La Ciudad

Cierre de Piazza: ahora la discusión pasa por el monto de las indemnizaciones

El local fue desalojado ayer. La empresa debía el alquiler y no le renovaron el contrato. Ahora quiere pagar el 50% de la indemnización. Negociaciones en el Ministerio de Trabajo.

Esta temporada comenzará sin dos símbolos. Al cierre de la confitería Boston se le sumó ayer el de Piazza de la costa. Más de 20 trabajadores quedaron en la calle y el sindicato de pasteleros ya comenzó a discutir las indemnizaciones con la empresa.

Aunque la firma arrastraba deudas, el final se precipitó ayer a la madrugada cuando se hizo efectiva una orden de desalojo del local ubicado en Alem y la costa por falta de pago del alquiler. “Nos encontramos hoy a la madrugada con que había cerrado. Aparentemente no le renovaron el alquiler y vino el desalojo por parte de la policía”, contó Carlos Vaquero, secretario general de Pasteleros.

Unas horas antes, en la tarde del miércoles, los empleados habían recibido el telegrama de despido. Ayer, los trabajadores volvieron al lugar pero ya no había nada para hacer. “Fuimos temprano, estuvimos con todos los compañeros, el abogado del gremio, el abogado de la empresa, los empresarios, hablando de qué manera se podía solucionar”, dijo Vaquero. “Pero dijeron que no podían seguir porque no les renovaban el contrato”.

El dirigente solicitó una audiencia urgente en la delegación local del Ministerio de Trabajo provincial. Allí, la firma se comprometió a pagar el martes el sueldo de noviembre, el aguinaldo y las vacaciones. Mientras esperan que se cumpla la palabra, los trabajadores y el gremio se preparan para la discusión más importante: la de las indemnizaciones.

Según Vaquero, los empresarios ya adelantaron la intención de ajustarse al artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que permite pagar el 50% “por causa de fuerza mayor o por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador”. El apoderado de la firma, Fernando Herrera, pareció adelantarlo ayer, cuando a través de un comunicado señaló que el cierre obedeció a una “situación de fuerza mayor ajena a la empresa”, en referencia al desalojo. El gremio no lo cree así. “Nosotros entendemos que no es fuerza mayor, que es un problema de ellos. Si desalojan porque no pagás el alquiler es problema tuyo”, sentenció Vaquero. La próxima audiencia en el Ministerio fue convocada para el lunes a las 12.

Al margen de cómo termine esa disputa, el gremio solicitó que se evalúe la posibilidad de reubicar a algunos empleados en el local que tiene Piazza en La Normandina o en su fábrica La Pana, ubicada en Jara al 1100.

Vaquero admitió que la empresa ya venía con problemas financieros. “Durante el invierno, en lugar de trabajar ocho horas los empleados estaban trabajando cuatro. (Los empresarios) deben a la AFIP y aportes. Están atrasados en todo. No me extraña que también estuvieran atrasados en el alquiler y que esa haya sido la causa de que no se lo hayan querido renovar”, agregó el gremialista.

Lamentó, sobre todo, que el cierre se produjera a las puertas de la temporada, cuando la confitería podía resurgir por el turismo. Y se manifestó preocupado por el futuro de los trabajadores: “Ahora conseguir trabajo es dificilísimo”.

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