La presidenta del bloque oficialista en el Senado visita Mar del Plata con ese objetivo. Advirtió que la ley debe ser "mucho mejor de lo que hay". Y aclaró: "No queremos una reforma para que nada cambie".
La presidenta del bloque oficialista en el Senado de la Nación, Patricia Bullrich, se mostró en Mar del Plata abierta a la búsqueda de consensos para la aprobación de la reforma laboral, pero aclaró que el objetivo del gobierno de Javier Milei es que la ley “sea mucho mejor de lo que hay”.
“El Gobierno está abierto. Nada de lo que presentemos puede no estar abierto a ser analizado por otros sectores políticos o sociales, porque tenemos en el Senado, por donde entró el proyecto, 21 votos. Es importante buscar ese consenso”, dijo Bullrich a LA CAPITAL al llegar ayer a la ciudad para participar de recorridas y reuniones con representantes de diferentes sectores sociales y económicos.
La senadora destacó que el oficialismo “está dispuesto a hablar con todos los sectores sociales” interesados en la propuesta y, en el plano partidario, “con el radicalismo, el PRO y los gobiernos provinciales que tienen representantes” en el Congreso.
En su paso por la ciudad, Bullrich también habló de la situación de Venezuela y de la reciente aprobación de la Unión Europea al acuerdo con el Mercosur.
–¿Cuál es el objetivo de esta visita a Mar del Plata, con la reforma laboral como tema central?
–La idea es explicar y trabajar con la gente, los empresarios y las pymes. Mar del Plata es una ciudad con una trama industrial, comercial y pesquera muy importante. Queremos contarles cómo es esta reforma laboral, qué certezas le va a dar a trabajadores y empresas. Es una manera de popularizar la discusión de las leyes, de sacarlas del palacio del Senado y volcarlas a una discusión de qué va a significar esto en la vida de las personas.
–Cuáles son los puntos del proyecto que el Gobierno está dispuesto a negociar y cuáles no?
–Lo que queremos es que sea una reforma que sirva. No queremos que sea una reforma para que nada cambie. Muchas veces se discute tanto que terminás en el mismo punto en que arrancaste. Eso no lo vamos a aceptar. Para dejar todo como está, nos quedamos como estamos. El único objetivo que tenemos es que sea mucho mejor que lo que hay. Hoy en día tenemos la mitad de la gente trabajando en la informalidad, una parte importante trabajando en media informalidad, tenemos un problema muy serio de litigiosidad, que genera costos muy grandes a las empresas. Queremos arreglar todo eso.
–Hay sectores que advierten que se van a cercenar los derechos de los trabajadores.
–Esta es una ley que no viene a tocar el cuerpo de los derechos laborales, sino que viene a arreglar las distorsiones que se han ido generando a lo largo de los años. No hay lugar donde vayas donde no te planteen el tema de las indemnizaciones. Desde el comercio más chiquito que tiene dos empleados hasta el más grande. Es un problema. No da certezas. Hoy nadie sabe qué indemnización va a pagar si tiene un problema con un trabajador. Lo que hace la ley es dar certezas: son tantos años, esto se contabiliza, esto no, y hay una fórmula de actualización, por lo que no se deprecia la plata del trabajador si hay un juicio y el trabajador lo gana. Lo que queremos es certezas. La incertidumbre de una empresa lo que hace es que esa empresa tome menos trabajadores. Se queda con lo que tiene y no se expande por riesgo de los pasivos que puede tener. Una de las grandes discusiones que hay con la venta de Carrefour es esa: ¿cuál es el pasivo oculto que tiene una empresa con 10.000 trabajadores? Si tenés certeza de cuál es el pasivo, el precio de la empresa se negocia conociendo ese dato.
¿Cuáles son los tiempos fijados para la discusión legislativa?
Del 16 al 26 (de este mes) se abre una comisión técnica que va a estar a cargo de la doctora Josefina Tajes, donde todos van a poder llevar sus iniciativas. Se va a discutir técnicamente, y luego es la discusión con todos aquellos que quieran apoyar la ley y tengan aportes para sacar la ley final. La idea es tratar el proyecto en el plenario el 11 de febrero.
–¿Cómo evalúa la intervención de Estados Unidos en Venezuela?
–Haberlo extraído a Maduro como lo extrajeron e iniciar rápido un juicio permitió una transición que no imaginábamos. En un país con falta total de justicia y Parlamento, con un poder que era único, centralizado, con represión. Esta era una manera de abrir la posibilidad para que luego comience un proceso democrático. A mí hay algo que me impresionó mucho de Venezuela: al día siguiente de que se lo llevaran a Maduro no hubo una sola manifestación, no hubo nada. Hubo como un silencio. Eso demuestra que había miedo. Pero hay un entramado que hay que desarmar, hay que deschavizar, y eso va a llevar un tiempo.
–La entusiasma el acuerdo que aprobó la Unión Europea con el Mercosur?
–Para nosotros es una reivindicación enorme, porque la discusión del convenio llevaba 26 años. El gobierno del presidente Macri le dio un impulso enorme, tuvo comisiones permanentes yendo a darle impulso, y que lo cierre el gobierno de Milei para nosotros es una satisfacción. En la práctica implica más comercio, más productos europeos en la Argentina a precios razonables, más productos argentinos en Europa y más integración. El año pasado arrancamos con un acuerdo con Estados Unidos y este año cerramos Unión Europea. Chapó.