La Ciudad

Axel Kicillof: “Montenegro se mueve en una frontera de ambigüedad”

El gobernador recibió a LA CAPITAL en su despacho de La Plata y analizó el vínculo entre la Provincia y la gestión municipal. Aseguró que le parece innecesario cuando el intendente tensiona la relación y lo definió como "un punto de inmadurez", pero de todas maneras reconoció: "En la práctica hemos podido trabajar bien".

Por Hernán Marty

LA PLATA (Corresponsal).- El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, enfrenta por estos días algunos de los momentos más complicados de su gestión, que en sus algo más de 480 días al frente de la provincia, en 380 de ellos debió enfrentar una pandemia que no estaba en los planes de nadie.

En este lapso, sus idas y vueltas con los intendentes opositores en general y con Montenegro en particular han tenido muchos capítulos. De todas maneras, en medio de una pandemia, buscan consensuar acciones más allá de los colores partidarios.

En ese marco, LA CAPITAL buscó respuestas por parte del mandatario provincial sobre este y otros temas que atañen al cotidiano marplatense. El gobernador las dio el miércoles desde su despacho que da a avenida 51, donde el cuadro de Juan Manuel de Rosas, que supo gobernar el territorio bonaerense durante 17 años, concentra las miradas de quien entre.

– ¿Cuál es su relación con Montenegro?

– Me parece que Montenegro en política, porque a nivel personal yo no lo conozco, es un hombre que se mueve siempre en una frontera de ambigüedad, que no confronta plenamente, pero a veces tensiona. A mí me parece innecesario, me parece que es un punto de inmadurez.

– ¿Cuesta entonces el entendimiento con los intendentes de la oposición?

– Yo tengo que consensuar y trabajar con 135 intendentes y hemos hecho esfuerzos inmensos y lo voy a decir claramente: la provincia le pagó los sueldos a los municipios porque durante la pandemia no había recursos. Entonces creo que más equidad en la distribución, menos discriminación y más asistencia no se le podía pedir a la provincia de Buenos Aires. Desde hospitales modulares, ampliar las terapias, los insumos, los barbijos, el suero… hemos hecho de todo, hasta entrega de patrulleros, pasando por el Operativo Sol, que fue realmente inmenso, en condiciones muy desfavorables. Así que hemos hecho de todo. Obviamente, no todo lo que uno quisiera, ni todo lo que se necesita, pero me parece que después de cuatro años en donde el que era opositor, lo único que recibía era el garrote, me parece que eso habría que reconocerlo más.

“Hemos hecho esfuerzos inmensos y lo voy a decir claramente: la provincia le pagó los sueldos a los municipios porque durante la pandemia no había recursos”.

– ¿Y el intendente reconoce esa ayuda?

– Veo que Montenegro lo hace muchas veces, de hecho yo he tenido mucho intercambio, he ido muchas veces a Mar del Plata y la verdad es que puedo decir que se trabaja bien. Cada tanto hay una declaración en el diario, o cada tanto hay una cañita voladora en este sentido, pero yo me lo tomo folklórico ya a esta altura, me parece que no me lo tomo muy a pecho. Creo que lo que hay que hacer es trabajar en conjunto y después ¿sacar ventajas electorales haciendo lo que dice la provincia que todos sabemos que hay que hacer pero tratando de estar del lado de los disconformes? Me parece que es una transacción que no es conveniente, pero en la práctica hemos podido trabajar bien.

Kicillof en la intimidad de su despacho dialoga con LA CAPITAL.

– Entonces ¿cómo caen declaraciones como las de la secretaria de Salud de General Pueyrredon cuestionando el Plan de Vacunación de la Provincia?

– Me parece que este último tiempo lo que observo es que reaparecieron los exponentes salvajes de la oposición, como a nivel nacional. Aquellos que lo que quieren hacer es ser opositor inoxidable, a toda prueba, siempre oponerse, siempre no, el señor y la señora no. Entonces siempre tienen de qué quejarse y me parece que de alguna manera eso perturba nuestra relación que ha sido cordial y que ha sido de cooperación con los intendentes de la oposición, incluso dentro de Cambiemos con los del PRO.

– ¿Cómo es eso?

