Arte y Espectáculos

“Aparte de ser encuentros culturales, los festivales de cine son operaciones económicas de éxito”

Lo aseguró el director del Festival de Cine de San Sebastián, quien llegó a Mar del Plata. José Luis Rebordinos reconoció el interés que despierta la cinematografía nacional en España, habló del impacto que provoca la llegada de las plataformas de streaming y del efecto de la pandemia.

 

Interesado en la cinematografía argentina, “probablemente la más importante de América latina”, José Luis Rebordinos, director del Festival de Cine de San Sebastián, que se realiza en España, llegó a Mar del Plata para participar de esta edición del Festival de Cine. Luego seguirá su recorrido por Ventana Sur, el mercado de la industria cinematográfica que empezará la semana próxima en la ciudad de Buenos Aires.

Entrevistado por LA CAPITAL, Rebordinos analizó el impacto que provoca la llegada de las plataformas on demand, como Netflix, Amazon y otras, en el seno de la industria audiovisual convencional. Y también la pandemia, la organización de su propio festival, que se realiza en el País Vasco, y el desarrollo del cine argentino actual estuvieron entre los temas charlados.

“Lo online ha venido para quedarse y tiene ventajas”, dijo. “De la misma manera en que creo que las películas hay que verlas en las salas de cine, porque ese es el primer sitio y nosotros nunca haríamos un festival online, al mismo tiempo puede haber películas de un ciclo que se puedan ver online. No vale decir que las plataformas son el mal de todos, la exhibición la está pasando mal, pero también la exhibición de cine tiene que cambiar, no vale con decir todo está mal y quedarse donde estabas. Nadie que se quede donde estaba va a sobrevivir” frente a las nuevas modalidades, opinó.

 


 

“Dentro de las plataformas hay disidencias, como las hay dentro del cine de Hollywood”

 


 

-¿De qué manera tendría que cambiar la exhibición de películas?

-Habrá que tener las salas en unas condiciones óptimas, que antes no estaban, habrá que convertir el cine en un evento, que a las películas de vez en cuando vayan los equipos a presentarlas. Son ideas. Me da mucha pena porque la exhibición es el sector que yo más quiero, porque soy sobre todo un espectador. Los oigo quejarse demasiado y no veo grandes movimientos. Sentémonos a hablar, veamos qué podemos hacer, hablemos con los gobiernos, si las plataformas pueden servir para que llegue un dinero a las salas. Luego las plataformas traen mucho trabajo, en España los técnicos están prácticamente con empleo completo, tampoco eso es malo. Estamos en una evolución lógica y creo que entre todos tenemos que intentar que no queden cadáveres ene el camino.

-¿Observa que las plataformas de streaming en su rol de productoras plantean una mirada muy igual, un cine que se parece a otro, una misma línea?

-Mi pregunta es si los blockbusters de Hollywood antes de las plataformas no planteaban un lenguaje homogeneizante. Creo que si las plataformas tienden a un cierto tipo de lenguaje es porque tienden a un tipo de cine, como lo estudios de Hollywood y como muchos productores. Hay un bloque que tiende a homogeneizarse en el cine en general y dentro de las plataformas hay disidencias, como las hay dentro del cine de Hollywood.

-Parece renovarse año a año el interés de San Sebastián por el cine argentino. ¿Qué es lo que les resulta más atractivo?

-San Sebastián es un festival que quiere ser una especie de puerta para el cine latinoamericano en Europa, ida y vuelta, y para el europeo en América latina. El cine argentino probablemente sea en este momento el más importante de América latina. Para nuestro festival es prioritario. En este momento la relación es muy buena: es muy fácil trabajar con el Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), trabajamos muy bien con Luis Puenzo, ahora con Ventana Sur, y con Mar del Plata, con Fernando Juan Lima y con Cecilia Barrionuevo. Nos interesa un poco de todo. El cine argentino tiene algo que no tienen todas las cinematografías de América latina: es capaz de generar un cine comercial, de mainstream, de calidad y luego es capaz de generar propuestas muy radicales. Y en el medio aparece todo un abanico. A veces buscamos propuestas más radicales, a veces buscamos las películas de público, lo bueno del cine argentino es que es muy fácil encontrar un poco de todo. Tienen actores increíbles y un star system brutal. Soy muy fan del cine argentino.

-De alguna manera San Sebastián y Mar del Plata son festivales emparentados por la presencia de un público vivaz.

-Creo que Mar del Plata se parece a San Sebastián, sí, son dos festivales de público, nosotros no entenderíamos un festival sin público. Cannes por ejemplo es un festival sin público. San Sebastián, Berlín, Mar del Plara son festivales parecidos, a pesar de que Berlín es muy grande.

-¿Qué consecuencia directa tiene la pandemia de Covid-19 en un festival como el de San Sebastián?

-Ha tenido consecuencias económicas: hace dos años perdimos 600 mil euros en taquilla y este año cerca de 400 mil. Lo que nos preocupa son los próximos años, el año que viene esperemos tener un cien por cien de invitados, pero claro la gente no está volviendo al cine con la misma velocidad que esperábamos. Estamos viendo los datos del cine comercial y la gente vuelve poco a poco, pero sobre todo está volviendo el público más joven. En las películas de cierta edad la gente sigue teniendo miedo. Aunque San Sebastián es un festival con mucho público joven, nuestro público base es de 35 a 40 para arriba. Tenemos miedo de que el año que viene el público no llegue. En 2019, San Sebastián en nueve días metió 178 mil personas, en una cuidad de 186 mil. Se llena todo. Nos da un poquito de miedo que eso no ocurra. Creo que llegará a recuperarse, pero vamos a necesitar tres o cuatro años. Y me da la impresión de que en todos los sitios es parecido.

-El Festival de San Sebastián también se financia con dinero del sector privado, ¿cómo es la proporción?

-De nuestro presupuesto, normalmente un 54, 52 o 56% es público y el 42, 44, 46 viene de taquilla y de sponsors privados. Un festival de este estilo tiene que tener un importante aporte público, sino es imposible, y obviamente tiene que tener aportes privados para completar el presupuesto. No olvidemos una cosa: los festivales de cine aparte de ser encuentros culturales y cinematográficos son normalmente operaciones económicas de éxito. El impacto económico de un festival es normalmente muy alto. Hace unos años había voces que (en España) desde lo público decían que la inversión era muy grande. Entonces encaramos un informe sobre el impacto económico del Festival de San Sebastián y demostramos que lo que las instituciones públicas ponían no era una subvención, era una inversión. Una de las instituciones que entonces aportaba 700.000 euros solo de impuestos directos recibía por el festival un millón y medio, el doble. Entonces se habla de cuánto cuesta un Festival de Cine, pero normalmente se gana. Y sin contar lo que tiene de impacto humano, de impacto cultural, el impacto que tiene la hotelería, la gastronomía, los taxis… A veces no somos conscientes de eso, en San Sebastián que la gastronomía es muy buena. En frente del palacio del Festival hay un mercado con puestos de quesos y de verduras que me decían que durante el festival han triplicado las ventas. Es muy importante que las autoridades políticas se den cuenta de que un festival tiene una importancia también desde el punto de vista industrial y económico. Y para que ese festival tenga esa repercusión hay que apoyarlo y tiene que tener un desarrollo, no se llega a eso en dos años, tiene que haber una fórmula que funcione y hay que apoyarlo, desarrollarlo e ir moldeándolo.

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