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La Ciudad 25 de agosto de 2026

Béliz: “La IA es el tema político más importante para la humanidad”

El especialista en políticas públicas y desarrollo, miembro de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, habló de la tecnología, de la encíclica “Magnífica Humanitas” de León XIV y cuestionó el rumbo “desregulatorio excesivo” del gobierno de Javier Milei.

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"Argentina tiene una enorme posibilidad en materia de inteligencia artificial", aseguró Béliz, tras presentar el libro ¿Atlas de Inteligencia Artificial para el desarrollo humano de América Latina y el Caribe'.

Gustavo Béliz llegó a Mar del Plata para presentar, en la Sala Cardenal Pironio de la Diócesis local, su último trabajo sobre inteligencia artificial y desarrollo humano. Al día siguiente de la actividad, organizada por el Obispado marplatense junto a la Cátedra Abierta Papa Francisco, dialogó con Agenda Real, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8 y repasó el origen de un interés que, dijo, lo acompaña desde hace más de una década y media.

“Lo vengo estudiando hace más de 15 años, desde la época que trabajaba en el Banco Interamericano de Desarrollo”, recordó. Allí, señaló, comenzó a publicar y a vincularse con especialistas de todo el mundo en un momento en que la disciplina “era algo medio exótico” y no se consideraba tan extendida como hoy. Ese recorrido, sostuvo, se profundizó en la Academia de Ciencias Sociales del Vaticano, de la que es miembro, donde ya hace más de una década se realizaron los primeros encuentros sobre el futuro del trabajo junto al Papa Francisco.

El nuevo libro, precisó, está conectado con la reciente encíclica “Magnífica Humanitas” del Papa León XIV, dedicada a la custodia de la persona humana en tiempos de inteligencia artificial. “Me llevó mucho tiempo de investigación”, afirmó Béliz, quien presentó el trabajo, elaborado originalmente para Naciones Unidas, junto al obispo local y un equipo de la Pastoral Social.

Consultado sobre si la irrupción de la inteligencia artificial puede compararse con la revolución industrial, Béliz fue categórico: “Es más que eso, porque lo atraviesa todo en todos los sectores y es más rápido”. Remarcó, además, que ni los propios creadores de estos sistemas “son capaces de entender de qué manera llegan ciertos resultados” en sus programas, y alertó sobre la nueva generación de agentes capaces de tomar decisiones autónomas, más allá de lo que el usuario les pide, algo que -dijo- “entraña muchos riesgos de manipulación y de engaño”.

Para graficar el momento actual, el especialista apeló a un paralelismo con la industria del tabaco. “Puede llegar a tener este uso tan excesivo e incontrolado de la inteligencia artificial una similitud al momento tabaco de las grandes tabacaleras”, ilustró, recordando la resistencia que en su momento opusieron esas empresas a cualquier regulación. “Hoy nadie discute que el cigarrillo hace daño”, comparó, y se preguntó si algo similar podría ocurrir con el uso indiscriminado de la tecnología sobre la salud mental.

En esa línea, puntualizó que ya existen fallos judiciales que responsabilizan a las grandes plataformas por el diseño de sus sistemas. “Están diseñadas para nuestra adicción, para que nos enganchemos todo el tiempo”, disparó, y agregó que el propio Mark Zuckerberg fue sancionado por un jurado popular de Los Ángeles por haber sido “el diseñador de una herramienta adictiva”, un antecedente que -advirtió- podría derivar en la quiebra de Meta.

Alfabetización y economistas en alerta

Sobre cómo enfrentar una tecnología que avanza más rápido de lo que la sociedad puede asimilar, Béliz enumeró varios frentes de trabajo. En primer lugar, sostuvo la necesidad de una “alfabetización” que no pasa por aprender a programar, sino por comprender los riesgos. En segundo término, remarcó la importancia de una articulación público-privada, dado que las empresas tecnológicas “saben mucho más tecnológicamente que muchos de los reguladores”.

El entrevistado destacó un fenómeno reciente que atribuyó, en parte, a la repercusión de la encíclica papal: empleados de las principales plataformas tecnológicas comenzaron a denunciar públicamente los daños de estos sistemas sin sufrir represalias. “La semana pasada hubo más de 3.500 empleados de las compañías más importantes que dicen que esto puede generar un daño”, informó. A esto sumó el rol de excreadores de estas herramientas devenidos activistas y el de más de 2.000 economistas -muchos de ellos premios Nobel- que advierten sobre el riesgo de “un desempleo masivo” y una afectación a “la dignidad humana”.

“Lo peor que podemos hacer es cruzarnos de brazos y suponer que esto es una ola que nos va a arrasar indefectiblemente”, enfatizó, y llamó a construir acuerdos globales de la magnitud de los tratados de no proliferación nuclear.

