La Ciudad

Bosques, parques, sierra y laguna: más opciones para disfrutar al aire libre

Además de la típica postal playera que caracteriza a Mar del Plata, la ciudad ofrece paisajes para todos los gustos y variadas opciones de actividades en la naturaleza.

La geografía natural de Mar del Plata regala locaciones para disfrutar de la naturaleza a toda hora pero especialmente en horario diurno, ya que además de las extensiones de playa se suceden los espacios verdes, como el Bosque Peralta Ramos, la Laguna y Sierra de los Padres, además de los parques “urbanos” como Camet o el San Martín.

Sin dudas, la playa se gana la preferencia de casi todos, con más de 47 kilómetros de costa con diferentes características: desde acantilados, tanto en el sur como en el norte, a balnearios con todas las comodidades.

Bien al sur, casi al límite con el partido de General Alvarado, Chapadmalal se posicionó desde hace unos años como un barrio en el que convergen los paisajes verdes con los acantilados, olas grandes y gastronomía de moda.

La llegada hasta esa zona, por la ruta 11 siguiendo la línea costera, ostenta bosquecitos para descansar altamente fotografiables e “instagrameables” vistas panorámicas.

Además, a la altura del faro pero mar adentro, se encuentra “La Restinga”, la finalización del sistema de Ventania y Tandilia sumergido en el océano. La otra ramificación está ubicada en la altura de Cabo Corrientes, pegado a Varese.

Suelo rocoso

Las rocas que forman parte de suelo del municipio de General Pueyrredon son cuarcitas de gran antigüedad, muy apreciadas en la industria de la construcción, lo que dio lugar a la explotación de numerosas canteras en la zona de Batán. Asimismo, el rico suelo -la capa de humus llega a más de 80 centímetros de espesor-, el clima apropiado y la abundancia de agua, convierten a ésta en un área privilegiada.

En las quintas y chacras de los alrededores de Batán y Estación Chapadmalal, la gran producción fruti-hortícola generó un amplio mercado en las principales ciudades del país y se destacan tanto las frutas como las flores, la miel y producciones animales como cerdos y aves.

Toda esta zona da forma al denominado “Camino de las Canteras y el Camino San Francisco de Asís”, en la zona de la ruta 88, que además unen Batán y el Boquerón con la Sierra de los Padres y es un circuito visitado por los ciclistas.

Sierra y Laguna de los Padres

A unos 18 kilómetros del centro de la ciudad, por la ruta 226, se llega a La Laguna de los Padres, un gran espejo de agua cuenta con distintos sectores ideales para disfrutar de la naturaleza.

Además, contiene a la “Reducción del Pilar”, casa de los primeros pobladores de la zona, los curas jesuitas, que actualmente se puede visitar al igual que el Museo José Hernández. Las más de 600 hectáreas conforman una reserva natural que, además, son sedes de complejos deportivos y sectores de campings.

A pocos kilómetros de distancia se encuentra la Sierra de los Padres, que también ostenta el título de “reserva forestal” y alberga un barrio y un campo de golf.



También cuenta con un paseo comercial y gastronómico, con lugares destacados para realizar caminatas por la reserva y senderos serranos, cabalgatas y paseos guiados.

En otro orden, se puede visitar la “Gruta de los Pañuelos” y las Sierras del Acha, de Valdez, de los Difuntos y de la Peregrina, que con 230 metros es la de mayor altura.

El paisaje está sazonado por campos cultivados con distintas especies, como el kiwi.

Cursos de agua

En el inicio de la ciudad como tal, numerosos arroyos determinaron su fisonomía urbana, los cuales fueron entubados con el correr de los años. En nombre de la modernización, distintas administraciones municipales fueron entubándolos por secciones.

El arroyo “Las Chacras” dividía a la ciudad en dos y -según las crónicas de la época- “había muy pocas conexiones entre las dos partes: uno cerca de la instalación del molino de Pedro Luro, en la zona de Gascón y Salta; un puente de madera en la actual Plaza San Martín y uno en la desembocadura, donde ahora es la rotonda de la Diagonal Alberdi y la costa”.

El arroyo “La Tapera” nace en el humedal de Sierra de los Padres y corre hacia el este. A los 16 kilómetros de su surgimiento penetra en la zona urbana, atravesando la ruta 2 a la altura del aeroparque, en el barrio La Florida, para escurrir unos 10 kilómetros aproximadamente dentro del ejido urbano. Luego sigue su curso hasta llegar al límite norte del barrio reserva forestal Montemar-Grosellar.

El Corrientes, al sur de la ciudad, es uno de los pocos cursos de agua que no se encuentra entubado y desemboca en el mar, pegado al camping municipal. Funciona como refugio de diversidad y atraviesa el barrio Alfar, dónde genera una cascada que ganó fama a través de las redes sociales.

Camet y Peralta Ramos

El Parque Camet, al norte de la ciudad por la ruta 11, está integrado por 136 hectáreas de las cuales un poco más de 40 están arboladas con coníferas y eucaliptos. El pulmón marplatense se ubica a 7 kilómetros de centro, contando con sector de fogones y juegos para los más chicos, feria artesanal de la tercera edad, y alberga a varios clubes deportivos.



El predio constituye un importante bastión ecológico debido a la cantidad y variedad de árboles, plantes, flores y aves que lo habitan.

Otra reserva forestal se ubica en el otro extremo de la ciudad, hacia el sur: el Bosque Peralta Ramos está formado por 400 hectáreas que albergan tanto casas habitadas todo el año como cabañas de alquiler temporal. La gran masa arboleda está integrada por distintas especies pero especialmente coníferas y eucaliptus. Además, cuenta con zonas destinadas a la gastronomía y cuenta con una histórica casa de té.

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