La Zona

Boulevard Atlántico Hotel: La verdadera víctima en una historia de engaños y frustraciones

Los episodios oscuros siguen merodeando al impactante edificio que hoy está abandonado, clausurado y desmantelado ya que el último proyecto para su restauración no respetó las originalidades arquitectónicas.

por Hernán Espinosa

MIRAMAR (Corresponsal).- La imagen de siempre, sobre la avenida 100 a pocos metros de la playa una mole de cemento sigue resistiendo a los años y la fuerte acción de los vientos que caracterizan a la villa balnearia de Mar del Sud esta época del año, con la diferencia que ahora el panorama es peor que nunca.

El añejo Boulevard Atlántico Hotel que fuera construido entre los médanos allá por 1889, no puede escapar al papel principal de víctima en una verdadera película de terror, donde los negocios privados nunca claros se encargaron de destruir este patrimonio histórico.

En una recorrida por las instalaciones, LA CAPITAL comprobó la existencia de un chapón colocado de manera improvisada bloqueando el acceso y si bien en 2012 una empresa de reciclajes anunció, previa adquisición de la propiedad por parte de un inversor, el comienzo de una millonaria obra que perduraría 5 años y dejaría el espacio habilitado nuevamente para ofrecer el servicio de alojamiento, todo al final resultó un fiasco.

Claro que hubo un factor que influyó, el fallecimiento de uno de los responsables de la restauración hace alrededor de un año, aunque para esa época el municipio había ordenado paralizar los trabajos por irregularidades arquitectónicas.

Según especialistas, los daños al patrimonio fueron notorios ya que no se respetaron las condiciones durante el proceso que se ejecutó la obra, donde por ejemplo, fueron sustituidas piezas de la fachada que no coincidieron con el diseño original.

Igualmente, el “error” más grave estuvo en el techo donde se reemplazaron las históricas pizarras por chapas trapezoidales para achicar costos, algo que despertó críticas de profesionales y particulares no sólo ante el municipio sino también masivamente a través de las redes sociales. Esto sólo se observa en la parte delantera ya que atrás sólo hay un esqueleto a medio terminar.

La imagen engañosa de finos trabajos en la fachada fue una postal totalmente contradictoria a lo que ocurrió con el desmantelamiento al que fue sometida la propiedad en su interior. Literalmente no quedó nada, sólo las paredes y nadie sabe que fue del destino de los valiosos pisos de pinotea, numerosas aberturas y otros antiguos elementos, entre ellos, las pizarras que eran la capota del edificio.

Si bien esto no fue comprobado, algunos vecinos se animaron a decir que, “todo eso fue vendido”.

Paralización de obras

Teniendo en cuenta una serie de cuestionamientos y denuncias junto a las irregularidades evidenciadas tras las inspecciones, el municipio de General Alvarado decidió dictar la paralización de obras previo al verano de 2016.

Se comprobó que la empresa carecía de toda la documentación profesional necesaria y tampoco se estaba respetando la originalidad y el patrimonio arquitectónico. Pero claro… para esa altura ya era tarde y el daño estaba hecho.

Las consecuencias fueron peores esta vez, ya que a comparación de otros proyectos faraónicos frustrados anteriormente, en este ya se había intervenido el lugar, dejando secuelas prácticamente irreparables. Las falencias claras también saltaban a la vista en materia seguridad. El estudio de estado de obra realizado por especialistas de la comuna también detectó que había paredes altas sin apuntalar y esto daba lugar a un posible derrumbe.

“Acá hay responsabilidades compartidas porque se dio aval al inicio de obra sin un solo análisis previo del estado en que estaba el hotel y tampoco se supervisó paso a paso lo que se suponía una restauración”, advirtió en una de sus publicaciones el arquitecto Pablo Grigera, acérrimo defensor del Boulevard Atlántico.

Según pudo averiguar LA CAPITAL, aún permanece en el Juzgado de Faltas un expediente donde figura, más allá de la multa, que el propietario de la edificación debe hacer correcciones edilicias, especialmente sacar la chapa trapezoidal colocada y poner pizarras como estaba establecido, algo que al menos por ahora parece improbable.

Cómo habría dicho alguna vez Aristóteles, “La única verdad, es la realidad” y la imagen nos sumerge en una sensación de tristeza permanente, donde Boulevard Atlántico sigue siendo la verdadera víctima en una historia de engaños y frustraciones.

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