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La Ciudad 26 de julio de 2026

Cecilia Ce: “A veces creemos que necesitamos más sexo, cuando en realidad necesitamos más vínculos”

La psicóloga y sexóloga habló sobre cómo el estrés, la soledad, la inteligencia artificial, la pornografía y la hiperconectividad están modificando la manera en que las personas se relacionan.

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En diálogo con Agenda Real, Cecilia Ce dejó definiciones sobre los desafíos de la sexualidad en tiempos de inteligencia artificial, redes sociales y una sociedad cada vez más individualista.

La psicóloga y sexóloga Cecilia Ce pasó por el Teatro Roxy de Mar del Plata con su unipersonal “Encendé tu motor”, una propuesta que combina humor, divulgación científica e interacción con el público para reflexionar sobre el deseo, los vínculos y la sexualidad. Previamente, mantuvo una extensa charla con Agenda Real, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8, oportunidad en la que sostuvo que “la sexualidad siempre refleja el contexto en el que vivimos”.

La conversación comienza hablando de sexo, aunque rápidamente deriva hacia un terreno mucho más amplio. Para Cecilia Ce, la sexualidad no puede entenderse separada del contexto social. El deseo, explica, está profundamente atravesado por el estrés, la incertidumbre, el ritmo cotidiano, la salud mental y la calidad de los vínculos. Por eso sostiene que muchas veces las personas buscan respuestas donde no están y terminan creyendo que el problema pasa exclusivamente por la pareja o por la atracción, cuando en realidad las causas suelen ser mucho más complejas.

“Siempre digo que la sexualidad funciona como un auto. Todos tenemos aceleradores y frenos. El problema es que muchas personas ponen toda la energía en acelerar cuando, en realidad, primero deberían levantar el freno de mano”, resume. Y enseguida explica que el estrés suele ser uno de esos grandes frenos invisibles: “A veces pensamos que falta deseo o atracción, cuando en realidad lo que falta es descanso. Salir a caminar, hacer actividad física, estar al aire libre o simplemente bajar el ritmo pueden ser mucho más efectivos que cualquier intento de forzarse a sentir ganas”.

La especialista sostiene que el deseo no aparece por obligación y que tampoco existen fórmulas universales. Cada persona tiene sus propios aceleradores y sus propios frenos, pero insiste en que es imposible pensar la sexualidad sin tener en cuenta cómo vive cada uno: “Si acelerás con el freno de mano puesto, el auto no avanza. Con el deseo pasa exactamente lo mismo”.

A lo largo de la entrevista, también aparece otro tema que, según ella, sigue siendo uno de los grandes obstáculos para vivir plenamente la sexualidad: la vergüenza. Si bien reconoce que en los últimos años se avanzó mucho y que hablar de sexo ya no genera el mismo rechazo que décadas atrás, considera que todavía falta aprender a conversar de una manera más genuina y menos condicionada por prejuicios.

“Hoy se habla mucho más de sexo, pero no necesariamente se habla mejor”, afirma, y agrega: “La vergüenza se sostiene en el silencio. Cuando una persona logra poner en palabras lo que siente, esa vergüenza empieza a perder fuerza. El problema es que muchas veces no sabemos cómo decir lo que nos pasa porque nunca escuchamos hablar naturalmente sobre estos temas”.

“He visto parejas que se pelean en plena función, otras que terminan pidiendo ayuda, personas que se animan a contar situaciones que nunca habían contado. El humor genera un clima que permite decir cosas que de otra manera costarían muchísimo. La gente se va riéndose, pero también pensando y hablando”, refiere sobre su nuevo espectáculo.

Uno de los pasajes más interesantes de la entrevista con Agenda Real llegó cuando se refirió al impacto de la inteligencia artificial y al consumo creciente de pornografía, dos temas que dominaron buena parte del reciente Congreso Europeo de Sexología, del que participó hace pocas semanas.

“Sabemos que ya está impactando en los consultorios, pero todavía no estamos preparados para comprender todo lo que viene”, advierte. Explica que la inteligencia artificial ya no será solamente una herramienta para generar imágenes o contenidos eróticos, sino que comenzará a ocupar un lugar emocional cada vez más importante. “Ahí aparece un desafío completamente nuevo porque deja de ser solamente un estímulo sexual y pasa a convertirse también en un vínculo”, explica.

La pornografía

En ese escenario, considera especialmente preocupante el acceso cada vez más temprano de niños y adolescentes a la pornografía. “Muchos chicos conocen primero una imagen virtual que una experiencia real. Aprenden mirando una pantalla y el cerebro incorpora esos modelos aunque todos sepamos que son ficción. Después aparecen dificultades para excitarse, para fantasear, para disfrutar de una relación o para conectar con una persona real. Son problemas que ya vemos todos los días en los consultorios”, alegó.

Consultada sobre la Educación Sexual Integral, Cecilia Ce considera que desde el punto de vista científico la discusión ya está saldada: “Sabemos que la educación sexual tiene que empezar desde los primeros años porque previene abusos, mejora la información y permite detectar muchas situaciones de violencia. Lo que ocurre es que la palabra sexual sigue generando resistencias y muchas veces se termina utilizando políticamente un tema que debería estar completamente por encima de esas discusiones”.

A su entender, el país llega tarde a otros debates que hoy resultan mucho más urgentes. “Mientras nosotros seguimos discutiendo la educación sexual, otros países ya están regulando el acceso de los menores a la pornografía y el uso de las redes sociales. Ahí hay una discusión enorme que todavía no estamos dando”.

Durante la entrevista también surgió una pregunta que suele repetirse con frecuencia: si hoy se tiene menos sexo que hace algunos años. La especialista reconoce que en Argentina existen pocos estudios estadísticos de alcance nacional, pero asegura que la experiencia clínica permite observar claramente un cambio.

“El deseo siempre depende del contexto. Cuando una sociedad atraviesa problemas económicos, incertidumbre, ansiedad o dificultades de salud mental, eso inevitablemente repercute en la sexualidad. Vivimos una época de mucho individualismo, de pérdida del tiempo libre y de un nivel de estrés muy alto. Todo eso termina impactando en las relaciones”, dice.

Incluso menciona que fenómenos colectivos, como un Mundial de fútbol, también modifican el estado de ánimo y el deseo. “Cuando al país le va bien se nota. Parece increíble, pero durante los días posteriores a algunos partidos –confiesa– recibía mensajes de personas que me decían que habían recuperado las ganas. El deseo siempre dialoga con el clima emocional de una sociedad”.

Mas adelante, puntualizó que “vivimos en la era de la hiperconectividad y, sin embargo, nunca estuvimos tan solos. Hoy sabemos que el aislamiento tiene consecuencias gravísimas sobre la salud y hasta sobre la expectativa de vida. A veces se insiste mucho con que necesitamos tener más sexo, cuando en realidad lo que necesitamos son más vínculos”.

Sobre el final de la entrevista, también hizo una breve referencia a la situación personal que decidió hacer pública semanas atrás, relacionada con un episodio de violencia psicológica. Sin entrar en detalles, explicó que decidió contar su experiencia porque entendió que podía servirles a otras personas. Comentó que “recibí más de 15 mil mensajes. La enorme mayoría eran mujeres que me decían que se habían sentido identificadas y que, gracias a esa historia, pudieron poner en palabras lo que estaban viviendo. Ninguna persona está exenta de atravesar una situación así. Lo importante es reconocerla, hablar y pedir ayuda”.