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Interés general 21 de julio de 2016

Aquellas “ferias hippies” de los ’70

Así era Mar del Plata. Otra postal de Fotos de Familia.

El movimiento hippie ya se había extendido por el mundo. Era inevitable, entonces, que de alguna manera replicara en Mar del Plata, una ciudad que a principios de los 70 necesitaba mucho menos que ahora para escandalizarse.

El “de alguna manera” empleado anteriormente viene a cuento de las múltiples miradas que los argentinos le otorgamos a aquel movimiento anárquico-pacifista que nació en Estados Unidos en la década del 60 y que dejó su innegable huella en el mundo.

Es probable que entre los hippies que conocimos en aquellos años, haya habido algunos “en serio”, otros que sólo coqueteaban con sus ideales y otros que apenas adherían estéticamente al movimiento. A ello hay que sumar que la sociedad se acostumbró a calificar como “hippie” a todo aquel muchacho que tuviera el pelo demasiado largo (es decir, más largo de lo que ya se venía considerando largo).

La cinematografía no fue ajena a estas vaguedades y en 1969 se estrenó con éxito “El profesor Hippie”, con libreto de Abel Santa Cruz. Argumento: el docente Héctor Montesano (Luis Sandrini) se enfrenta con el pacato gabinete académico para que sus alumnos (incluyendo a Soledad Silveyra) pudieran hacer un festival en el Colegio Nacional.

Huelga aclarar que aquel festival no era Woodstock ni mucho menos.

Nadie discutirá que si hablamos de hippies vernáculos “en serio” debemos remitirnos a La Cofradía de la Flor Solar en La Plata y los que establecieron su comunidad en “El Bolsón” donde, entre otras particularidades, inauguraron la modalidad de vender sus artesanías.

Pocos después aparecería la feria de Plaza Francia en Buenos Aires. Quizás debamos reconocer a ambas como antecedentes inmediatos de las “ferias hippies” que a principios de los 70 comenzaron a funcionar en los veranos marplatenses. Las plazas céntricas, la Diagonal Pueyrredon y el playón de Las Toscas fueron sus escenarios preferidos. Un simple paño o a lo sumo un caballete desmontable servían para exhibir sus productos. Había, como siempre, verdaderos artesanos y simples revendedores de artículos en serie. Lo común a todos era la necesidad de estar atentos para escapar ante los frecuentes embates de la policia, con su caballería incluida. Porque en esos tiempos, ser “hippie”, o al menos parecerlo, no era para cualquiera.

La foto que ilustra este artículo forma parte de nuestro blog Fotos de Familia. Si querés encontrar más de 10 mil fotos e historias de Mar del Plata, clickeá

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