argentino y latinoamericano, advirtió sobre el agotamiento de las estructuras políticas tradicionales y sostuvo que el retroceso de la imagen de Javier Milei no necesariamente implica un debilitamiento del espacio que lo llevó a la Presidencia. Por el contrario, consideró que la derecha continúa expandiéndose mientras el progresismo pierde capacidad de representación y respuesta frente a las demandas sociales.
“Milei personalmente está en retroceso, pero el espacio no”, afirmó Horowicz, quien planteó que el fenómeno político argentino debe interpretarse dentro de una transformación más amplia que atraviesa a buena parte de América Latina. En ese contexto, consideró que la pérdida de popularidad presidencial no se traduce automáticamente en un fortalecimiento de sus adversarios y que los votos que abandona un dirigente no necesariamente pasan a otro.
Las definiciones surgieron durante una extensa entrevista en “Agenda Real”, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8, en la que Horowicz abordó el resultado electoral brasileño, el avance de las fuerzas de derecha, el futuro de Milei, el papel de Patricia Bullrich, la crisis del peronismo y las dificultades de los sistemas democráticos para ofrecer respuestas a sociedades cada vez más desencantadas.
El punto de partida fue la situación brasileña y la posibilidad de que una victoria del espacio de Jair Bolsonaro fortalezca políticamente a Milei. Horowicz rechazó las interpretaciones que reducen estos procesos a la popularidad de determinados dirigentes y propuso invertir el razonamiento: “No es Bolsonaro el que sostiene el espacio, es el espacio el que sostiene a Bolsonaro”.
A su entender, el desempeño electoral del bolsonarismo expresa una transformación política que excede largamente a sus candidatos. “Hay un espacio que está en expansión y es el de la derecha, y hay un espacio que está en retroceso muy claro, que es el del progresismo”, sostuvo.
Horowicz atribuyó buena parte de ese retroceso a la distancia entre las promesas políticas y las condiciones reales de vida. Cuestionó que el progresismo continúe apelando a consignas vinculadas con los derechos y la distribución del ingreso sin poder explicar satisfactoriamente la precarización laboral, la pobreza y el deterioro de los servicios públicos.
“El progresismo cree que cambiando el discurso se cambian las condiciones. Lo que la sociedad verifica es la enorme distancia entre el discurso y las condiciones reales”, señaló.
Frente a la observación de que numerosos oficialismos son derrotados después de un solo mandato, sostuvo que el problema no es exclusivamente ideológico, sino que responde a la incapacidad de las políticas aplicadas para revertir el deterioro económico y social.
“Lo que vemos es un hartazgo y un rechazo no genérico de la política, sino de estas políticas en curso. No solo no resuelven, sino que agravan todos los términos de la crisis”, expresó.
En ese marco, destacó el crecimiento de la abstención electoral como uno de los fenómenos más significativos. Mencionó que unos 30 millones de brasileños no concurrieron a votar y consideró que ese universo puede resultar determinante para la definición electoral.
Bullrich, la alternativa
Al trasladar el análisis a la Argentina y a las elecciones presidenciales de 2027, Horowicz sostuvo que la caída de la imagen positiva de Milei no está siendo capitalizada de manera directa por el gobernador bonaerense Axel Kicillof ni por otras figuras opositoras.
“Yo veo peceras que no se conectan, es decir, los votos que pierde uno no son votos que gana otro. Cuando uno ve la caída de popularidad de Milei, no ve un incremento en la popularidad de Axel Kicillof”, explicó.
Esa situación, a su juicio, obliga a observar con mayor atención lo que sucede dentro del propio universo político del oficialismo. Y allí introdujo una de sus definiciones más contundentes: “Bullrich es el plan B del poder real”.
Horowicz consideró que la dirigente libertaria, proveniente del PRO, aparece posicionada como una alternativa ante un eventual agravamiento del desgaste presidencial. Señaló que Patricia Bullrich registra niveles de aceptación comparables o superiores a los de Milei, pero especialmente cuenta con una ventaja: por el momento no acumula el mismo rechazo.
