El elenco "xeneize" manejó el partido sin sobresaltos hasta la polémica expulsión del paraguayo Adam Bareiro. Después terminó metido atrás y un gol del ingresado Villarreal lo dejó con las manos vacías. Fue 1-0 para los locales.
Boca estuvo cerca de lograr un empate valorable en Belho Horizonte. Jugó con uno menos en todo el complemento y recién se le escapó el punto a poco del final en una de las contadas chances de peligro generadas por Cruzeiro, vencedor por la mínima diferencia en un partido malo y caliente.
El partido fue rápidamente olvidable. Boca controló la situación en un contexto adverso y no se sintió incómodo en un desarrollo interrumpido, muy friccionado y conversado.
Cruzeiro, obligado por su condicion de local, intentó asumir una iniciativa. Pero, más allá de algún intento de media distancia, no pudo poner en problemas a un Boca firme y bien plantado en la cancha.
La historia para el equipo dirigido por Claudio Úbeda comenzó a torcerse en el final de la primera parte. Bareiro, prendido en todos los roces, recibió una segunda amonestación que se venía venir después de tocar con un “braceo” a un defensor rival que exageró la caída. Ostojich, un “saca partidos” sin carácter, “compró” y Boca pasó a jugar con uno menos.
El elenco “xeneize” en el complemento paulatinamente resignó la posibilidad del contraataque y pasó a jugar cada vez más cerca de Brey. Pero recién Cruzeiro lo preocupó pasada la media hora. A los 34′ del complemento Brey le tapó con una de sus piernas un remate cruzado a Kaio Jorge. Fue la primera llegada realmente clara de los locales en toda la noche.
La segunda, sin embargo, fue gol. Y fue una maniobra bien hilvanada. Matheus Pereira habilitó al claro a Kaio Jorge, quien sacó como venía un centro atrás que superó la estirada del arquero “xeneize” y sólo tuvo que ser empujado por el colombiano Néiser Villarreal, ingresado pocos minutos antes.
Boca, en desventaja y con uno menos, no pudo enarbolar una reacción futbolística. La rebeldía, en cambio, apareció en varios roces en el tramo del final. Y en un escándalo después del pitazo final de Ostojich con Matheus Pereira, quien aparentemente cargó a los jugadores “xeneizes” y tuvo que correr bastante para que no lo alcanzaran los vengadores.
Lejos de ese escenario belicoso estuvieron Lanús y Rosario Central.
El equipo “granate” hizo el gasto y cerca del final alcanzó un merecido triunfo 1-0 sobre Liga Deportiva Universitario de Quito. El mediocampista Agustín Cardozo remató a los 29′ del complemento, con precisión y a la carrera, un gran pase cruzado de Marcelino Moreno para establecer el 1-0. Los campeones de la Recopa Sudamericana alcanzaron a los ecuatorianos en la punta del grupo.
En Caracas, por su parte, Rosario Central obtuvo un rotundo 3-0 sobre la Universidad Central de Venezuela. Fue cómodo el triunfo para los rosarinos, encarrilado en la primera parte con un gol de Ignacio Ovando. A los 8′ del complemento Ángel Di María, con un penal, se dio el gusto de marcar su primer gol en Copa Libertadores y prácticamente selló el partido. Decoró Enzo Copetti en tiempo de descuento con un tercer tanto.