– Hay una diferencia entre los radicales y los del PRO en el trato y en el manejo. No sé si porque serán yrigoyenistas, desarrollistas… Los que tienen concepciones en su ideario del radicalismo desarrollista, yrigoyenista, sabemos que tienen una coincidencia en lo nacional, hasta en lo popular, en lo productivo. Ahora la ideología del Pro es muy difícil de caracterizar, porque el PRO tiene un discurso basado en encuestas, que es decir lo que la gente o algún sector quiere oír, y después en la práctica cuando fueron gobierno eran un gobierno tremendamente neoliberal ortodoxo. Pero la discusión es difícil porque aparecen las dos cosas. Tienen un discurso de la campaña en donde le prometieron a cada uno lo que quería oír, después en el gobierno hicieron lo contrario.

– ¿Comparte usted las declaraciones del jefe de Gabinete del Ministerio de Salud que desalentó las salidas de las personas a los destinos turísticos durante el fin de semana largo?

– Creo que aún es posible. Todavía digo porque se está viendo un aumento acelerado de casos, todavía es posible tomarse unas vacaciones, lo que pasa es que tiene que ser con mucho cuidado, porque el virus está circulando muy fuertemente. De ninguna manera, me parece que hay que tener ese equilibrio entre decirle que ‘si te querés ir a pasar unos días, sabé que lo tenés que hacer tomando determinados recaudos’.

O sea que hay cosas que tal vez pensabas hacer, que no convienen, que son peligrosas. Entonces en ese camino del permiso con advertencia, a veces se puede ver más el permiso y a veces se puede ver más la advertencia. Pero desalentar, yo no creo. Actitudes irresponsables sí, uno si pensaba ir a bailar todas las noches en boliches, como era la vieja época, eso es imposible.

– ¿Cree que son muchos los que creen que el gobierno busca control poniendo límites a las libertades?

– Es como quien dice ‘si estás caminando por una cuerda floja, no es que yo sea malo, pero no te recomiendo tomarte una cerveza hacé otras cosas’. Yo creo que es un poco el principio de realidad, porque a veces al que le toca decirle al otro ‘esto no te conviene’ se lo toman y responden ‘a mí me gustaría, vos estás restringiendo mi libertad’. Ayer oía de alguien con Covid que está en terapia intensiva y quiere salir de terapia intensiva y el médico le dice “no es tiempo”. Está respirando, no usa respirador, pero quiere irse porque terapia intensiva es un régimen muy restrictivo y quiere pasar al piso. Ya hace tres días que pide eso y la familia y los amigos le decimos que no y se enoja. ¿Qué puede decir? ‘estás coartando mi libertad’ ¿libertad de qué? ¿de morirse? ¿esa es la libertad que le estamos limitando? Pero cualquiera en su vida familiar o salvando las distancias cuando los chicos chiquitos a veces quieren hacer cosas peligrosas y le decís que no. La sociedad es otra cosa totalmente distinta. Pero a veces a uno como padre le toca ser el malo de la película, pero no es por vocación. A mí me gustaría que todo el mundo haga lo que quiera siempre que sea legal. Pero bueno, estamos en pandemia.

– ¿Cómo ve la seguridad de General Pueyrredon con la llegada de los 40 patrulleros que envió la Provincia y tras los cambios en la cúpula policial marplatense?

– Es un distrito que estamos mirando con mucho cuidado, porque tiene particularidades en el terreno de la seguridad. Nosotros con el ministro de Seguridad, Sergio Berni, hemos alentado a cada municipio a presentar un plan integral de seguridad, que entre dentro del marco del Plan Integral de Seguridad de la provincia. Hemos hecho cambios institucionales y orgánicos en la policía donde tenemos estaciones de policía en cada distrito, hemos centralizado el comando en cada uno de los distritos y estamos en un camino bastante complicado por la propia pandemia.

“A mí me gustaría que todo el mundo haga lo que quiera siempre que sea legal. Pero bueno, estamos en pandemia”.

– ¿La pandemia también complicó el tema de la seguridad?

– Estamos en una situación compleja, porque nos hubiera gustado y estaba previsto tener más hombres, no hay todos los hombres y mujeres que quisiéramos tener, entonces hay que administrar recursos que son escasos. Al mismo tiempo hemos conseguido fondos nacionales para invertir en un programa de equipamiento de la policía de la provincia que es muy importante con 37 mil millones de pesos, tanto en arreglas de comisarías, como escuelas, hospitales e infraestructura provincial muy deteriorada, pero también en un plan de ampliación de nuestro sistema penitenciario. Son muchas cosas a la vez, cuyos resultados son difíciles de ver por la pandemia, porque en pandemia cambió todo.

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