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La Ciudad 16 de febrero de 2026

Canciones, películas y debuts: Mar del Plata, cuna de éxitos

Numerosas canciones y unas cuantas historias vinculadas con la música y sus hacedores están relacionadas con Mar del Plata, desde el nacimiento del particular estilo del cantante de tangos Alberto Castillo hasta el debut de Sui Generis como dúo. Éxitos discográficos y películas se suman a ese singular patrimonio marplatense.

Nito Mestre y Charly García en la inauguración de la estatua que recuerda su debut como dúo.

 

Si preguntáramos cuál es el título de aquella canción que el dúo Juan y Juan grabó con éxito arrasador en 1970, muchos responderían: “¡Qué lindo que es estar en Mar del Plata!”, cuando en realidad es “Bailando en una pata”.

Curiosamente, ese hit guarda cierta analogía con una ranchera de Francisco Lomuto que Carlos Gardel grabó en 1930, donde también se expresa el deseo de veranear en Mar del Plata con escasos recursos. El protagonista no dormirá en la arena, como el de la canción de Juan y Juan, sino en un “chalet en la calle Colón, a pocos metros del viejo Torreón”, al que accede por la generosidad de un amigo. Sin embargo, afronta un problema: “…lo que yo tengo es mucho coraje. Sólo me falta plata para el viaje”. De allí que la ranchera se titule “En la Tranquera”, simbolizando las carencias que amenazan con dejarlo varado en la puerta de su sueño.

Juan y Juan, por su parte, minimizan y hasta celebran las contrariedades de viajar sin dinero. Nada les importa porque, como dice su famoso estribillo: “En Mar del Plata soy feliz”.

“La canción está compuesta en 1966 en la época que tenía un dúo que se llamaba Juan y Juan. Lo integrábamos con Juan Eduardo -Rubén Carballo, que es marplatense-, y yo que a pesar de no serlo así lo siento”, relató Enrique Raúl De Jesús, más conocido como Juan Marcelo.

 Juan y Juan, el dúo que en 1970 reflejó a Mar del Plata en un hit musical arrasador.


Juan y Juan, el dúo que en 1970 reflejó a Mar del Plata en un hit musical arrasador.

El dúo intentó reflejar lo que sucedía con la juventud de aquella época y “de los malabares que hacíamos para poder venir unos días acá, sin importar si había que hacer dedo o no tenías dónde dormir”, explicó Juan Marcelo, que durante sus primeras incursiones en la ciudad se dedicaba a cantar en la playa.

El cantautor aseguró que “es una canción muy inocente que a su vez mantiene el espíritu del momento que se vivía. Indudablemente a través del tiempo la gente lo sigue sintiendo de la misma manera porque yo veo que cuando llegan a la ciudad empiezan a cantar la canción”.

La primera vez que la interpretaron fue en Sábados Circulares de Pipo Mancera y enseguida causó furor. Luego vinieron a presentarla a la ciudad y “desde entonces supimos que la canción ya no era nuestra, sino del público, que es quien la mantiene vigente”.

En 2001, “Bailando en una pata” fue distinguida por la Secretaría de Cultura de General Pueyrredon.

¿Por qué canto así?

El popular cantante de tangos Alberto Castillo inauguró su particular estilo en Mar del Plata.
“Querés que te diga por qué yo canto así”, solía decir Castillo, como preámbulo de un relato que continuaba así: “Resulta que en el año 42 vinimos a Mar del Plata con la típica Los Indios (dirigida por Ricardo Tanturi) y fuimos a una confitería que se llamaba La Sirena, cerca del Casino, donde está ese reclame (cartel publicitario) tan grande que está metido en el mar”, en referencia al muelle del Club de Pesca.”Esa confitería era larga, no era cuadrada. El escenario estaba en el medio y yo veía que la gente actuaba, se movía, bailaba, de acuerdo a lo que yo cantaba. Entonces dije: “¡Esta es la papa, esta es la forma de cantar!”.

Castillo invocaba dos tecnicismos -staccato y legato- para explicar su estilo. El primero se refiere a la separación de las notas en forma corta y vivaz y el segundo a la unión de notas en forma suave y continua.Y ejemplificaba con un canturreo: “…te-nés un cannnba que te hace el gusto”

“La gente -rememoraba Castillo- se movía de acuerdo a lo que yo cantaba y así empezó mi estilo, con el stacato y el legato, que es el que me hacen todos los imitadores”.

Aquel verano ocurrió otra historia no tan grata. El célebre bailarín de tangos Ovidio Bianquet, “El Cachafaz”, murió de un paro cardíaco en un restaurante de La Perla, después de hacer una presentación. Su compañera de baile, Carmencita Calderón, narró que los primeros en hacerse presentes fueron Tanturi y Castillo, quienes ayudaron a juntar los 900 pesos que se necesitaban para trasladar el cuerpo a Buenos Aires.

El 7 de febrero quedó instituido como el “Día Nacional del Bailarín de Tango”. Y en enero de 2024 el Concejo Deliberante local aprobó una ordenanza que promueve diversas actividades -incluyendo una milonga callejera- para recordar esa fecha. Hasta el momento no fue llevada a la práctica.

“A Playa Grande by the sea”

La canción “Tiritando” (“Las olas y el viento, sucundum, sucundum”) fue compuesta por el empresario, cantante y publicista Alberto “Nono” Pugliese. Donald la grabó en un disco simple en 1968, pero la fama le llegó al año siguiente cuando Pugliese, en su rol de publicista, la empleó en un anuncio televisivo de Chesterfield, protagonizado por Liliana Caldini.