“Ella está midiendo igual o mejor que el presidente, pero, sobre todo, no tiene exactamente por ahora el mismo nivel de rechazo. Vamos a ver qué sucede a futuro”, indicó.
En esa misma línea, sostuvo que existen demasiados intereses políticos involucrados como para dar por segura la eliminación de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias. “Es muy poco probable que las PASO sean eliminadas”, pronosticó.
Consultado sobre la posibilidad de que aparezcan figuras ajenas a la política tradicional capaces de disputar la Presidencia, Horowicz se mostró escéptico.
“Yo veo intentos de empaquetar la misma mercadería con otro packaging”, ironizó, al señalar que la falta de antecedentes políticos no convierte necesariamente a una persona en portadora de ideas nuevas.
Una parte importante de la conversación estuvo dedicada al futuro del peronismo, un movimiento sobre el que Horowicz ha desarrollado buena parte de sus investigaciones históricas. Ante la alternativa de considerar que atraviesa una transformación, una crisis profunda o el agotamiento de una etapa, se inclinó decididamente por esta última interpretación.
“Yo más bien me inclino por el agotamiento de una etapa histórica”, respondió.
Horowicz cuestionó especialmente la ausencia de debates programáticos dentro del justicialismo. Aseguró que desde hace décadas las discusiones partidarias giran casi exclusivamente alrededor de las candidaturas y no de los problemas estructurales del país.
“El peronismo no discute ninguna otra cosa, salvo candidaturas desde hace décadas. Ese no es el problema del peronismo”, expresó.
En cuanto al liderazgo de Kicillof, reconoció que el gobernador mantiene una capacidad de retención electoral mayor que la de otros dirigentes, aunque evitó interpretar esa situación como una señal de renovación del movimiento.
Izquierda, democracia y desencanto
Horowicz también analizó la proyección política de Myriam Bregman, cuya imagen personal favorable no necesariamente se traduce, según advirtió, en capacidad electoral. “Hay una traslación mecánica entre imagen positiva y capacidad electoral. Que alguien tenga una imagen positiva importante no supone que traccione votos de esa manera”, señaló.
Aunque expresó respeto por la trayectoria personal de Bregman, consideró que la izquierda argentina mantiene prácticas electorales semejantes a las de las fuerzas tradicionales y no consigue convertirse en una alternativa efectiva de poder.
En relación con la llamada batalla cultural impulsada por La Libertad Avanza, fue particularmente severo con el oficialismo. Cuestionó el lenguaje utilizado desde las más altas esferas del Gobierno y consideró que su traslado desde las redes sociales hacia las instituciones representa una degradación del debate democrático.
A su entender, las expresiones agresivas y la ausencia de discusiones sustantivas revelan un problema que excede a la figura del Presidente y compromete al conjunto del sistema político.
“Pensé que De la Rúa era el límite”
Hacia el final de la entrevista, el historiador reconoció su propia sorpresa ante la profundidad de la crisis política que observa tanto en la Argentina como en el resto del continente. “Yo te confieso que no soy particularmente optimista, no practico el optimismo barato, sobre todo cuando hace un rato largo que no hay demasiados motivos para practicarlo, pero aun así pensé que De la Rúa era el límite. Mirá cuánto me equivoqué”, expresó.
Su conclusión fue todavía más sombría cuando se le planteó una comparación con “Las venas abiertas de América Latina”, la célebre obra de Eduardo Galeano.
“Esto ya no son las venas abiertas de América Latina. Esto es América Latina ya no existe más”, afirmó.
Horowicz sostuvo que la región perdió la gravitación política que tuvo durante buena parte del siglo pasado y recordó que, en otras épocas, acontecimientos como la Revolución Cubana habían obligado a Estados Unidos a desarrollar iniciativas de alcance continental.
Finalmente, cuestionó la política de Trump hacia Venezuela y Cuba. Aunque aclaró que no comparte el modelo político cubano, rechazó las medidas de presión que terminan afectando al conjunto de su población.
