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Castaño: el sacrificio le pagó con creces y ahora es una enfermera campeona

La historia de Anahí Castaño, la ganadora de los 42k femeninos del Maratón de Mar del Plata.

Su llegada fue a pura emoción. Las lágrimas se ocultaban bajo sus anteojos para correr, pero allí estaban. Aflorando con cada abrazo que la esperaba una vez cruzada la línea de meta. Todo el sacrificio quedó atrás y, ciertamente, valió la pena porque rindió sus frutos. Ganar el maratón de Mar del Plata es un privilegio para pocos. Y Anahí Castaño puede estar orgullosa de ingresar en esa galería de campeones.

-Hiciste una tremenda carrera y marcaste una muy buena diferencia sobre tus perseguidoras...

-Sí, sabíamos que podíamos andar muy bien. Venimos entrenando muy fuerte desde hace tres meses. Estoy muy feliz. Sabía que íbamos a estar entre las primeras y hasta más o menos el tiempo que íbamos a registrar. A veces me exijo demasiado y por ahí no salió el tiempo que yo buscaba, pero me quedo contenta con el triunfo y el título nacional en mi segundo maratón. El primero, también en Mar del Plata, lo completé en 3h15m, así que estamos bastante bien.

-El circuito de Mar del Plata no es amigo de los buenos registros, aunque mejoraste mucho tu anterior marca…

-Conozco el circuito, entreno acá todo el año, las lomas las conozco muy bien, así que era cuestión de intentarlo y por suerte salió.

-Mucha emoción en la llegada. ¿Eso refleja las historias particulares que hay detrás de cada atleta y de cada entrenamiento?

-Mucho sacrificio. En estos últimos tres meses, doble turno de entrenamiento, combinado con el trabajo, sin dormir. Era salir de trabajar e ir a entrenar, y a la tarde, otra vez volver. Pocas horas de descanso, cuidándome mucho para no lesionarme y llegar bien a la carrera. Estoy muy contenta. No tengo más que agradecer. A Leonardo Malgor, a Marita Peralta, quien fue mi psicóloga estos meses, me apoyó mucho, a mi familia, a todo el grupo de entrenamiento.

-Marita estaba tan emocionada como vos…

-Sí, lo sé, porque ella también sabe todo el sacrificio que se hace. Lo conoce muy bien.

-¿Cuándo descansás?

-De a ratos, más o menos. La verdad es que en estos tres meses hubo poco descanso. Me pedí las vacaciones exclusivamente para poder hacer parte del entrenamiento, y después hubo que sacrificarse para trabajar y hacer el doble turno de entrenamiento. Había que hacerlo y salió bien.

-¿Vas a seguir enfocada en los 42K?

-Me gusta muchísimo. Disfruto un montón esta distancia. Me gustan también los 21K, el domingo pasado corrí el Provincial de 10.000 metros en pista y salí subcampeona, así que, lo que sea que salga, lo afrontaremos. El cross country también me atrae bastante. Trato de no encasillarme.

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