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Deportes 21 de junio de 2026

Argentina-Inglaterra en México’86: el día en que Maradona se convirtió en Dios

Con la 'Mano de Dios' y el llamado 'Gol del Siglo', Diego Maradona condujo a la selección argentina a un triunfo histórico sobre Inglaterra, apenas cuatro años después de la guerra de Malvinas.

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Por Sebastián Rodríguez Mora

El triunfo de Argentina sobre Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México 1986 es recordado, 40 años después, como un hito en la historia del fútbol y como el día en que Diego Armando Maradona ascendió a la categoría de deidad futbolística.

Aquel 22 de junio en el estadio Azteca, los argentinos se impusieron por 2-1 con dos inolvidables tantos del ‘diez’, que con talento y picardía logró romper el límite de lo posible, y también de lo reglamentario.

Se trató de un evento con un fuerte correlato geopolítico, por haberse disputado con el recuerdo todavía fresco de la guerra de Malvinas de 1982, que dejó una profunda huella en el pueblo argentino y en los jugadores de aquel seleccionado.

Esa tensión no se sintió solo en el campo sino también en las gradas y en los alrededores del estadio, donde se registraron violentos enfrentamientos entre los ‘barrabravas’ argentinos y los ‘hooligans’ ingleses.

Ante más de 114.000 personas y bajo el sol abrasador del mediodía mexicano -horario impuesto por la FIFA pese al reclamo de los jugadores-, el tunecino Ali Bennaceur arbitró apoyado por los asistentes Berny Ulloa, de Costa Rica, y Bogdan Dochev, de Bulgaria.

Argentina, dirigida por Carlos Salvador Bilardo, salió al campo con Nery Pumpido; José Luis Cucciuffo, José Luis Brown, Oscar Ruggeri y Julio Olarticoechea; Sergio Batista, Ricardo Giusti, Héctor Enrique, Jorge Burruchaga; Diego Maradona y Jorge Valdano.

El seleccionado de Bobby Robson estuvo conformado por Peter Shilton; Gary Stevens, Terry Fenwick, Terry Butcher y Kenny Sansom; Trevor Steven, Steve Hodge, Peter Reid y Glenn Hoddle; Gary Lineker y Peter Beardsley.

La ‘mano de Dios’

Tras un primer tiempo sin grandes emociones, en el sexto minuto del complemento un despeje fallido del zaguero inglés Fenwick hizo que el balón se elevara hacia adentro del área donde Shilton, capitán inglés, se apuró a capturar con sus manos.

Pero Maradona siguió la pelota y llegó más alto. Su puño izquierdo, cerrado y posicionado levemente sobre su cabeza, alcanzó el esférico y engañó la vista de Bennaceur, uno de los pocos que le creyeron a ‘Diego’ que había logrado cabecear el balón que terminó en el fondo de la portería y abrió el marcador.


La Mano de Dios y el Gol del Siglo: cuatro décadas del partido que elevó a Maradona al mito


Después del partido, un periodista le sugirió a Maradona que el gol había tenido una “mano (ayuda) de Dios”, a lo que el astro asintió, dando pie al mito. En entrevistas posteriores y hasta su muerte en 2020, reivindicó aquel gol como gesto de rebeldía.

El ‘gol del siglo’

Apenas cuatro minutos después, Maradona amplió el marcador con un tanto inolvidable que luego sería bautizado el ‘gol del siglo’: un eslalon que inició a la altura del círculo central y que dejó en el camino a mediocampistas, defensores y hasta al portero inglés, para definir sobre el cierre de un último rival hacia el arco vacío.

El periodista deportivo uruguayo Víctor Hugo Morales, reconocido relator radial, rompió en llanto y exclamó una frase que quedó grabada en la historia: “Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?”.

Años después, durante el Mundial 2002, la FIFA abrió una votación para determinar cuál había sido el mejor gol en la historia de las copas del mundo y aquel tanto de Maradona se impuso con amplia diferencia, siendo bautizado desde entonces como el ‘gol del siglo’.

Lineker, que marcó de cabeza el 2-1 final, ensalzó tiempo después aquella jugada al asegurar en una entrevista que el estado del campo de juego hacía casi imposible el control del balón que logró Maradona: “Le habían colocado el césped justo antes de la competición, de manera que se levantaban trozos por todas partes. Cada vez que ponías el pie en el suelo, se movía todo el campo”.

Minutos antes del final de aquel encuentro de cuartos de final, el goleador inglés estuvo muy cerca del empate, cuando no llegó por centímetros a cabecear un centro de John Barnes que ya había vencido a Pumpido y que fue finalmente despejado por Olarticoechea sobre la línea.

Bennaceur pitó luego el fin del encuentro y Argentina siguió su camino ganador hacia las semifinales, en las que derrotaría a Bélgica con otra actuación memorable de Maradona, para luego vencer a Alemania Federal en un vibrante encuentro por 3-2 y alzar la segunda Copa del Mundo.

Pero fue en aquellos cuartos de final cuando el joven de apenas 26 años, nacido en el humilde barrio de Fiorito en Buenos Aires, cruzó la frontera de lo humano y se ganó su lugar en el cielo.

EFE.