Juan Carlos Baglietto regresa a Mar del Plata con la Trova Rosarina y pone en escena canciones que, a más de 40 años, siguen vigentes. Entre memoria y presente, reflexiona sobre la música, el paso del tiempo y el clima cultural actual.
A más de cuatro décadas de su irrupción en la música argentina, la Trova Rosarina volverá a reunirse sobre un escenario en Mar del Plata. El próximo 23 de mayo, Juan Carlos Baglietto encabezará un espectáculo junto a Rubén Goldín, Jorge Fandermole, Adrián Abonizio, Silvina Garré y Fabián Gallardo, en una propuesta que, según anticipa, está lejos de ser un simple ejercicio de nostalgia.
“Esto no es solo conmemorativo. El primer disco salió en el ‘82, pero seguimos teniendo las ganas y la necesidad de juntarnos 45 años después”, afirmó Baglietto en diálogo con “Agenda Real”, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8. Y remarcó, con una mezcla de ironía y orgullo: “Eso demuestra que la música no logró que nos peleemos, lo cual no es poco”.
El músico insistió en que el regreso tiene un sentido actual. “Estas canciones no estaban hechas con fecha de vencimiento. Siguen siendo un hecho cultural vigente y renuevan nuestra relación con la gente, que nos sigue acompañando después de tantos años”, explicó.
“Todos seguimos en actividad, escribiendo, grabando, actuando. No es que solo pasó el tiempo: también evolucionamos”
La vuelta a Mar del Plata suma un componente emocional. “Hace muchísimo que no venimos con la Trova. No sé si 40 años o más. Se me mezclan los recuerdos, pero volver acá es una felicidad enorme”, confesó. Y agregó: “Es una ciudad donde siempre sentimos una conexión especial con el público”.
Un formato renovado
Lejos de replicar el formato original, el espectáculo tendrá una impronta distinta. “Todos seguimos en actividad, escribiendo, grabando, actuando. No es que solo pasó el tiempo: también evolucionamos”, señaló.
En ese sentido, adelantó algunos detalles de la puesta: “Somos seis voces arriba del escenario, más los músicos. Es casi un grupo vocal. Y además hay canciones nuevas y versiones distintas de las originales. No es un calco de lo que hacíamos hace 45 años”, aclaró.
También destacó un elemento que, a su entender, sigue siendo central: la calidad compositiva. “Nosotros proponemos canciones con un profundo trabajo musical, armónico, con letras que son poesía. Y eso, en estos tiempos, también es una forma de decir algo. No todo está perdido”, afirmó.
La Trova Rosarina quedó asociada a la recuperación democrática y a un momento muy particular del país. Sin embargo, Baglietto relativiza esa lectura lineal. “Nosotros irrumpimos en una coyuntura sociopolítica determinada, es cierto. Pero las canciones no fueron solo hijas de ese proceso”, explicó.
“Hay cosas que valoro. Me parece que hay artistas jóvenes que están haciendo trabajos muy buenos”
Y amplió: “Son historias que no se limitan a la época más oscura del país. También hablan de lo que vino después, de la democracia que, más allá de todo, seguimos disfrutando”.
Consultado sobre si en aquel momento eran conscientes del impacto que estaban generando, fue cauto: “Las cosas suceden y después uno intenta explicarlas. Yo no me detendría tanto en el porqué. Lo importante es que pasó y que sigue pasando”.
En esa línea, también valoró la continuidad de una tradición musical en Rosario. “Hoy hay una camada de artistas jóvenes que, aunque vayan por otros caminos, respetan lo que se generó hace 45 años, como nosotros respetábamos lo que vino antes”, señaló.
Una mirada sobre el presente
En su charla con “Agenda Real”, Baglietto también se refirió al clima actual hacia el mundo artístico y fue crítico con ciertos discursos. “Hay una mirada muy sesgada desde algunos sectores, como si todos los artistas viviéramos de lo que nos da el Estado. Eso es una visión bastante corta”, sostuvo.
Y reforzó la idea con un ejemplo concreto: “Nosotros somos un buen caso. Estos shows no tienen ningún tipo de apoyo oficial. Nunca dependimos de eso y hoy estamos en una situación similar a la de hace 40 años”.
Sin embargo, evitó profundizar en la confrontación: “No me voy a poner a dar ejemplos ni a polemizar. Pero sí me parece que hay una desconexión con la realidad de lo que es el trabajo artístico”.
En otro tramo de la charla se refirió al vínculo con Mar del Plata, que es largo y sostenido. Baglietto recordó especialmente su reciente presentación junto a Lito Vitale en Villa Victoria. “Fue una experiencia hermosa. Ese lugar fue un emblema de la cultura y hoy está más vivo que nunca”, destacó.
Sobre ese show, centrado en el tango, reflexionó: “Nosotros hacemos tango sin ser tangueros, como hacemos folklore sin ser folkloristas. Es una mirada personal, atravesada por nuestra historia, que tiene mucho del rock también”.
Al repasar su recorrido, Baglietto también habló de figuras clave del rock argentino. “La obra de Charly García o de Spinetta son increíbles. Son cosas hechas sin fecha de vencimiento, que van a seguir impactando a las nuevas generaciones”, aseguró.
Sobre sus comienzos, recordó a un joven Fito Páez: “Era un flaco hiperquinético, talentosísimo. Imaginate que escribió canciones como ‘Puñal tras puñal’ a los 17 años. Eso es una rareza absoluta”.
Consultado por la música actual, adoptó una postura abierta pero selectiva. “Hay cosas que valoro. Me parece que hay artistas jóvenes que están haciendo trabajos muy buenos”, dijo, aunque aclaró: “Hay otras cosas que no me interesan, entonces no les presto atención. No podría emitir un juicio sobre eso”.
Con este regreso, la Trova Rosarina no busca solo mirar hacia atrás. La apuesta, según Baglietto, es reafirmar la vigencia de una forma de hacer canciones. “Se trata de celebrar la música, de reencontrarnos con el público y de mostrar que hay obras que siguen teniendo sentido”, resumió.
Y dejó una última definición que sintetiza el espíritu del reencuentro: “Lo importante es que seguimos teniendo la misma energía y el mismo placer de compartir estas canciones. Eso es lo que nos mantiene vivos”, señaló finalmente.