Ana María Picchio: “Entre el cumpleaños y el premio ACE, todo el mundo me festeja”
Está en Mar del Plata hasta este domingo junto a Gerardo Romano en una obra que le trajo muchas satisfacciones. En esta entrevista, habla de lo que desea a sus 80 años y de todo lo que la moviliza.
En un momento de la obra "El secreto", que hasta el domingo se presenta en el Atlas.
Se la escucha tan sensible, contenedora, una voz amiga y cercana. Ana María Picchio está especialmente contenta. Acaba de cumplir 80 años el mismo día que le entregaron un premio ACE por su labor en la obra “El secreto”, que la tiene como coprotagonista junto a Gerardo Romano. La pieza fue parte de la temporada de verano y estos días se presenta en el Teatro Atlas de Mar del Plata hasta el domingo de Pascua. Luego, seguirá sus funciones en Buenos Aires.
“Entre el cumpleaños y el premio ACE, todo el mundo me festeja”, resume lo que vive por estos días la experimentada y querida actriz. “Fue sorprendente lo del ACE, nunca me gané un ACE, tengo muchos premios pero el ACE me pasaba por adelante y este año la terna era bastante difícil, eran actrices buenas y talentosas y yo dije ‘este año menos’. Pero me llevé la sorpresa. Y estoy muy contenta”, dice en una entrevista con LA CAPITAL.
“Cuando recibía premios, mi mamá era la que se ponía tan contenta. Y ahora se ponen contentos mis nietitos”
-Con tu trayectoria, ¿tiene el mismo sentido que antes un premio?
-Mirá, Borges decía que los premios eran de los otros. Es verdad, porque yo cuando recibía premios, mi mamá era la que se ponía tan contenta. Y ahora se ponen contentos mis nietitos. No sabés lo contentos que se ponen, pero exageradamente. Tienen 16 años y dicen: “Nona… ¡te lo llevaste!”. Y mi hija también, mis compañeros. Bueno, acá en Mar del Plata no sabés. O sea que es importante el premio. Porque además coincide con el valor que le da la gente a lo que estás haciendo.
-¿Tus nietos te dicen nona?
-Sí, me dicen nona. Y a mí me encanta. Me encanta porque yo soy italiana por todos lados. Y me moviliza mucho “el nona”. Me revuelve el alma. También uno se pregunta cuáles son las cosas que a uno lo movilizan. El trabajar, trabajar, trabajar… no, me parece que esas no son las cosas que me movilizan. Es no estar solo, saber que no estás solo, que siempre te suena el teléfono, que salís a la calle y te encontrás con la gente, con los amigos, que son fundamental porque te recuerdan quién fuiste, quién sos. Yo estoy contenta porque estoy trabajando con Romano, que es mi amigo, nos queremos, nos cuidamos, nos va bien. Entonces, eso también trae como una tranquilidad al espíritu. Y eso lo recoge la gente, porque en definitiva el teatro es con el compañero para el público. Esa es la relación que hay, ¿no? Eso la gente lo ve, porque cuando salimos nos dicen eso, “¡qué bien!”, “¡qué linda pareja!”.
-Qué química con Romano…
-Yo lo quiero mucho. Lo conozco hace 50 años. Esto que hicimos, lo hicimos juntos. Porque la verdad que yo no tenía más ganas de hacer teatro tan seguido con “Perdidamente” (la anterior obra de Picchio). Quería descansar un año, por lo menos. Y esto llegó ahí, sobre el pucho y bueno. Leí obras y está es la que más me gustó. Y le dije al productor que le preguntara a Romano, que si decía que sí, yo la hacía y bueno, dije que sí, vamos para adelante. Elegimos al director y la producción eligió a los actores. Fue un trabajo de los dos.
-¿Te sentís cómoda con este personaje de “El secreto”?
-Mi personaje es bastante antipático. Pero yo me quedo con las cosas positivas del personaje. Y al final me doy cuenta, no se puede ‘spoilear’ la obra, de que a cualquiera le puede pasar lo que nos pasa a nosotros en la obra. De eso estoy convencida. Como decía (Bertolt) Brecht, el actor tiene que llevar cualquier teoría hasta las últimas consecuencias, aunque sea equivocada. Y yo creo que eso es ser un actor. Si te gusta o no te gusta el personaje, estés de acuerdo o no estés de acuerdo, le tenés que buscar la forma para llevarlo adelante, creer en él y defenderlo. Luego, te bajás y volvés a ser vos.
-¿Te resulta difícil hacer un personaje cuando no estás de acuerdo con lo que hace?
-Sí, es difícil. ¿Pero viste cuántas cosas hay en la vida con las que uno no está de acuerdo? Y las tenés que afrontar, ¿no? O estás con gente que tampoco estás de acuerdo, pero bueno, es un aprendizaje. Yo no sé cómo será hacer de uno. Yo nunca hice de mí. Porque la mayoría de las películas que hice en el cine argentino, todas tenían que ver con la prostitución. La prostitución de gente joven, porque yo empecé a los 18 años, hice la primera prostituta y seguí, seguí hasta que fui bastante más grande. Pero quiero decir que defendí cosas que aparentemente estaban distantes a mí. Respecto a las prostitutas, las quiero, las admiro en algún sentido. Y también las defiendo, si hay que defenderlas. Y a mi personaje lo defiendo, no tendría que estar pasando por esa situación, pero a esta la defiendo.
-¿Qué personaje o qué género te falta hacer?
-Me gustaría, por ejemplo, elegir una escena de Shakespeare, de “Romeo y Julieta”… No tiene nada que ver que yo no tenga la edad de Julieta, porque una actriz francesa a la que yo adoré toda la vida hizo de Julieta hasta los ochenta años. Y la gente iba especialmente a verla ella. Y era maravilloso lo que hacía. No hay edades para contar el corazón de las personas, ¿no? Otra cosa que me gustaría hacer es “La gaviota” de Chéjov. Y me gustaría hacer un sainete, antes de irme definitivamente de este plano. Las cosas hay que desearlas para que se den.
