Opinión

Cambiemos camina la calle riesgosa y Cristina con nuevo “look” político y tropa convulsionada

por Gerardo Gómez Muñoz

Pareciera que la foto que congregó el sábado en plaza España a más de un centenar de dirigentes, funcionarios, candidatos y referentes de los diversos partidos de Cambiemos, no fue un simple montaje para graficar el comienzo de la campaña conjunta de cara a las PASO del 13 de agosto.

Se vio allí dialogar amistosamente al jefe de campaña, Maxi Abad, con Guillermo Arroyo y Mauricio Loria, hijo y yerno, respectivamente, del intendente y ambos protagonistas -casi víctimas- de la reunión en La Plata donde sufrieron severo rechazo en ambiciones vinculadas con sus pretensiones sectoriales a candidaturas electorales.

Tal vez en lo que se refiere a las relaciones del radicalismo con el arroyismo, fue otra señal, el saludo amistoso extendido hasta el abrazo del jefe comunal y el dirigente radical Tato Serebrinsky. Este, uno de los severos críticos, a través de duras y frecuentes críticas a la conducción y a la gestión municipal.

En realidad y, como preanunciando, que podrían venirse tiempos mejores Serebrinsky hace semanas que atenúa su bombardeo contra Arroyo, sólo para exigir cambios en el gobierno, distanciándose a la vez del jefe comiteril Mario Rodríguez. Seguramente, a través de su relación con Abad, sabía que, directamente, desde la gobernadora bajaba la decisión de encarar con firmeza la necesidad de ubicar a Arroyo y a su gestión en el formato requerido no sólo por la concepción política de su gobierno sino al cumplimiento de determinados compromisos derivados del esfuerzo y de los cuantiosos aportes de fondos provinciales para el calificado -desde diversos sectores oficiales-, como impresentable desempeño de Arroyo.

¿Un ciclo que termina?

Podría ser precipitado, pero el periodista está autorizado a arriesgar, en base a indicios, que el ciclo del ministro Joaquín de la Torre como veedor virtual del descalificado gobierno marplatense, cederá lugar a políticos locales, bajo el monitoreo de Abad, para que orienten y supervisen los pasos contradictorios de Arroyo. En todo caso María Eugenia Vidal habló duramente con hechos cuando relegó dura y fríamente al intendente como si fuese un segundón al nivel de espectador común, en la ceremonia de recibimiento al tren que volvía.

En tanto Vilma Baragiola a la que el intendente le había pedido la renuncia,”por infiel” era ubicada en el palco al lado de la gobernadora. Claro, se puede argüir con disimulada sonrisa que allí -salvo el colado Lilito Castello-, estaban ubicados los candidatos.

Después ya no hubo disimulos y el rigor, cuando presentaron lista, levantó quejas, vociferaciones, lágrimas y bravuconadas verbales de Arroyo que despiertan más risas que temores. Es que Vidal, gente del PRO, como Aicega, y de la UCR ve con preocupación que el derrumbe del actual gobierno pueda afectar seriamente su futuro. Consecuentemente la resolución es cambiar y todos, manos a la obra, a recomponer lo que se deba y acotar a quien al cabo de 18 meses no quiso entrar en razones. El momento es ahora, cuanto antes, con hechos y rigor, si es necesario.

Y parece, dado el escenario del sábado la actitud serena y llena de amabilidades, donde Abad asumió de hecho y por decisión de María Eugenia el comando absoluto de la campaña, todos entendieron que los tiempos cambian.

Ojo, al diputado no le dieron látigo, ni le hace falta a su cintura política la amenaza, su misión es ensamblar y componer en un campo donde mucho debe cambiar.

A la cancha todos

Amplio respaldo tuvo la convocatoria del flamante jefe de campaña, como que estuvieron los ya mencionados en estas líneas y numerosos jóvenes que saben de la valía del “viejo caudillo” -casi pisa los 40- de la Franja Morada con la que llegó a un cargo al que han llegado, en su historia, muy pocos: la presidencia de la mítica FUA (Federación Universitaria Argentina). Les va a venir bien a los jóvenes la experiencia de salir al barro, literalmente. Tanto que algunos recibieron pruebas del malestar vecinal y sus necesidades insatisfechas, eso sí todas atribuidas al inefable Arroyo.

