Policiales

Brian y Bárbara Oliver, dos hermanos muy queridos cuyas vidas se truncaron en forma trágica

Brian tenía 18 años cuando murió tras ser atropellado por un automóvil en la puerta de un boliche de Constitución, en enero de 2005. Su hermana Bárbara falleció este martes en otro accidente de tránsito, a los 32 años: iba a bordo de una camioneta con su esposo Michael, hijo de Ramón Díaz, y su hijo Milo.

Eduardo y Bibiana se paseaban en moto por las calles de la ciudad. Él usaba una campera importada, de esas que en castellano neutro llaman “chaqueta”, y la belleza de ella era admirada por hombres y mujeres al mismo tiempo: eran la parejita marplatense de los años ’80.

De su amor nacieron Brian, primero, en 1988, y Bárbara después, en 1991. El matrimonio se acabó luego, y cada uno rehizo su vida, pero sus hijos crecieron y ellos mismos se transformaron en jóvenes queridos en la comunidad. Hasta que la tragedia golpeó a la familia por primera vez.

En enero de 2005, Brian -que jugaba al básquetbol en Unión y era ferviente hincha de Peñarol como su padre-, disfrutaba de una noche de amigos en la zona de Constitución. En determinado momento, cruzó la avenida cerca de la intersección con Ortega y Gasset, en la puerta del boliche Gap, y un automóvil que circulaba a más velocidad de la permitida lo atropelló.

Ocho fueron los días que Brian peleó por su vida en el sanatorio Belgrano. Hora tras hora se presentaban allí chicos y chicas, estudiantes del Instituto Argentino Modelo y otros colegios, y deportistas de distintos clubes marplatenses, para acompañar a los padres del joven. Hay quienes todavía recuerdan a Bibiana, firme en la guardia del nosocomio, contándole a quien le diera conversación para apoyarla cómo le había realizado las tareas de higienización a su hijo poco antes. También hablaba de los obsequios que recibía para el joven de 17 años, como un escudo de Independiente, su equipo de fútbol.

Surgieron, de algunos partes médicos, algunas ilusiones de recuperación, pero a pesar del esfuerzo de los profesionales y de las cadenas de oración, Brian Oliver murió producto de las graves lesiones que había sufrido en el siniestro vial. El conductor del vehículo que lo había atropellado nunca fue detenido y sólo recibió como sanción una inhabilitación para conducir que ya hace rato caducó.

Inclusive en determinadas oportunidades, al ser consultado por la prensa, Eduardo se quejó de que había visto que el hombre había vuelto a conducir. Lo mismo hizo en 2012 el entrenador de básquetbol Néstor “El Che” García, por entonces pareja de Bibiana.

El paso del tiempo y algunos “mimos” como el del Club Atlético Unión, que creó un torneo de básquetbol infantil con el nombre de Brian, la herida fue cicatrizándose. Ninguna de las personas que conoció y quiso al joven lo olvidó, pero los recuerdos se hicieron cada día más lejanos.

Su hermana Bárbara se fue a estudiar a Buenos Aires, y para entonces su madre Bibiana ya había tenido más hijos, además de seguir a su pareja por distintas ciudades del mundo a las que se mudaba para dirigir equipos.

Precisamente en la Capital Federal conoció Bárbara a quien sería su esposo y el padre de su futuro hijo, el futbolista Michael Díaz. No se trataba de un jugador cualquiera, ya que portaba apellido: su padre era nada más y nada menos que Ramón Díaz, ex delantero de clase mundial y ex entrenador múltiple campeón con River Plate.

La pareja se casó y se fue vivir a medio oriente, donde hace tiempo el riojano vive y trabaja junto a su otro hijo, Emiliano, su ayudante de campo. Además, tuvieron a Milo.

Pero la tragedia volvió a golpear a la familia Oliver, cuando este martes 14 de marzo la camioneta en la que Michael, Bárbara y su hijo Milo, circulaban por la ruta 5. A la altura de 9 de Julio, el rodado marca Dodge RAM de color negro colisionó de frente contra un vehículo tipo utilitario marca Renault Kangoo de color blanco cuyo único ocupante era un hombre de apellido Flaque, que tenía 65 años y era un exbombero voluntario.

Como consecuencia del impacto, Bárbara, que iba como acompañante, salió despedida de la camioneta y sufrió golpes y fracturas múltiples que le provocaron la muerte casi en el acto. Por su parte, tanto Díaz como su hijo de 8 años fueron trasladados al Hospital Julio de Vedia, de la mencionada localidad bonaerense, donde están internados. El otro conductor también falleció producto del choque.

Por su escasa diferencia de edad, muchos de los amigos y amigas de Brian y Bárbara son los mismos y por estas horas expresan su dolor en las redes sociales. Los padres, en tanto, están sumidos en una tristeza infinita. Hará falta mucha contención y afecto para todos ellos.

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