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Deportes 26 de junio de 2026

Argelia-Austria, un cruce condicionado por los cálculos y el recuerdo de Gijón 82

El partido define posiciones clave en el Mundial 2026 y reabre la memoria de la polémica clasificación compartida entre Austria y Alemania en 1982.

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El nuevo formato del Mundial con 48 selecciones ha traído más partidos, más goles y, también, algunos desajustes, como los escenarios en los que ganar puede no ser la mejor opción, y ese es el caso del Argelia-Austria.

En el Grupo J, Argentina ya tiene asegurado el primer puesto y Jordania ha quedado fuera, lo que convierte el duelo entre Argelia y Austria en un partido extraño: el equipo que termine segundo tendrá un cruce peor, y el que termine tercero podría tenerlo mucho más fácil, al menos sobre el papel.

Austria y Argelia están empatadas a tres puntos, aunque la selección alpina es segunda por su mejor diferencia de goles.

Por eso, un empate situaría a ambas elecciones en cuatro puntos y las clasificaría para los cruces.

Pero el orden es importante, ya que el segundo clasificado se enfrentaría en dieciseisavos al ganador del Grupo H, probablemente España, uno de los grandes favoritos del torneo.

El tercero, en cambio, accedería como uno de los mejores terceros y, al menos sobre el papel, tendría un cruce más favorable, y ahora mismo el rival sería Suiza, aunque eso todavía puede cambiar.

A los norteafricanos sólo les vale ganar para quedarse con el segundo puesto; si empatan o pierden, seguirían siendo terceros. Austria, por su parte, sólo puede quedar tercera con una derrota.

Al ser este encuentro el último de la tercera ronda de la fase de grupos, ambos equipos sabrán exactamente quién sería su rival en caso de ser segundo o tercero del grupo.

La sombra del Mundial del 82

El morbo del encuentro es mayor porque los dos equipos que se enfrentan fueron también protagonistas de una de las mayores polémicas de la historia del fútbol, conocida como ‘la desgracia de Gijón’ o ‘la vergüenza de Gijón’.

En el Mundial de España 1982, en el estadio El Molinón, Austria y la entonces Alemania Federal firmaron el 25 de junio una victoria germana por 1-0 que clasificó a ambos equipos y eliminó a Argelia, una de las revelaciones de aquel torneo.

Alemania necesitaba ganar para clasificarse tras haber perdido antes contra Argelia. A Austria le servía incluso perder por uno o dos goles, porque ese resultado clasificaba a ambos y dejaba fuera a Argelia por diferencia de goles.

A los diez minutos de juego el delantero Horst Hrubesch marcó el 1-0 para Alemania y a partir de ahí se acabó el partido, convertido en una sucesión de jugadas intrascendentes en lo que la prensa austríaca y alemana definió como “un pacto de no agresión”.

El público de El Molinón, entre ellos muchos argelinos, abucheó a los equipos, coreó “que se besen, que se besen” y llegó a lanzar billetes al campo para denunciar lo que pasaba.

El comentarista de la televisión pública austríaca ORF incluso llegó a pedir a sus espectadores que apagaran los televisores, mientras que uno de sus colegas alemanes, de la emisora pública ARD, se negó a seguir comentando el encuentro.

Desde la sucedido en Gijón, los últimos y decisivos partidos de grupos siempre se juegan al mismo tiempo, para evitar este tipo de situaciones.

Para Argelia, el recuerdo de 1982 sigue siendo una herida abierta y una histórica injusticia para la que ha esperado durante 44 años una venganza.

“Pido que se venguen de Austria. En aquel entonces se aliaron contra Alemania. Hay que afrontar este partido con espíritu de revancha y ganarlo”, dijo esta semana el exjugador Lakhdar Belloumi a un canal argelino.

Belloumi, considerado el mejor futbolista de la historia de Argelia, fue el autor de uno de los goles con los que su selección sorprendió a Alemania en 1982, al vencerla por 2-1 en la primera jornada, en una de las mayores sorpresas del torneo.

Desde la selección austríaca han cortado de raíz cualquier especulación de un pacto en Kansas City, donde se jugará el partido el sábado (madrugada del domingo en Europa y África).

El lateral Stefan Posch, que juega con una máscara especial tras una fractura de mandíbula, prometió que su equipo lo dará todo para ganar.

“Vamos al partido con la intención de ganarlo”, dijo desde la concentración del equipo en Santa Bárbara.

“Somos deportistas, futbolistas. No puedo ir a un partido y decir: hoy salimos a perder. Eso no funciona. Ninguno de nosotros lo ha hecho jamás y tampoco lo hará. Por eso, para nosotros no hay ninguna duda al respecto”, afirmó al ser preguntaron por la ventaja de acabar terceros de grupo.

EFE.