Se elogian, esgrimen deseos para el 2026 y explican cómo funciona el elenco que cada noche lleva adelante la exitosa comedia "La cena de los tontos" en el Teatro Neptuno.
Siempre cómplices, entre risas no dejan de elogiarse. Martín Bossi bromea y dice que cada cumplido que le arrojan sus compañeros de elenco tiene un precio material. “Es generoso”, desliza Gustavo Bermúdez sobre Bossi, y éste último retruca sobre su compañera, Laurita Fernández: “Una cosa es ser gracioso por un ratito y otra cosa es hacer humor. Laura hace humor. Le tengo una gran admiración porque es muy joven para lo que sabe. Yo digo que es mejor que ella misma”, apunta el cómico e imitador.
Y también tiene palabras amorosas para Bermúdez, el galán de las telenovelas que regresa a Mar del Plata con el carisma intacto. “Gustavo es un divo actual y es un divo de los ´90. Emana una belleza que enamora”.
Bermúdez se reencuentra con el teatro de temporada en Mar del Plata.
El trío de intérpretes, que propone cada noche la comedia “La cena de los tontos” en el Teatro Neptuno, mantuvo ayer un encuentro descontracturado con medios y periodistas de la ciudad y el país. Y entre entrevista y entrevista, entre un viento juguetón que despeinó a Laurita, emanó esa misma energía que se observa sobre el escenario.
“Hay una sinergia de grupo muy potente, la venimos construyendo hace muchos meses -sigue ella, en diálogo con LA CAPITAL-. Termina la función y nos ponemos a hablar sobre qué cosas estuvieron buenas, qué cosas aparecieron. Es una obra que está en constante evolución. Somos bastante detallistas y queremos seguir ajustando y reajustando”.
Laurita Fernández deseó menos violencia.
Bemúdez recuerda que no venía a Mar del Plata desde 2009. “No venía a trabajar y tampoco como turista. Estoy feliz y muy ansioso por estar en Mar del Plata”, repasa.
Y ese ritual del teatro en verano revive en el galán todo lo hecho durante tantos años. “Con esta comedia es la primera vez que me pasa algo tan lindo con el público, porque el tema de la risa y de la comedia no lo había vivenciado nunca a esta escala. Y ellos son dos maestros de la comedia y de la risa”, agrega.
Bossi reconoce que con esta comedia vivió en Buenos Aires un verdadero éxito. Alrededor de 150 mil personas la vieron en esa ciudad. No obstante, parece querer alejarse del espíritu competitivo: “Quiero ganar tenis y al fútbol, el arte no es una competencia para mí”.
“Yo quiero hacerle bien a la gente. Eso no tiene ni tiempo ni espacio. No hay inteligencia artificial, no hay Elon Musk, ni hay likes, ni bots que se puedan entrometerse en mi relación con la gente”, asegura, ahora sí, más serio.
Bossi instó a desobedecer.
Por último, deslizan sus deseos para este 2026 recién estrenado: que haya “mayor tolerancia, más empatía con la gente, con los que menos tienen, con los que la están pasando mal”, pide Bermúdez.
“Que nos podamos reir más, que haya menos violencia”, esgrime la actriz. Y Bossi sigue: “A desobedecer, porque la desobediencia es la base del éxito”.
Y también deseó que “le tiremos un centro a los pibes. Que nos dejemos a hacer los boludos. Que los que influencian tengan un poquito más de claridad. A mí me influenció Borges, Cortázar, García Márquez, Discépolo, Sandro, Charly García, Jesús. Son los que me formaron. Hoy vemos que algunas personas que influencian a los pibes por ahí no tienen ni la calidad ni nada para poder ser faro de una generación”, agregó.