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Se desmoronó en cuestión de minutos

Alvarado perdió 2-0 con Cipolleti y sigue en el fondo de la tabla. En el primer partido sin Noto, el resultado fue el mismo. Recibió dos golpes en el tramo inicial. Mostró flaquezas defensivas y careció de confianza para revertir la historia.

Por Juan Miguel Alvarez

Alvarado no sale de la mala. La partida de Gustavo Noto tampoco generó la esperada reacción para salir del fondo del mar. Recibió rápido dos golpes, por desconcierto propio y virtud del rival, y ya no tuvo la convicción necesaria para revertir la historia. Así, perdió 2-0 con Cipolletti y sigue en el último puesto del Nonagonal del Federal A de fútbol.

Todo está muy cuesta arriba para el equipo marplatense. Perdió confianza en su juego y la ausencia de algún resultado positivo en 2017 es una mochila cada vez más pesada. Tanto que ya “se comió” un entrenador.

El cambio de aire, con los interinos Gustavo Gatti y Osvaldo Nartallo, podía dar un golpe de efecto en lo anímico. Pero el inicio del partido marcó otra realidad.

El arranque, con imprecisiones para retener la pelota y desconcentraciones en la marca, el local facilitó la sobria tarea de Cipolletti.

A los 7 minutos hicieron una gran maniobra Carlos Avila y Germán Weiner por izquierda y Daniel Opazo hizo el movimiento exacto hacia el punto penal y definió perfecto de media vuelta. Claro que los defensores salieron de a uno, Urquiza se tiró innecesariamente al piso y dejó descubierto a Manuel Madrid, mientras que Gastón Martínez no acompañó al delantero que terminó la jugada.

El conjunto de Río Negro siguió más metido, ganó las divididas y controló el medio. Pero el segundo gol lo encontró casi de casualidad a los 19′. Maximiliano Carrasco ejecutó un tiro libre desde 30 metros, en posición frontal, Lucas Mellado ganó la posición pero no llegó a desviar, claro que el movimiento confundió a Beltramella, quien quedó a mitad de camino.

El resto del partido tuvo la misma tónica. Cipolletti, cómodo con el resultado, esperó bien ordenado. Mientras que Alvarado buscó -sin tanta rebeldía- el descuento, a veces con más intensidad y otras con mayor paciencia, pero casi siempre de la misma manera: mediante centros. Albarracín resolvió mal dos veces, mientras que Matías Alasia mostró su elasticidad para tapar los cabezazos de Susvielles en la primera mitad y Leonardo Verón en el complemento. Ni siquiera ya perdido y en la última, con un remate de Mauro Castro al travesaño, Alvarado tuvo una dosis de fortuna.

El equipo marplatense pasa por una crisis profunda. En defensa ya no brinda seguridad, valor primordial en la etapa de Duilio Botella. Por eso, los continuos cambios de nombres. Molina, Compagnucci y Albarracín, tres futbolistas que en distintos momentos (el delantero en su etapa en Unión) mostraron jeraquía para jugar en otra categoría -de hecho lo hicieron-, no están ni cerca de aquellos niveles. Así, Susvielles, que juega casi siempre bien, no encuentra socios y debe autoabastecerse.

Más allá que tiene -y muchas- falencias en el juego, lo que más preocupa es el bajón anímico. Necesita cambiar lo antes posible para afrontar la próxima instancia, con eliminatorias directas, en la que es fundamental estar fuerte de la cabeza.

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