Si bien llamó la atención del ministro, casi los ojos y oídos de Vidal, sobre Mar del Plata, los que se dicen conocedores, dicen que su influencia no se ha desvalorizado, la campaña es otra cosa. Abona esta presunción el trato que recibió su hombre de confianza, Lucas Fiorini que quizás no aspiraba sino a una concejalía. Pero el sábado estuvo en primera fila para el timbreo y es el candidato a tercer senador en la 5a. Sección Electoral, donde a caballo de la camporista Fernanda Raverta que operó una lista poco encomiable para el kirchnerismo, puede llegar Cambiemos a coronar una mayoría de tres.

De todos modos los de Crear desbordan optimismo. Y Fiorini está muy agradecido con la labor que le corresponderá hasta el 13 de agosto “manejar la logística para toda la 5a.”, lo que reclamará trabajo y recorridas continuas por la amplia geografía de la sección. Además aclara que “es una demostración de confianza en una área de fundamental participación y contacto”.

Cristina cuida detalles

Ninguna coma se interpuso en el mensaje -el mensaje nuevo- que Cristina inauguró en cancha de Arsenal y readaptó para el escenario del Roxy. En primer lugar, unas mil quinientas personas estuvieron frente a ella, más los varios centenares de candidatos abigarrados detrás de ella en el propio escenario. Unos cinco mil enfervorizados y emocionados -hasta las lágrimas- seguidores llenaron la esquina de San Martín y San Luis casi hasta Luro por un lado y por el otro una media cuadra hasta Rivadavia y el ángulo de la plaza San Martín hacia la Catedral. Todo en orden, ni el más mínimo incidente o engorro, nada de banderas partidarias, sólo la nacional, tal lo reclamado por Cristina.

Mucho tuvo que ver con este orden el virtual secretario ejecutivo y personal de la expresidenta, Oscar Parrilli que desde el martes estaba instalado en Mardel con su equipo, para cuidar todos los detalles, porque en la Capital se sabía de la conflictividad que habían creado el hijo Máximo y Fernanda Raverta con la modalidad proscriptiva en perjuicio de miles de militantes y dirigentes, empleada al convocar a la unidad y llamando a expresarse con sus respectivas listas a todos los sectores. Los que luego fueron pasados a deguello, todas, en el desfiladero de las Horcas Caudinas de la capciosa junta electoral, más los aprietes, en algunos casos telefónicos de parte de la propia Fernanda y en otros casos de varas más altas y reservadas.

Obviamente, nadie se cree que por “motu propio” figuras tan representativas aquí como en orden al kirchnerismo nacional, Carlos Cheppi y Horacio Tettamanti, arrugaron e hicieron mutis por el foro y pese a los amagos no llegaron a apelar a la Justicia. Ninguno de los dos estuvo en el Roxy ni siquiera en la calle. El que sí lo hizo fue Aldo Albarracín que hizo valer el peso de la Comisión Nacional de Cooperativas de Trabajo, que integra, y sin hacer caso de los telefonazos “disuasivos”, se presentó a la Justicia Electoral y al filo del acto logró el reconocimiento a sus derechos participativos.

Rodríguez vs. Raverta

El diario de los Mitre reconoce el sábado que la presencia de Parrilli obedecía a la necesidad de atemperar el clima caldeado que soportaba la interna del kirchnerismo local, derivado del “Operativo Atila” que bajo la férula del hijo Máximo y su brazo derecho Fernanda, se ejecutó impiadosamente para arrasar a quien osase participar con candidatos propios.

Pero, seguro que no esperaba que apenas llegado habría tan duro el enfrentamiento como el que debió morigerar. Daniel Rodríguez, titular del bloque del FpV y tercero en la lista bendecida por Máximo y su mano derecha, solicitó que la comuna bloqueara calles circundantes al Roxy, porque la movilización convocaría a muchos miles de personas. Apenas la noticia llegó a Buenos Aires, surgió la respuesta tonante: nada de movilizaciones y nada de calles bloqueadas al tránsito y al desenvolvimiento comercial de la zona.

