A un mes del incendio que destruyó su histórico local de Colón y Perú, la ferretería reabrió sus puertas en un nuevo espacio cedido por un vecino. “Perdimos todo, pero no vamos a bajar los brazos. Mientras haya trabajo, no está todo perdido”, dijo su dueño, Gustavo Ares, en diálogo con LA CAPITAL.
El martes 27 de enero, en plena madrugada, el fuego arrasó con más de 35 años de historia y esfuerzo. No quedó nada… pero del humo y las ruinas brotó una cadena de enormes gestos de solidaridad, reconocimiento y confianza con un desenlace imprevisto: esta semana, exactamente un día antes de cumplirse un mes del incendio, Argenfer volvió a abrir. Cerca. Otra vez sobre la avenida Colón. Otra vez con las persianas arriba. Otra vez con trabajo.
El nuevo local, cedido por un vecino (Mario), está en Colón 5457, a pocos metros del histórico salón en la esquina de Colón y Perú. El incendio se originó en un taller mecánico lindero y se propagó rápidamente hacia la ferretería industrial. Las pérdidas materiales para la empresa que dirige Gustavo Ares fueron totales.
Hoy, el salón todavía tiene olor a nuevo, a pintura fresca, a obra en marcha. Hay estanterías que se están armando, cajas abiertas, herramientas que van encontrando su lugar y otras utilizándose para poner a punto el local. Y arriba, donde antes había una vivienda, ahora funciona la parte administrativa. Todo está empezando de nuevo.
En el medio del gran salón, rodeado de herramientas, Gustavo Ares habla con LA CAPITAL. Cuenta cómo vive este resurgir y por qué no dudó en volver a empezar.
“En lo económico, ahí vamos. Sumando deuda para poder salir. Por suerte tenemos crédito con los proveedores. Tenemos crédito en lo económico y en lo empresarial, pero también en lo humano y lo emocional, por la confianza, la conducta y el trabajo de tantos años”.
Semanas atrás ocurrió algo que marcó esta historia. Un comerciante y vecino de más de tres décadas, Mario, le ofreció desinteresadamente su local a Gustavo Ares. “Quedarse en banda de un día para el otro es muy feo, muy triste”, dijo. Luego, le entregó la llave.
Gustavo, por supuesto, no lo esperaba. No lo podía creer. De pronto, dos hombres adultos se abrazaban con lágrimas en los ojos en la avenida Colón, reconociéndose mutuamente la confianza, el trabajo de tantos años, el esfuerzo, el sacrificio compartido.
“Somos vecinos hace más de 35 años. Yo le compraba artículos a él y ellos a nosotros, pero no me esperaba un gesto así. Que me cediera de esta manera un local para volver a arrancar acá… eso no se olvida”, contó Ares.
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Argenfer Multicompras (@argenfermulticompras)
El nuevo espacio permitió que Argenfer instalara en planta baja el salón de ventas y, en la parte superior, la administración.
En paralelo, la logística se reubicó provisoriamente en una fábrica de tejidos sobre Juan B. Justo. “Esa fábrica tuvo una modernización. Gracias a una reforma que realizó su dueño, José, nos cedió un espacio que había quedado libre. Así pudimos mudar la parte logística”.
Pero Gustavo recibió más de un empujón solidario para lograr la hazaña de reabrir en un mes. “Tenemos más de 300 proveedores. Muchos me dieron crédito, y otros directamente mercadería, incluso algunos a los que nunca les había comprado. Eso es impresionante”, admitió.
Y amplió: “Por mi actividad, organizo exposiciones, creamos la revista Código Ferretero, y me fui vinculando con cámaras empresarias como UCIP, CAME, FEBA. Y con todos generás lazos empresariales que no siempre culminan en una relación comercial. Por ejemplo, conozco a muchos proveedores de pintura, pero le compro solo a dos. Sin embargo, algunos a los que jamás les compré un clavo hoy me llaman y me dicen: ‘Te mando un surtido de herramientas para que vuelvas a arrancar’”.
Gustavo Ares recuerda con mucha precisión la madrugada del 27 de enero. “Cuando llegué al incendio y vi el cuadro de situación, incluso cuando apenas había agarrado una parte, supe que todo sería muy complicado. Le dije a mi hijo: ‘Perdimos todo’”, narró.
El fuego se había iniciado en el taller mecánico lindero. Se propagó rápido, con voracidad. “En ese momento me dije: ‘Si esto lo cuento, nadie me va a creer’. Así que hice un vivo de Instagram para que todos lo vieran. No era inteligencia artificial, era real, todo se estaba consumiendo. Parecía una película de Hollywood”, describió.
Foto: gentileza @dronmardelplata
Foto: gentileza @dronmardelplata
Quince minutos de transmisión en medio del desastre. La noticia empezó a circular por las redes sociales. Después, le repitió a su hijo: “Perdimos todo. Pero vamos a seguir. Vamos a volver a arrancar de cero”.
Ares contó también que su esposa, que llegó minutos después, reaccionó a su manera: “Empezó a recorrer la avenida Colón buscando locales con cartel de alquiler”. Para él, esa respuesta no fue casual. “Creo que eso viene de nuestro origen, de la cultura del trabajo”.
Un dato en ese sentido: Gustavo es fundador del Museo de la Herramienta, uno de los primeros de Argentina y Latinoamérica. “Uno de los pilares del museo es rescatar la cultura del trabajo. Mi vida siempre se cruzó con la imposibilidad y gracias al trabajo salí adelante”.