En Agenda Real, más adelante Béliz se explayó sobre las razones que, a su juicio, llevaron a León XIV a dedicar una encíclica al fenómeno. “Tenemos un Papa matemático, licenciado en matemática, que ha enseñado física”, subrayó, y remarcó su experiencia pastoral en los Andes peruanos junto a su formación académica estadounidense. Lo que se percibe, dijo, es “el peligro de que la inteligencia artificial vulnere la dignidad humana”.

Citó, en ese sentido, a dos premios Nobel que integran la Academia de Ciencias del Vaticano: Demis Hassabis, creador de un banco de proteínas clave para la investigación de nuevos fármacos, y Jennifer Doudna, referente de la vacuna contra el Covid. De esta última rescató una frase que consideró central: “No todo lo que los científicos podemos hacer debemos hacerlo”. Y trazó un paralelismo con Albert Einstein, quien —recordó— “vivió atormentado” por haber contribuido a hacer posible la bomba atómica.

Al ser consultado sobre la posición del país, Béliz fue contundente: “Argentina tiene una enorme posibilidad en materia de inteligencia artificial. Tenemos recursos naturales, tenemos un gran talento tecnológico que hay que fortalecer”. Remarcó, sin embargo, que ese potencial requiere de “un pacto social tecnológico” y de una negociación que evite “una lógica extractivista que solamente se lleva lo que tenemos y no nos deja nada”.

Ante la consulta sobre si el gobierno de Javier Milei exhibe voluntad para ese tipo de acuerdos, no esquivó la crítica: “Hay un principio más desregulatorio, diríamos excesivo. A mí me parece excesivo, hay que tener un término intermedio”, sostuvo. Y amplió la comparación con Estados Unidos, donde —según describió— la administración de Donald Trump desreguló fuertemente el sector hasta que, en las últimas semanas, comenzaron a advertirse riesgos de modelos “desalineados” para el propio sistema financiero. Citó incluso una definición de Elon Musk que calificó de “sensata”: la necesidad de un trabajo conjunto entre Estados Unidos y China para evitar “una carrera armamentística” tecnológica equiparable, dijo, a la lógica que el mundo logró contener tras la primera bomba atómica.

Corrupción, Justicia y transparencia

Consultado sobre por qué la Argentina no logra desprenderse de la corrupción como “gran estandarte”, Béliz apuntó a una explicación sistémica y ofreció una lectura optimista sobre el rol que puede cumplir la tecnología. “La inteligencia artificial bien empleada en lo público puede ser una extraordinaria herramienta para superar los bolsones de opacidad que tiene el sistema democrático”, aseguró, y citó experiencias concretas: la optimización de compras públicas en Colombia, un sistema de salud a distancia en Brasil y un programa en Mendoza que anticipa el riesgo de abandono escolar preservando la privacidad de los datos.

En el plano judicial, refirió que la tecnología puede acelerar los procesos administrativos “para que la justicia llegue a tiempo” y sancione los casos de corrupción “en tiempo y forma”, en lugar de hacerlo, ironizó, “15 años después, cuando la sanción se convierte en algo tan debatible y tan discutible”. Ante la repregunta sobre por qué estas herramientas no se aplican más rápido, fue directo: “Porque afecta intereses y desnuda a muchos reyes”.

También se recordó durante la charla uno de los hitos de su paso por la función pública como fue la difusión de la foto del entonces reconocido espía de la SIDE, Jaime Stiuso. Aquello le costó su salida del gobierno y Béliz vinculó ese episodio con el actual debate sobre privacidad y datos personales. Explicó que hoy el riesgo es mayor que hace más de veinte años, cuando se produjo aquel episodio que, admitió, derivó en su alejamiento del país por casi una década para incorporarse al Banco Interamericano de Desarrollo.

Sobre la vigilancia digital, alertó sobre la existencia de un “capitalismo de vigilancia” que -aclaró- “no es un tema de izquierda o derecha”, y mencionó el uso de tecnologías de seguimiento de datos personales aplicadas a inmigrantes en Estados Unidos, con empresas que -dijo- también operan en la Argentina. Contrapuso el caso de Europa, con una normativa “más robusta”, aunque remarcó que en el Atlas relevó más de 1.500 normativas de inteligencia artificial a nivel mundial, “todas descoordinadas entre sí”.

Béliz insistió en que la inteligencia artificial es, a su entender, “el tema político más importante para la humanidad”, con impacto directo sobre la calidad institucional. “Ha habido países en los cuales la democracia se ha visto afectada y se han anulado elecciones”, remarcó, en referencia al caso de Rumania, donde una elección presidencial fue anulada por el uso indebido de estas herramientas. Finalmente dijo que de la disputa por el buen uso de la inteligencia artificial “va a depender el futuro no solo nuestro, sino de nuestros hijos, y de nuestros nietos”.