La Ciudad

Asimetrías que podrían ponerle fin anticipado a una candidatura

Sucede en el Frente de Todos, donde los respaldos y recursos se vuelcan a Raverta. Tettamanti analiza la conveniencia de seguir. Pulti esquiva la polarización. Montenegro y Baragiola, con final abierto.

Por Ramiro Melucci

La visita de Alberto Fernández confirmó una presunción: la competencia interna entre los dos precandidatos a intendente del Frente de Todos será, si es que la hay, completamente desigual.

Fernanda Raverta acompañó al candidato presidencial en cada una de sus apariciones públicas desde que llegó al Aeropuerto hasta que dejó la quinta sección. Fernández la elogió y la consideró una exponente de la renovación dirigencial en Mar del Plata. Ese respaldo, que se suma al de Axel Kicillof, a la foto con Cristina Kirchner que la candidata ya atesoraba desde antes del cierre de alianzas y a la extensa cantidad de agrupaciones que cerraron filas detrás de su candidatura, marcan una diferencia abrumadora con su contrincante interno. Una diferencia que se aprecia en toda su dimensión en los recursos destinados a la campaña.

Con la presentación de su lista, Horacio Tettamanti dio testimonio de su disidencia con la camporista. Pero después de elevar la nómina solo encontró escollos. La semana pasada, mientras Raverta se pavoneaba con Fernández, Tettamanti ni siquiera tenía confirmado si su lista iría adherida a la del candidato presidencial y a la de Kicillof. La cancha tan inclinada en su contra lo empujaron a evaluar la conveniencia de mantener su postulación.

Otra confirmación se desprende de la estadía de Alberto Fernández en la ciudad. Está vinculada a Gustavo Pulti. El exintendente no tiene ningún interés en encorsetar su discurso en los límites que propone la polarización nacional. No hizo ninguna alusión a la visita del candidato presidencial del kirchnerismo. Tampoco se mostró cerca. Y solo si se lo preguntan responde que votará por él.

No figura entre las intenciones del candidato de Acción Marplatense influir en la decisión nacional de sus potenciales votantes. Centra su discurso exclusivamente en el plano local, con consignas a las que puede adherir un votante de Alberto Fernández pero también un defensor de María Eugenia Vidal. De hecho, en ciertos círculos se da por hecho que habrá una distribución de su boleta corta combinada con la de la gobernadora. Una maniobra que exhibiría el aprovechamiento del oficialismo bonaerense de la división opositora en el terreno doméstico.

“Hay que terminar con la lógica de los últimos 30 años”, repite como un mantra Guillermo Montenegro, uno de los candidatos de Juntos por el Cambio. La frase no alude, por supuesto, a nada de aquello. A tono con Vidal, engloba una crítica para los gobiernos peronistas en la provincia. Pero también para las administraciones radicales que están referenciadas en la lista de su rival interna, Vilma Baragiola. Y, de paso, para Pulti y Carlos Arroyo, otros candidatos con asistencia perfecta en las elecciones de las últimas tres décadas.

El diputado del PRO, al que hasta sus rivales le reconocen un ritmo de campaña frenético, se volvió del lanzamiento que el Gobierno hizo en Parque Norte con una imagen junto a Vidal y Miguel Ángel Pichetto. Baragiola asistió al mismo encuentro y mostró una foto con Martín Lousteau, el radical que encabeza la lista de senadores nacionales de Juntos por el Cambio por la ciudad de Buenos Aires. Ayer, en La Plata, la disparidad volvió a escenificarse en la transmisión oficial del lanzamiento de Vidal. Ese tipo de divergencias devendrán una constante en la campaña. Baragiola será invitada a los actos, pero el trato preferencial lo tendrá Montenegro.

Maximiliano Abad, que encabeza la nómina de diputados provinciales que llevarán adheridas las boletas de Baragiola y Montenegro, manifestó, como se esperaba, su respaldo a la radical. Un acuerdo que ya había quedado plasmado con la inclusión de Marianela Romero en el segundo escalón de la lista de concejales. El exintendente Daniel Katz también apuntala a la candidata. Más que nunca después de la inclusión de su hermano, Carlos Katz, en el primer lugar de la lista, que hizo distanciar al diputado del PRO Juan Aicega de Baragiola. La radical hace notar esa experiencia de gestión frente a la nómina de su contrincante, más novel. Montenegro saca a relucir la pluralidad de su lista, que integra a todos los partidos de la coalición que gobierna la provincia y el país excepto a la UCR.

La interna tiene final abierto. Los dos contendientes manejan números que les permiten la esperanza. Por ahora hay, de los dos lados, más prudencia que euforia. También están convencidos del escenario posterior a la PASO: la principal rival en las generales, coinciden, será Raverta.

Montenegro observa de reojo otros acontecimientos. Como las desventuras de funcionarios de Arroyo que forman parte del PRO. Luis Distéfano, el de Educación, había sido fuertemente cuestionado por el recorte de la bonificación docente. Ahora el Sindicato de Trabajadores Municipales formalizó una presentación judicial contra el llamado a un concurso público para cubrir cargos en el sistema educativo municipal.

Gustavo Blanco, el de Salud, enfureció por la difusión de un informe de una investigadora adjunta del Conicet sobre el sistema sanitario local. El trabajo marca, entre otros puntos, una fuerte caída en las prestaciones médicas de los centros de salud. Blanco desacreditó la investigación, cuestionó al mensajero, recordó la herencia y puntualizó los logros de su gestión. Pero no contrapuso las estadísticas de las prestaciones incluidas en el informe con las supuestamente verdaderas. En rigor, pareció justificarlas al mencionar las retenciones de tareas que realizaron los municipales y las reparaciones de los centros de salud.

Lejos del protagonismo de otras semanas, el secretario de Hacienda, Hernán Mourelle, se llamó a silencio. Se enfocó en el diálogo que entablaron el oficialismo y la oposición para facilitar la aprobación del presupuesto y las ordenanzas fiscal e impositiva. Mostró en esas conversaciones su perfil menos conocido: el afable. El martes, en la comisión de Hacienda, empezarían a notarse los frutos de las últimas conversaciones. Para tranquilidad de los que gobiernan y de los que lo harán después del 10 de diciembre.

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