“El trabajo es lo más importante. En Argentina muchas veces te ponen trabas. Pero el trabajo es el trabajo. En cualquiera de sus formas. Yo hoy, con 66 años y jubilado, podría estar en otra situación, cobrar un seguro y retirarme. Pero elijo seguir trabajando, es mi forma”.
En el nuevo salón de Argenfer, Gustavo trabaja junto a su equipo, compuesto en la sucursal que se incendió por unas 20 personas, que se suman al personal de otras sucursales en varios puntos del país. El centro logístico y administrativo operaba en el local incendiado.
“Los empleados dan el 200% de su capacidad. Han trabajado, se han preocupado, han estado siempre atentos a todo lo que necesitó la empresa para poder reabrir”, destacó.
La incertidumbre, sin embargo, fue grande. “Ni bien se prendió fuego había un miedo total a quedarse sin trabajo. Yo miraba la cara de cada uno y dije: ‘No puedo dejar a nadie en la calle’”.
Incluso recibió llamados del Sindicato de Empleados de Comercio. “Me preguntaban si iba a echar gente. Les dije: ‘¿No me conocen? ¿No saben quién soy? Yo voy a sostener cada puesto. No puedo dejar a nadie en la calle’”.
“Algunos me dicen, medio en chiste y medio en serio: ‘Estás loco. Agarrá la plata del seguro y andate al Caribe’. Pero yo quiero seguir. Miro a la gente que trabaja conmigo y no puedo bajar los brazos”, completó.
Cuando el dueño de Argenfer habla del seguro, su tono cambia.
“El tema de los seguros es toda una historia que cambia mucho antes del incidente a cuando pasa. Cuando se te prende fuego tu casa no es solo el edificio. Están los recuerdos, los bienes y cosas de valor incalculable”.
Gustavo perdió el local, toda la mercadería, información, artículos invaluables y hasta documentos históricos. “Tenía la única colección filatélica del centenario de Mar del Plata. La expuse en 1976 en el Gran Hotel Provincial y gané un premio. El diploma no existe más. No había registros digitales”, detalló.
En lo judicial, la situación “está complicada”. “En lo personal no tengo inconvenientes con el dueño del taller. Estamos atravesados por la misma desgracia y nos conocemos hace 30 años. Ellos son responsables, aunque también víctimas”.
Sin embargo, marcó un límite: “Se tienen que responsabilizar por lo sucedido, en varios aspectos. En lo judicial se tiene que expedir la Justicia. Eso llevará su tiempo”. Y enseguida agregó algo que, para él, es igual de importante: “Después está la responsabilidad humana. Uno puede hacerse cargo de muchísimas maneras. Desde lo económico y lo emocional”.
En esa línea, contó que el taller mecánico tiene dos propiedades: una sobre Colón, donde se inició el incendio, y otra gemela sobre Bolívar. Solo se vio afectada la primera. “Ellos tuvieron un aviso temprano y hubo tiempo para que los bomberos retiraran parte de los vehículos. El fuego no se propagó allí. Siguen trabajando, nunca dejaron de trabajar”, aseguró.
“¿Qué hace un buen vecino? No sé… te dice ‘tomá la mitad del galpón y empezá a trabajar’. Algo. Le buscamos la vuelta. Nos reubicamos. Pero hasta ahora no pasó”, continuó.
En ese sentido, Ares cuestiona la falta de respuestas y, sobre todo, de reciprocidad. Y para dar cuenta de ello, recordó un episodio de años atrás: un sector de la estación de servicio de Colón y México había sido “tomada por personas en situación de calle”. Se registraron varios robos y situaciones violentas luego.
Algunos vecinos, entre ellos Gustavo, se unieron para construir un paredón, pero el día que finalizó la obra, un vendaval lo derribó y cayó sobre el techo del taller.
“Yo le di el dinero al dueño del taller para que reconstruyera el techo sin esperar el seguro. Cuando cobró, me devolvió el dinero. Pero hoy no estoy recibiendo esa misma reciprocidad”, indicó.
En paralelo, el camino con las compañías de seguros tampoco es fácil: “Mi propia compañía me pide mil cosas: presupuestos, papel tras papel, fotos hasta de los baños. Tenemos la promesa de un adelanto, pero no sabemos qué van a pagar ni hasta dónde va a llegar”.
Con respecto al seguro del taller, dijo: “Les pedimos una copia de su póliza. Me dijeron que no la tenían. Yo también perdí la mía en el incendio, pero en una hora se la pedí a mi asesor y la recuperé. Ellos tardaron cinco días en darnos una respuesta y al final solo nos pasaron un mail para escribir. ¿Un mail? Eso es patearte o al menos es un insulto. Terminamos enviando carta documento. Hay muy mala predisposición de la otra parte”.
Argenfer ya volvió a trabajar. Pero la otra batalla, la legal, recién empieza. Gustavo es consiente de eso. Sabe que “va a llevar tiempo”, tanto completar el proceso burocrático de los seguros, como llegar a una respuesta por la vía legal. Pero el local de Argenfer resurgió a base de resiliencia.
Y en medio del salón, mientras supervisa que todo vaya tomando forma en cada estantería, Gustavo Ares dice, casi como una declaración de principios: “Perdimos todo. Pero mientras haya trabajo, no está todo perdido”.
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Argenfer Multicompras (@argenfermulticompras)