Como no podía ser de otra manera la autodeclarada jefa de la desunida Unidad Ciudadana, hizo saber mediáticamente que “desautorizaba” el pedido de bloqueo de calles. Ardió Troya apenas se enteró Rodríguez, terció el equipo de Parrilli, porque la orden venía de arriba. Consecuencia final reunión de conciliación en la sede la agrupación del jefe de los concejales, donde hasta se oyó algún desubicado insulto hacia la diputada nacional, según aseguran algunos que escucharon. Otros juran que, a su vez, el edil que no se apaciguó habría manifestado “a mí no me pidan que mueva una mano por esta lista”. Luego y sin entrar detalles hubo una especie de reunión conciliatoria en la sede “Leopoldo Marechal”, donde los “proscriptores” jugaron de conciliadores y de amplios de espíritu, para no que no se llegase con clima tan caliente al viernes de gala.

Y hay más, eh…

La comitiva que encabezó Oscar Parrilli, desde el martes, tuvo suficientes días, momentos y episodios que ratificaron la necesidad de la misión, debido a la situación partidaria que exigía morigerar el clima que se comentaba en Buenos Aires. Tal vez por su eventual corresponsabilidad no vino el sindicado cocinador del estofado para pocos.

Algunas ausencias locales como las de Carlos y Juan Manuel Cheppi, Pablo Vacante, Horacio Tettamanti que ni en la calle estuvieron, no dejaron de llamar la atención. Hubo muchos más peronistas kirchneristas de la primera hora que tampoco aparecieron. Los telefonazos de la ejecutora de las listas de los compañeros proscriptos, a ultima hora y cuando ya se avizoraba que no sería tan multitudinaria la concurrencia y que se producían huecos hasta en el teatro, sonaron para Daniel Sosa titular del vecinalista “Mar del Plata, Puerto y Región” para avisarle que tenía su lugar al igual que Edgardo -Mosquito- Díaz del sector radical-kirchnerista Forja.

Así también fueron convocados dirigentes de los sectores que, cuidadosamente habían sido relegados. Pero la peor imagen que se llevó el equipo que vino fue el de la concurrencia, porque cuando arreciaban los comentarios sobre la prepotencia del “Operativo Atila” que arrasó con tantos compañeros se defendían diciendo “la inmensa mayoría está con nosotros”. Y mentían a lo grande prometiendo 20 mil personas vivando a Cristina en la calle se encontraron a la noche con cinco mil o pocos más.

Lo peor será si se cumple la versión de que hay gente trabajando en la “venganza de las tijeras” que, obviamente no afectará a Cristina ni a Taiana ni a Scioli, que gozan de la estima general.

El segundo busca la punta

Hay entusiasmo en Acción Marplatense, sector oficialista que ni menciona a la contra interna, por la garra y horas que le dedica Marcelo Artime a la campaña electoral. Encuestas que se guardan bajo siete llaves, dicen según algunos infidentes, corriendo serios riesgos, que el candidato le pisa los talones a la candidata del arroyismo como la mencionan intencionadamente, sabiendo que Arroyo ya se acerca al zócalo.

La inercia inicial ha quedado atrás como las dudas que algunos aventuraban sobre su capacidad de romper las vallas. Recorrre barrios y comercios apoyado por un grupo de militantes de AM, del socialismo, del Partido Solidario, junto a La Hora de los Pueblos, Atahualpa y Centro Cultural Libertad.

Una consigna que pega en los barrios: “Baragiola es Arroyo”, porque abundan allí los vecinos que quieren una Mar del Plata activa con proyectos. Se acompaña en el Twitter a cada hora y no se cansa de azuzar al “hombre del piloto”, a su gestión y a su candidata. Ya ha hecho emblema del despertador antimodorra con que califica al gobierno municipal actual.

En AM se vanaglorian de la intensidad de su militancia “a la que nadie se le aproxima siquiera” se ufana un vocero, que agrega “nadie nos va a sacar del discurso respecto de la ciudad que soñamos con los proyectos y propuestas que los marplatenses esperan”.

Por otra parte Artime, preguntado sobre el escollo que puede significar la interna con Juan Rey, desdeñoso señaló que “abdicó de la confianza que le habían prodigado para gestionar pero terminó en una aventura que no tendrá otro resultado que el que espera a los ingratos”. Alguno susurra, para que oigan los extraños la crisis en el kirchnerismo, puede inclinar hacia nuestro lado muchos votos de los heridos.

Te puede interesar

Cargando...
Cargando...
Cargando...