El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, analizó con preocupación el movimiento turístico: "El grueso de la población está teniendo muchísimos problemas de ingresos". Defendió la inversión provincial, negó que la ciudad sea "discriminada" en materia de coparticipación y anticipó detalles del armado político de cara al 2027.
En pleno enero y con una ocupación hotelera que ronda el 65%, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, pasó por la ciudad y trazó un balance del arranque de la temporada en Mar del Plata. Reconoció que, por ahora, “viene un poco abajo del año pasado” y que la caída del consumo sigue siendo el principal problema.
Desde el Gran Hotel Provincial, en diálogo con LA CAPITAL Bianco remarcó el esfuerzo que realiza la Provincia para sostener el verano, detalló las obras en marcha como la remodelación de la Rambla y la ampliación de la Ruta 11, y también se refirió al escenario político rumbo a 2027 y a la situación en Venezuela.
-¿Cómo ve la temporada en Mar del Plata y en otros destinos turísticos bonaerenses?
-Vengo recorriendo, estuve en Claromecó, en Mar del Cobo y ahora acá en Mar del Plata. Hablé con algunos intendentes y es una temporada que, por ahora, viene un poco abajo del año pasado, que ya había sido una temporada floja. Todos tienen mucha expectativa, pero más allá de la cuestión del público -que todavía no tenemos estadísticas formales de la cantidad de turistas para hacer una comparación seria-, lo que nos dicen es que hay poco consumo, algo que ya se venía viendo durante todos los fines de semana.
Desde la Provincia estamos trabajando muchísimo para fortalecer la temporada, con una inversión muy fuerte, 28.000 efectivos, los vehículos del Operativo Sol, el servicio de atención al turista del Ministerio de Salud, el mantenimiento de todas las rutas turísticas durante todo el año, la repavimentación de la Ruta 2, la transformación en autovía de la Ruta 11. Además, toda la agenda cultural, con más de 600 eventos, más de mil artistas contratados para todo el verano, funciones a precios populares y muchas actividades gratuitas.
También implementamos descuentos con Cuenta DNI y préstamos personales a sola firma de hasta dos millones de pesos, que se pueden gestionar desde el celular para irse de vacaciones y después pagarlos de a poco, con tasas de interés muy bajas.
-Pese a ese esfuerzo, ¿nota que la temporada no termina de despegar?
Lamentablemente lo que pasa es que, por un lado, una gran parte de la población está teniendo muchísimos problemas de ingresos: algunos por falta de empleo y otros por insuficiencia de sus ingresos. Y, por otro lado, por la percepción cambiaria, hay destinos en el exterior que hoy se vuelven más competitivos, más baratos.
-Hay un boom de viajes al exterior.
-Exactamente. Hay temporada récord en Punta del Este, y son argentinos. Lo mismo está pasando con Brasil y con otros destinos de sol y playa. Eso nos preocupa. Lamentablemente, el Gobierno nacional no hace nada para tener una buena temporada. No ha tenido vinculación con nosotros, no plantearon ningún esquema promocional para la provincia ni para otros destinos. No hubo ningún aporte para la temporada: cero preocupación y cero acompañamiento.
-En materia de obras, ¿cómo avanza la remodelación de la Rambla y la ampliación de la Ruta 11?
-Son dos obras muy importantes, beneficiosas y muy esperadas. La obra de la Rambla venía un poco demorada, pero ya está en ejecución. Algunos tramos ya se finalizaron, otros están -como se puede observar- en plena construcción, y hay etapas que continuarán durante el año. Era una obra muy necesaria y requerida, y con un esfuerzo muy grande el gobierno de Axel Kicillof se está llevando adelante dentro del ritmo previsto.
En la Ruta 11 se está trabajando en los dos frentes de obra: desde Villa Gesell hacia Mar Chiquita y desde Mar Chiquita hacia Villa Gesell. Continúa la transformación en autovía, y además el gobernador anunció al inicio de la temporada que el tramo que faltaba entre Mar de Ajó y Villa Gesell también se va a licitar. La Ruta 11 va a quedar completamente transformada en una autovía hacia los destinos turísticos.
-¿Qué otras obras se están ejecutando en la ciudad?
-Hay varias en marcha. El OPISU está trabajando en obras de urbanización en barrios populares, acá en Mar del Plata también se está construyendo un centro de atención primaria de la salud, entre otros trabajos. Son obras que el gobierno provincial sigue haciendo con mucha dificultad. Hay que recordar que el gobierno nacional dejó abandonadas más de mil obras en la provincia. Nosotros continuamos, pero con mucho esfuerzo, porque tenemos menos recursos.
