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Opinión 27 de marzo de 2017

Arroyo: el valor de una frase que devela la oscuridad del alma

por Adrián Freijo

“Yo no soy partidario de Sarmiento”, dijo para sin embargo defender la visión educativa del sanjuanino. ¿Qués es ser partidario?, ¿convicción o prejuicio?. Un hombre en el fondo de la historia.

Arroyo estaba hablando de la pobreza, y como todo político de este tiempo acusaba al pasado, reciente o remoto, del estado de situación. “Acá no voy a ser injusto, no es un problema de la última administración esto es un problema que viene de larga data”.

Y agregó: “Yo creo que el primer día que algún tonto decidió apartarse de la Constitución ya empezamos con los problemas. Fue el peor error que se pudo haber cometido”.

Citemos a algunos: Uriburu, Rawson, Aramburu, Rojas, Onganía, Lanusse, Videla, Massera…tantos.

¿Quiere más?; Seineldín, Aldo Rico, Breide Obeid, Barreiro, todos con posteriores intentos políticos que tuvieron a Carlos Arroyo como representante en Mar del Plata.

Como todo fundamentalista Zorro Uno se acuerda de lo que le conviene. De denostar a Sarmiento, si; de pedir perdón por haber sido parte de los que interrumpieron la democracia, o intentaron hacerlo, atrasando al país y empobreciéndolo, no.

El intendente no es partidario de Domingo Faustino Sarmiento porque desde siempre adhiere a ese nacionalismo chauvinista -la máxima negación del otro, del filosófico, del que abreva en el verdadero pensamiento de Montesquieu y se sostiene en la Doctrina Social de la Iglesia- que habla de democracia pero ensalza la figura de Juan Manuel de Rosas quien, más allá de cualquier valoración positiva que pueda hacerse de su persona, no puede por cierto ser reputado de demócrata.

Sarmiento fue, con errores que en esta misma página hemos recordado, un hombre de la ley, del pensamiento y de la libertad. Fue uno de los padres de una república que nunca llegó a ser pero que en sus manos estuvo cuidada y protegida.

Fue además un funcionario pobre, que despreciaba cualquier lujo que surgiere de un salario público. Todo lo contrario a lo que ha demostrado ser nuestro intendente, que camina hacia la riqueza obscena de la mano de un sueldo auto impuesto que supera el de las más altas jerarquías de la república.

Por eso nunca será partidario de Sarmiento, pero nunca será recordado por las futuras generaciones como el ilustre maestro de San Juan.