El proyecto colaborativo impulsado por la empresa marplatense y el Gobierno de Tucumán ha logrado superar la fase de pruebas técnicas para transformarse en un producto de alta calidad.
Lo que comenzó como un ambicioso proyecto de innovación, hoy se materializa en un hito sin precedentes para la industria nacional: el primer café con sello de origen cultivado, cosechado y procesado íntegramente en suelo argentino.
Tras superar con éxito la fase de pruebas oleaginosas, Cabrales y el Gobierno de Tucumán, a través del IDEP (Instituto de Desarrollo Productivo), presentaron un producto con identidad propia que marca un antes y un después: Argentina tiene el potencial para dejar de ser solo un país importador de café y empezar a integrarse al selecto grupo de productores de origen.
Las condiciones agroclimáticas de la provincia norteña han permitido alcanzar un grano con características sensoriales únicas, potenciadas por el terroir y el clima subtropical de la región. El resultado es un café de cuerpo equilibrado y aroma persistente aprobado por Mumac Academy, academia internacional de referencia en capacitación y cultura de la industria.
Las tratativas vienen desde hace más de un año, cuando la firma rubricó un acuerdo de colaboración y compromiso con el gobierno de Tucumán para avanzar con la producción de la materia prima.
“En la actualidad, el café tiene como principal productor a Brasil, Colombia, Vietnam y Perú. Pero es la primera vez que se produce en Argentina. Esto es muy importante para nosotros, porque significa mano de obra intensiva”, aseguró Martín Cabrales, el presidente de la firma, a LA CAPITAL.
Y añadió: “Así como existe el Malbec en Mendoza, la idea es tener un tipo de café de especialidad, gourmet, que individualice un gusto en especial y nos represente no solo en Argentina, sino en todo el mundo. Apuntamos a la franja alta del mercado”.
La empresa líder en el mercado, con más de 84 años de trayectoria, aporta su experiencia, conocimiento técnico y asesoramiento especializado para fortalecer a los pequeños y medianos productores que se encuentran desarrollando plantaciones de café en el territorio tucumano. Por su lado, el IDEP trabaja activamente para ampliar la matriz productiva de la provincia a través de acciones que promuevan el trabajo colectivo entre el sector público y privado.
“La idea es tener el producto en un futuro próximo en nuestros locales y en bares de especialidad”, anunció Cabrales.
En tanto, Juan Casañas, vicepresidente del IDEP, detalló que hay “mucha potencialidad y capacidad” para que el sector crezca.
La proyección es que las plantaciones de café se extiendan a lo largo de 9.000 hectáreas. “Vamos a trabajar con 40 productores en el pedemonte tucumano, en el oeste de la provincia, de norte a sur, donde hay entre siete y ocho localidades”, explicó Casañas.
Para esta iniciativa -resaltó el funcionario provincial – ha sido clave el “nuevo rumbo productivo a partir de una política público-privada impulsada por el gobernador Osvaldo Jaldo para convertir a Tucumán en el principal productor de café de Argentina”.
“Si bien aún atravesamos una etapa experimental, los avances agronómicos son positivos y nos permiten seguir proyectando”, planteó Casañas.
Por su parte, el caficultor Juan Carlos Olmedo, anticipó que se espera un gran volumen de producción de cara al futuro, con muchas expectativas para lograr “un buen sabor”.
“El consumo de café en el mundo está creciendo y creemos que podemos tener un muy buen producto”, sostuvo.
A partir del encuentro en Mar del Plata, las autoridades reafirmaron su compromiso reflejado en el convenio firmado en 2025, el cual contempla la capacitación de productores locales, el intercambio de datos e investigación con el fin de garantizar una producción de calidad acorde con los estándares internacionales.