Desde que empezó esta gestión nacional nos recortaron 14,7 billones de pesos. Ese dinero, en gran parte, se podría haber invertido en más obras. Hoy, como dice el gobernador, una vez que pagamos salarios, aguinaldos, vencimientos de deuda y los costos de mantenimiento de hospitales y escuelas, todo lo que queda va a obra pública. Absolutamente todo.
-Desde la UCR y LLA denuncian que “Mar del Plata está siendo discriminada” por la Provincia en la coparticipación, basándose en datos del Coeficiente Único de Distribución. ¿Ha disminuido el envío de fondos a General Pueyrredon?
-La respuesta es muy sencilla: el CUD no es discrecional, no lo maneja el gobierno provincial, solo lo calcula. Y el CUD se construye una parte sobre la población -que es un dato objetivo-, otra parte sobre el territorio, que son los kilómetros cuadrados de cada municipio -que es otro dato objetivo-, y en tercer lugar sobre las declaraciones juradas que hacen los municipios respecto de la cantidad de atenciones en el sistema de salud. Eso se calcula y da un número. Es eso. O sea que nunca podría ser discriminado por la aplicación de un cálculo que está en una ley y que el gobierno provincial no tiene forma de manejarla ni discrecionalmente. O sea que es mentira.
-Mar del Plata tiene nuevo intendente. ¿Hay diálogo con Agustín Neme?
-Intercambié algunos mensajes en algún momento y me puse a disposición. Lo volví a ver en la presentación del Operativo Sol en Santa Clara, lo saludé respetuosamente y le reiteré que estoy a disposición para lo que necesite, pero no hemos tenido más comunicación que esa.
-Pensando en el futuro, ¿qué lugar ocupa el armado político para 2027?
-En la agenda de gobierno, ninguno. En la agenda política, obviamente, es una discusión abierta. El gobernador Kicillof termina su mandato en 2027 y, de acuerdo con la Constitución, no puede ser reelecto. Él fue muy claro: no está buscando ninguna candidatura propia. Lo que vamos a trabajar durante este año es la construcción de una alternativa política junto a los distintos sectores del peronismo y del campo popular, que vemos con mucha preocupación lo que está sucediendo a nivel nacional, en un contexto además muy complejo a nivel global.
-¿Qué es lo que más le alarma de ese contexto?
-En cualquier lugar del mundo aparecen palabras como guerra, invasión, secuestro, protestas… Y en este tiempo tan complejo, el presidente de la Nación se alinea a los designios de un presidente de Estados Unidos que abre cinco, seis o siete frentes de conflicto al mismo tiempo: Groenlandia, Venezuela, México, Colombia, amenazas de ataques a Irak, todo esto mientras siguen la guerra entre Rusia y Ucrania, los conflictos en la península arábiga, en África y las tensiones entre China y Taiwán.
En ese escenario, Milei se alinea incluso con versiones falsas, como cuando dijo que estaba bien el secuestro del presidente Maduro, acusándolo de formar parte de un cartel narcoterrorista que la propia justicia de Estados Unidos negó que existiera.
-¿Cómo analiza brevemente la situación de Venezuela?
-Es muy compleja. Más allá de lo que piense cada uno sobre el presidente en ejercicio, que efectivamente era Maduro, después está la discusión sobre la legitimidad, pero era el presidente en funciones. Que una potencia extranjera lo secuestre, lo saque de su país y someta a una nación a un trato casi colonial es muy preocupante. Desde la Provincia no tenemos competencias en relaciones exteriores, pero tenemos una visión distinta. Condenamos que se haya pasado por arriba del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, de la cual Argentina es firmante.
-Volviendo al 2027, ¿la construcción de esa alternativa pasa por mostrar lo hecho en la Provincia estos años como una propuesta nacional?
-Hay muchas áreas del gobierno bonaerense que funcionan muy bien. Se discute mucho la necesidad de un plan, y estoy de acuerdo. Parte de ese plan ya lo venimos desarrollando en la provincia: seguridad, salud, educación, producción, turismo, universidades, centros universitarios.
Muchos de esos capítulos se pueden escalar a un programa nacional. Parte del programa ya está escrito y en ejecución. Pero hay competencias nacionales que exceden a una provincia. Una provincia no maneja la política macroeconómica ni las relaciones exteriores ni la defensa. Eso habrá que discutirlo. Son debates necesarios que se tienen que dar.
-¿Cuáles serán los ejes centrales de ese debate de cara al 2027?
-Hay que volver a poner en agenda la regulación de la apertura importadora, la capacidad productiva, las universidades, la educación pública. Son discusiones que parecían consensos sociales y que hoy están siendo cuestionadas. Creo que mayoritariamente el pueblo argentino defiende la gratuidad universitaria, el fortalecimiento del presupuesto educativo, la ciencia y la tecnología. Hoy hay un gobierno que está en contra de eso, y habrá que ponerlo en contraste y debatirlo de cara a la sociedad.