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La Ciudad 9 de marzo de 2026

Alertan sobre riesgos de la sobreexposición a las pantallas: “Los adolescentes nos están pidiendo ayuda”

La licenciada en Comunicación Soledad Gutiérrez Eguía, autora del libro "Querido adolescente, no es tu culpa", advirtió sobre el impacto de las redes sociales, los algoritmos y las apuestas online en los jóvenes. “No es solo un problema tecnológico o educativo: también es sanitario”, afirmó.

“Cuando hay exceso de dopamina, el cerebro se adapta y cada vez necesita más estímulo para sentir lo mismo”, dijo Soledad Gutiérrez Eguía.

La sobreexposición a las pantallas y a los dispositivos digitales está generando efectos cada vez más visibles en niños y adolescentes. Ansiedad, dificultad para concentrarse, autolesiones, ludopatía y una creciente dependencia de las redes sociales forman parte de un fenómeno que preocupa a especialistas de distintos países.

De ese problema habló Soledad Gutiérrez Eguía, licenciada en Ciencias de la Comunicación y autora del libro “Querido adolescente, no es tu culpa”, una obra dirigida principalmente a jóvenes mayores de 12 años pero que también interpela a padres y educadores.

Su interés por el tema nació a partir de su experiencia trabajando con adolescentes en talleres de arte comunitario en barrios del Área Metropolitana de Buenos Aires.

“Después de la pandemia empecé a notar muchísimo daño en los chicos por la exposición a las pantallas. Veíamos autolesiones, chicos medicados, jóvenes que no podían sostener una conversación cara a cara o que no lograban mantenerse despiertos durante un taller”, relató en una extensa entrevista concedida al programa “Agenda Real” del streaming de LA CAPITAL y Canal 8.

Uno de los episodios que más la impactó fue el relato de un adolescente cuyo primo de 16 años se había suicidado después de contraer deudas en una plataforma de apuestas online. “Ahí pensé: algo estamos haciendo mal como generación al darles estas herramientas sin ningún tipo de preparación”, explicó.

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El cerebro y la adicción digital

El libro intenta explicar, en un lenguaje accesible para los jóvenes, cómo funcionan los mecanismos de adicción asociados a las redes sociales, los videojuegos y otras plataformas digitales.

Según Gutiérrez Eguía, el problema está ligado al funcionamiento de los algoritmos y a la liberación de dopamina en el cerebro. En tal sentido dijo que “las plataformas están diseñadas para captar nuestra atención y no soltarla. Cada notificación, cada ‘like’ o cada video que nos interesa genera dopamina, el neurotransmisor del placer”.

El problema aparece cuando esa estimulación se vuelve constante. Explicó que “el cerebro no está preparado para sentir placer todo el tiempo, sino para perseguirlo. Cuando hay exceso de dopamina, el cerebro se adapta y cada vez necesita más estímulo para sentir lo mismo. Con el tiempo se pierde la capacidad de disfrutar de las cosas simples de la vida”.

Según describió, ese mecanismo provoca que muchas actividades cotidianas resulten aburridas o frustrantes para los adolescentes. “Cuando dejan la pantalla, la vida real se vuelve más difícil: cuesta concentrarse, todo parece lento, todo irrita. Por eso no es solo un problema de tiempo frente al celular: afecta la vida entera”, sostuvo.

Para la autora, la discusión sobre el uso de dispositivos ya superó el ámbito tecnológico o educativo. “Estamos frente a un problema tecnológico, educativo y también sanitario. Está en juego el bienestar de una generación”, advirtió.

Tras resaltar que el fenómeno ya genera debates en distintos países, donde comienzan a discutirse restricciones al uso de celulares en las escuelas o límites de edad para el acceso a redes sociales, expresó que en Argentina, el tiempo frente a pantallas es especialmente alto. En este contexto, ilustró que “somos el quinto país del mundo con más horas de exposición a pantallas”.

Pornografía, apuestas y otros riesgos

Entre los riesgos que analiza el libro aparecen la ludopatía online, el consumo de pornografía desde edades cada vez más tempranas, el ciberacoso y el grooming. Uno de los datos que más la sorprendió durante su investigación fue el acceso precoz a contenido pornográfico. Y explicó en su charla con “Agenda Real” que “en España, por ejemplo, nueve de cada diez chicos consumen pornografía y muchos empiezan alrededor de los ocho años. Y el 90 % de los padres no lo sabe”.

Según advirtió, ese fenómeno también tiene consecuencias en la forma en que los jóvenes construyen sus vínculos. Y señaló que “muchos adolescentes están aprendiendo sexualidad a través de la pornografía. El problema es que ese contenido muestra relaciones violentas o irreales, y después algunos chicos creen que eso es lo normal”.

Más allá del diagnóstico, la autora insistió en que el problema no debe abordarse desde la culpa sino desde la información y el acompañamiento. De hecho, el propio título del libro apunta a ese mensaje.

“No es tu culpa que te veas tentado por una apuesta online o por pasar horas en redes sociales. Pero sí es importante que entiendas qué está pasando en tu cerebro y cómo protegerte”, explicó.

Más adelante, indicó que en los talleres que brinda en escuelas, encontró un dato que la sorprendió. “Cuando les pregunto a los chicos qué necesitan de los adultos, el 90% dice lo mismo: ‘Por favor, ayúdennos a dejar la pantalla, porque solos no podemos’”.

Para Gutiérrez Eguía, el desafío principal es que los adultos comprendan la dimensión del problema. Al respecto, advirtió que “muchos padres creen que si su hijo está en su habitación con el celular está seguro. Pero en ese mundo digital los riesgos pueden ser enormes”.

Y concluyó con una reflexión que suele repetir en sus charlas con adolescentes. “Cuando les pido que imaginen una situación de felicidad -reflexionó-, nadie menciona un celular ni una pantalla. Siempre aparecen amigos, familia, naturaleza, música, deporte. Eso demuestra que el bienestar verdadero sigue estando en la vida real”.