La Justicia levantó el secreto fiscal y bancario del jefe de Gabinete. Las causas se enfocan en presunto enriquecimiento ilícito y en su participación en viajes oficiales junto a su esposa.
Por Juan Pablo Kavanagh
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con el respaldo del Gobierno detrás, intentó por todos los medios abandonar el laberinto del escándalo tras la difusión de una fotografía con su mujer durante un viaje presidencial a Estados Unidos, pero aún no encontró la salida.
El detonante de su calvario se produjo por la difusión de la foto de Bettina Angeletti, su esposa, durante la gira oficial por el Argentina Week en Nueva York y Miami. Una imagen confirmó que ella formaba parte de la comitiva presidencial pese a no tener un cargo público.
A partir de allí, el funcionario cometió algunos errores no forzados: el primero fue señalar que la presencia de Angeletti en el avión presidencial ARG-01 fue por decisión del presidente Javier Milei. Es decir, expuso al jefe de Estado cuando él, con el cargo que ocupa, debe ser el fusible.
En esa primera defensa, además de señalar que no generó gastos extra, lanzó una frase que luego calificó de desafortunada. “Vengo a deslomarme una semana y quería que mi esposa me acompañe”, afirmó en una nota, desatando una ola de críticas por el uso de recursos públicos para fines personales.
Tras el escándalo por el viaje de ida, la atención se puso en el regreso. Aunque el ex vocero presidencial aseguró que los pasajes de vuelta los habían pagado de su bolsillo, esta semana surgieron registros que complican su versión. Pero del lado del ministro coordinador se defendieron al señalar que en el ticket figura jefatura de Gabinete y no el nombre de Angeletti ya que “se pagó su propio pasaje”. “Es un dato privado, no tenemos por qué mostrarlo”, plantearon.
Luego de ese hecho, se difundió que Adorni viajó con su familia, ida y vuelta, en un vuelo privado a Punta del Este con su amigo, el periodista deportivo Marcelo Grandio, con contratos en la TV Pública. Los tickets, de acuerdo a la figura clave del Gobierno, fueron abonados por su bolsillo aunque es un hecho que la Justicia busca dilucidar.
A propósito, las causas judiciales contra él se multiplicaron. Están centradas principalmente en presunto enriquecimiento ilícito y manejo de fondos públicos. Las investigaciones abarcan la compra de propiedades de alto valor y los viajes sospechosos.
En las últimas 48 horas, el juez federal Ariel Lijo —a instancias del fiscal Gerardo Pollicita— tomó una medida drástica en la causa que investiga un presunto enriquecimiento ilícito, con el levantamiento del secreto fiscal y bancario. La Justicia ahora tiene acceso a todos los movimientos de dinero de Adorni y su mujer desde enero de 2022 hasta hoy.
Se indaga no solo el viaje, sino también la compra de un departamento en Caballito que el funcionario habría escriturado por un valor menor al de mercado, además de otros bienes que no coincidirían con sus ingresos declarados antes de la función pública.
Paralelamente, el Gobierno trató de que su nombre sea sinónimo de gestión y buenas noticias, lejos del foco judicial. De hecho, siguió comunicando acciones de la administración libertaria. Tanto Javier como Karina Milei lo siguen sosteniendo y el resto de los ministros se mueven bajo ese plan. “Sigue siendo la voz del Gobierno”, dicen en Casa Rosada.
NA.