A contramano de la creencia colectiva, Donald reveló que “Tiritando” no se refiere a Mar del Plata sino a Punta del Este, pero el éxito del disco simple derivó en la grabación de un long play que incluyó “Tiritando” y “En una playa junto al mar”. Aquí irrumpe con fuerza nuestra ciudad. “La canción que nació en Mar del Plata es ‘En una playa junto al mar’. El título original era ‘A Playa Grande by the sea’ y la compuso mi padre, el músico de jazz Don Din, en 1932 en Playa Grande”, recordó Donald mientras tarareaba la letra original: “En Playa Grande junto al mar una fascinación vino a mí, nunca pensé que me entregaría, que sería tierno… pobre de mí”.

Donald renombró la canción, le impuso cambios y contó, como en todos sus éxitos, con el soporte orquestal de un genio multifacético: Horacio Malvicino.

“En una playa junto al mar” ganó vida propia y le dio título a una película filmada en 1971 con la dirección de Enrique Cahen Salaverry y guión de Abel Santa Cruz. Donald y Evangelina Salazar fueron la dupla protagónica del film, que discurre en típicas locaciones marplatenses.

Donald recordó que “En una playa junto al mar” era “una canción más dentro del disco, pero al estrenarse la película cobró otra magnitud y hoy todavía la gente la reconoce, la corea”.

Cuando comenzaron a nacer

Pelilargos y desconocidos, el verano del ‘73 los vio repartiendo volantes por el centro de Mar del Plata, que no les resultaba extraña por diversos motivos familiares. Carlos Alberto García Moreno (Charly) tenía 21 años y Carlos Alberto Mestre (Nito), 20. El colegio porteño Damasso Centeno los había unido en la amistad y en el ignoto grupo Sui Generis.

En el ’73, Sui Generis tenía como manager a Pierre Bayona (el legendario “Gordo Pierre”) quien, según Nito, “manejaba nuestras cosas. Bah, lo que había… Manejaba los sándwiches de jamón y queso y los volantes, que era lo que había”. Por su intermedio llegaron al Teatro de la Comedia (Rivadavia y Santa Fe), cuyo propietario, Gregorio Nachman, sería detenido y desaparecido tres años después.

Nito no ha olvidado que “con Charly salíamos a repartir los volantes. Hacíamos la secuencia de Rivadavia hasta el mar, dábamos la vuelta, volvíamos por San Martín, hasta San Luis y toda la vuelta. A veces ampliábamos hasta Luro, pero no pasaba nada…”

“Sui Generis” tenía cuatro integrantes pero el bajista desertó, justamente porque “no pasaba nada”. En la emergencia tuvieron que prescindir del baterista “porque un piano, una guitarra acústica y una batería no encajan ni a palos. Con Charly dijimos: bueno, salgamos como dúo. Y la noche en que íbamos a debutar como dúo, empezaba el ciclo Pedro y Pablo que acababan de ganar un concurso con ‘La Marcha de la Bronca’. O sea, teníamos que compartir con un dúo que acababa de ganar un premio. Dijimos que sea lo que Dios quiera. Y nos fue bárbaro. A partir de esa noche nos fue muy bien en ese teatro. Ese día nació Sui Generis como dúo en Mar del Plata”.

El 5 de febrero de 2013, por iniciativa del fallecido exconcejal Héctor Rosso, en Rivadavia y Santa Fe fue inaugurada una estatua de Nito y Charly. Ambos asistieron al acto, y García dijo: “Este es un tributo a la no fama, al no éxito, a ese momento increíble que es repartir volantes por la lleca y ver a las personas que le diste el volante aplaudiéndote a la noche. Ahora soy una estatua, puedo hacer cualquier cosa. ¡Hablen con mi estatua!”

¿Qué gusto tiene la sal?

Uno de los más recordados latiguillos del actor y humorista Carlos Balá nació en Mar del Plata.
Como es sabido, Balá era propietario de un departamento en el edificio Demetrio Elíades (Havanna) desde 1969, año de su inauguración. Era, también, un notorio habitué de los veranos marplatenses hasta el fin de sus días, en 2022, a los 97 años.

Carlitos Balá, infaltable personaje de las temporadas marplatenses. Su "¿Qué gusto tiene la sal?" nació aquí.

Carlitos Balá, infaltable personaje de las temporadas marplatenses. Su “¿Qué gusto tiene la sal?” nació aquí.

Balá contó que en 1969, en Playa Las Toscas, observó que un niño jugaba en la orilla. “Me acerqué y le dije: ‘¿Está lindo el mar?’, pero no me respondió y siguió jugando”.

El actor insistió con una nueva pregunta: “¿Qué gusto tendrá el mar?”. Como el chico no contestó, Balá se encargó de autorresponderse: “El mar tiene gusto a sal”. Nuevo silencio y nueva pregunta: “¿Qué gusto tiene la sal?”, a lo que el niño, algo fastidiado, contestó: “¿Qué gusto va a tener la sal?, ¡salado!”.

La espontánea respuesta hizo reír a Balá, que la convirtió en uno de los latiguillos más recordados en su interacción con el público infantil, y hasta fue el tema de una de sus recordadas canciones en el disco “Aquí llegó Balá”.